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miércoles, 26 de julio de 2017

26 DE JULIO: Día de la Rebeldía Nacional

El 26 de julio de 1953 fuerzas del pueblo revolucionario cubano asaltaron los cuarteles de Moncada contra la dictadura de Batista y liderados por Fidel Castro. Estos hechos han pasado a la historia como el Día de la Rebeldía Nacional.

26 de julio de 1953. Fuerzas del pueblo revolucionario armado decidieron dar un asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Granma. Estos hechos y este día han pasado a la historia, grabados en la memoria del pueblo cubano y del resto del mundo como el Día de la Rebeldía Nacional y antesala de las luchas que llevaron al triunfo definitivo de la Revolución Cubana en enero de 1959.


Cuba vive en plena dictadura del general Fulgencio Batista tras el golpe de estado del 10 de marzo de 1952. El dictador se hizo con el poder derrocando a Carlos Prío Socarrás apoyado por la CIA, y justificándose por tener al país sumido en la bancarrota e inmerso en drogas y juego.

Batista llegó al poder de la isla. Pero no hizo otra cosa que agravar la ya caótica situación de la población cubana que, de manera ilegal, gobernó hasta el primero de enero de 1959, día en que, junto a sus más estrechos colaboradores, huyó del país cargado de dinero público. Los santiagueros vivieron con Batista bajo una política alarmante y vacía de ética. Era un periodo caracterizado por la represión, la violencia, la persecución y el empeoramiento de las diferencias sociales.

Así lo entendió en su momento la llamada Generación del Centenario. El 28 de enero de 1953, 100 años del nacimiento de José Martí, de nacido, un grupo de jóvenes decidió continuar el legado de la Guerra Continua proclamada por el conocido Héroe Nacional Cubano. 

Con las primeras luces del día 26 de Julio de 1953, el grupo de  jóvenes  liderados por el entonces abogado Fidel Castro, se dirigieron hacia Santiago de Cuba. Querían reavivar los ideales de independencia del pueblo cubano. 

"Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará"

Durante el mes de febrero, los protagonistas de la insurrección comenzaron los enfrentamientos de tiro, organizados en diferentes fincas de La Habana , y consiguieron confeccionar los uniformes del Ejercito con los que se disfrazarían para entrar en las zonas militares.

En junio, la granja Siboney, cerca de Santiago de Cuba, un viejo hospedero en Bayamo y dos casas de la ciudad, fueron el refugio de los futuros asaltantes. La noche anterior a los hechos, Fidel Castro distribuyó a los hombres en tres grupos: el primero en el que él mismo iría al frente atacaría el cuartel de la Moncada, el segundo al mando de Raúl Castro tomaría el Palacio de la Justicia, y el tercero, a cargo de Abel Santamaria, ocuparía el Hospital Saturnino Lora.

"Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante”, expresó el Manifiesto del Moncada, redactado por el joven poeta Raúl Gómez García y que se leyó antes de salir a la acción.

26 de julio de 1953. Fuerzas del pueblo revolucionario armado decidieron dar un asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Granma. Estos hechos y este día han pasado a la historia, grabados en la memoria del pueblo cubano y del resto del mundo como el Día de la Rebeldía Nacional y antesala de las luchas que llevaron al triunfo definitivo de la Revolución Cubana en enero de 1959.

Durante el mes de febrero, los protagonistas de la insurrección comenzaron los enfrentamientos de tiro, organizados en diferentes fincas de La Habana , y consiguieron confeccionar los uniformes del Ejercito con los que se disfrazarían para entrar en las zonas militares.

En junio, la granja Siboney, cerca de Santiago de Cuba, un viejo hospedero en Bayamo y dos casas de la ciudad, fueron el refugio de los futuros asaltantes. La noche anterior a los hechos, Fidel Castro distribuyó a los hombres en tres grupos: el primero en el que él mismo iría al frente atacaría el cuartel de la Moncada, el segundo al mando de Raúl Castro tomaría el Palacio de la Justicia, y el tercero, a cargo de Abel Santamaria, ocuparía el Hospital Saturnino Lora.


El intento fallido de la toma del cuartel de la Moncada
Era domingo de carnaval aquel 26 de Julio de 1953 en Santiago de Cuba cuando, de madrugada – a las 5 y 15 a.m.-, un grupo de ciento setenta y cinco jóvenes inició el asalto. Los grupos de Raúl Castro y Abel Santamaría lograron asaltar los edificios colindantes al cuartel, pero un accidente hizo que el grupo de Fidel no lograra tomar la fortaleza.

Los jóvenes disfrazados se encontraron con una "guardia cosaca" que avisaron de la intrusión. Los asaltantes lograron una buena ofensiva y causaron al ejército treinta bajas, de ellas once muertos y diecisiete heridos. Pero el Moncada acogía en su interior a más de mil soldados, de modo que los revolucionarios optaron por retirarse, tras un combate de cerca de dos horas. 

Gran parte de los revolucionarios fueron asesinados y detenidos durante los asaltos

En caso de no poder tomar el cuartel, la consigna era retirarse a Siboney para, y desde allí, procurar llegar a las montañas de la Sierra Maestra y proseguir la lucha. Pero tampoco la retirada resultó de manera satisfactoria. 

La represión tras los asaltos: De 70 combatientes muertos, solo ocho cayeron en combate

La represión desatada por los tiranos contra los asaltantes fue de lo más salvaje; Apresados tras el asalto, a Abel Santamaría le sacaron los ojos y a Boris Luis Santa Coloma le arrancaron los testículos. Una veintena de combatientes fueron sacados con vida del Hospital Saturnino Lora y trasladados por los soldados de la dictadura al cuartel, donde por orden de Batista, fueron asesinados a diez prisioneros por cada soldado muerto. 

Haydée Santamaría y Melba Hernández también fueron detenidas y llevadas al Moncada. Estas dos mujeres fueron testigos de excepción de la masacre allí cometida. Se libraron de ser asesinadas gracias a un fotógrafo, que acompañaba a la periodista Marta Rojas, simuló hacerles una fotografía (a pesar de no tener película en la cámara) y, regándose la noticia de que en el cuartel había dos mujeres detenidas, los soldados ya no podían presentarlas como muertas en combate. 

Estos son solo algunos ejemplos pero la brutalidad de la violencia ejercida llegó a límites inimaginables. De las 70 personas que murieron el 26 de julio y en días posteriores a manos de la tiranía, sólo ocho cayeron en combate; el resto de los cadáveres, sin excepción alguna, presentaban signos de evidentes mutilaciones y salvajes torturas.

El alegato de Fidel: "La historia me absolverá"
Cuando fueron detenidos, Fidel fue separado del resto de sus compañeros. Su juicio se celebró en una pequeña sala del Hospital Saturnino Lora. Era 16 de octubre de 1953 y, en la autodefensa, pronunció su alegato final conocido como La historia me absolverá.

Su alegato se convirtió en el programa político del nuevo movimiento revolucionario de Cuba: la lucha desde y para los sectores populares. El alegato reivindica el derecho a la rebelión, y lejos de exculpar sus actos, proclama la justa defensa ante la ilegalidad del gobierno golpista. 

"En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, la historia me absolverá" expresa el último párrafo de la defensa del comandante.

 Al igual que sus compañeros, Fidel permaneció en la cárcel hasta el 15 de mayo de 1955. Una vez estuvo en libertad, y en total clandestinidad, creó la organización político-militar Movimiento 26 de Julio, con Che Guevara, Haydee Santa Maria, Melba Hernadez o Vilma Esoin en sus filas.

"No temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos"

En diciembre de 1956 un grupo de 82 guerrilleros, al frente del Fidel, se embarcaron en México en el Yate Granma para desembarcar en la Playa de las Coloradasm em el Oriente Cubano. Tras un mal comienzo con numerosas bajas, un grupo de 20 personas, el Ejército Rebelde, consiguieron instalarse en una base guerrillera en la Sierra Maestra. Este fue el comienzo de la lucha y revolución que derrocó a la dictadura en la grandiosa victoria del 1 de enero de 1959.


El propio Comandante en Jefe, Fidel Castro, ha conmemorado en muchas ocasiones las acciones del 26 de julio, recordándolas como "un nuevo camino al pueblo; que marcó el inicio de una nueva concepción de lucha, que en un tiempo no lejano hizo trizas a la dictadura militar y creó las condiciones para el desarrollo de la Revolución'.


La no consecución de los planes trazados fue un fracaso militar, pero sin lugar a dudas, se articuló como un éxito moral y político al marcar  la ruta de la posterior lucha guerrillera que culminó con el Triunfo de la Revolución Cubana.

miércoles, 14 de junio de 2017

UN DEBATE VISTO POR CRISTINA PARDO

La jornada de este martes 13 de junio no fue un día cualquiera. Ni lo fue en el Congreso de los Diputados, ni por supuesto lo fue en las redes sociales. Y es que era el día señalado para que Podemos presentara la moción de censura a Mariano Rajoy y a su gobierno. 

Arrancó la portavoz de la formación morada, Irene Montero, relantando la multitud de casos de corrupción que han hecho algo más que salpicar al Partido Popular. 

A la número dos del partido morado le llovieron las críticas machistas. Bastaba con poner en el buscador de Twitter 'la novia' para que fuera un perfecto detector de machirulos y machiruladas. 

La jornada de este martes 13 de junio no fue un día cualquiera. Ni lo fue en el Congreso de los Diputados, ni por supuesto lo fue en las redes sociales. Y es que era el día señalado para que Podemos presentara la moción de censura a Mariano Rajoy y a su gobierno. 

Arrancó la portavoz de la formación morada, Irene Montero, relatando la multitud de casos de corrupción que han hecho algo más que salpicar al Partido Popular. 

A la número dos del partido morado le llovieron las críticas machistas. Bastaba con poner en el buscador de Twitter 'la novia' para que fuera un perfecto detector de machirulos y machiruladas. 

Así dejó una frase con la que Cristina Pardo, que estaba en la Carrera de San Jerónimo para transmitir lo que ocurría, iba a volver a demostrar su talento para la ironía y su capacidad para divertir a sus seguidores.

Dijo Rajoy que con esas acusaciones se da "una falsa imagen de corrupción extendida". A lo cual, Pardo, añadió una frase de su cosecha que causó furor en las redes (lleva más de 3.000 rt): "hombre, si se extiende más no cabemos". 

Otra joya de Rajoy 
Pardo había vuelto a conseguir atraer la atención de las redes y eso que aún no había salida la perla del día. Para eso hubo que esperar unas horas más, tras la comida.

Rajoy volvió a dar réplica -ahora a iglesias- y dijo una frase ya para la historia. Una frase incomprensible que forma parte de su catálogo de frases memorables: "cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí, el suyo beneficio político" .

Fotos: Cordon Press, Atresmedia

viernes, 12 de mayo de 2017

CUSTODIA COMPARTIDA: ¡¡¡IMPUESTA NO!!!

Ante las noticias de que el gobierno pretende reactivar el borrador de proyecto de ley para establecer la custodia compartida impuesta como medida habitual, desde el Área Federal de la Mujer, os remitimos comunicación/nota de prensa, solicitando la mayor difusión posible interna y externa.

Maite Mola Sainz
Coordinadora de la Permanente Área Federal Mujer IU
__________________________________________


EL GOBIERNO PRETENDE ESTABLECER COMO PREFERENTE LA CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA.

En los últimos días, algunos medios de comunicación se han hecho eco de la existencia de un borrador de Proyecto de Ley, elaborado por el Gobierno, con la intención de convertir la custodia compartida impuesta en una medida habitual y generalizada

El Área Federal de la Mujer de Izquierda Unida quiere mostrar su rechazo a esta medida que pretende imponer la custodia compartida de hijos e hijas, aun cuando no exista mutuo acuerdo entre sus progenitores.

Maite Mola, Coordinadora de la Permanente Federal del Área, entiende que “la custodia compartida solo es viable en aquellos casos en que existe un acuerdo de cooperación entre las partes, en caso contrario, pensamos que sus efectos son muy negativos para la autonomía y derechos de las mujeres”, ya que se obliga a las mujeres a mantener una forma de relación con el padre de sus hijos/as que pueden no desear, produce una situación de inestabilidad muy perjudicial para los/las menores y favorece a aquellos maltratadores que quieran imponer su presencia en la vida de sus ex-parejas (recordemos que muchas mujeres no denuncian las situaciones de maltrato esperando que el divorcio les permita el alejamiento del maltratador), a la vez que supone un grave peligro para la integridad física de los/las menores.

La custodia compartida es una buena opción, siempre que sea aceptada libremente y de mutuo acuerdo por los dos cónyuges; pero es inaceptable y nociva cuando es una medida impuesta.

Desde Izquierda Unida, hemos manifestado con nitidez nuestra postura desde el programa electoral del año 2012 “IU no colaborará y no permitirá, ni por acción ni por omisión, con su voto la imposición de la Custodia Compartida como preferente, en ningún desarrollo legislativo o reglamentario”; coincidimos con la mayoría de las organizaciones feministas, en que la custodia compartida impuesta es un retroceso en los avances logrados por las mujeres.

Como la Coordinadora del Área Federal del Área ha manifestado con rotundidad “si el Gobierno pretende seguir atentando contra los derechos de las mujeres, se encontrará con una respuesta contundente en las instituciones y en las calles”


lunes, 8 de mayo de 2017

IU apoya la campaña por una Escuela Pública y Laica

AREA DE EDUCACIÓN IU MADRID / 10 abril, 2017
Izquierda Unida de Madrid, a través de su Área  Educación, se une a la campaña ” Por una Escuela Pública y Laica. Derogación de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979.”  Expresado en el siguiente documento:

RECOGIDA DE FIRMAS DE APOYO A LA DENUNCIA Y DEROGACIÓN DE LOS ACUERDOS CON LA SANTA SEDE DE 1979 Y CON OTRAS CONFESIONES RELIGIOSAS”

AL CONGRESO DE DIPUTADOS

A LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS

El principio democrático de la separación entre las religiones y Estado, de sus ámbitos, fines y funciones, exige de las instituciones públicas su entera independencia con respecto a intereses privados, neutralidad ideológica y trato de igualdad para el conjunto de la ciudadanía, sin privilegio ni discriminación por razones de las particulares convicciones, sean religiosas o no.

Los Acuerdos concordatarios con la Santa Sede firmados por el Estado español en 1976 y 1979, en continuidad y actualización del Concordato de 1953, vulneran ese principio amparando legalmente la financiación de la Iglesia católica con fondos públicos y el adoctrinamiento religioso en todos los niveles del sistema educativo.

En modo alguno cabe esperar que una nueva ley educativa de carácter democrático pueda garantizar la laicidad exigida del marco escolar para el respeto al derecho y formación de la libre conciencia del alumnado, de mantenerse la vigencia de dichos Acuerdos y los posteriormente firmados con otras confesiones religiosas.

Por ello, los abajo firmantes, demandamos que el pleno del Congreso, en representación de la voluntad democrática y de la soberanía popular, presente a debate y se pronuncie por la DENUNCIA y DEROGACIÓN de los mencionados Acuerdos del Estado español con la Santa Sede, así como de los suscritos en el mismo sentido con otras confesiones religiosas, obligando al gobierno a proceder para el cumplimiento de ese mandato.”


jueves, 27 de abril de 2017

QUE NO NOS JODAN LA VIDA: ACABEMOS CON LA PRECARIEDAD

BAJO EL LEMA “QUE NO NOS JODAN LA VIDA: ACABEMOS CON LA PRECARIEDAD”,  IU SALDRÁ A LA CALLE ESTE 1º DE MAYO


En relación con los datos de la EPA IU ha valorado negativamente los datos arrojados  en este primer trimestre de 2017 ya que supone el incremento del paro y la reducción de la población activa

Para su Coordinador Provincial (Julián Atienza):”estos datos confirman lo que sienten las familias: no hay recuperación económica”

(Guadalajara, 27 de abril de 2017).- Izquierda Unida como cada 1º de Mayo, saldrá a la calle apoyando la convocatoria de los sindicatos y llama a la ciudadanía, trabajadoras y trabajadores a movilizarse, y llenar las calles de Guadalajara y de todo el país exigiendo un cambio de 180º en la política económica que garantice empleos estables y con derechos, servicios públicos y de calidad para todos y todas y pensiones dignas que aseguren el futuro.

El lema elegido por la formación, este primero de mayo es el de su campaña: “Que no nos jodan la vida: acabemos con la precariedad”.

“Los recortes sociales impuestos por la Unión Europea y aplicados por el bipartidismo, han venido para quedarse” denuncia Julián Atienza, Coordinador Provincial de la coalición, para quién la crisis fue la “excusa perfecta para desmantelar el modelo social que era lo que se pretendía” y por eso –afirma- es imprescindible que  salgamos a la calle a señalar a los culpables y exigir nuestros derechos”

Desde la organización denuncian que los datos de la EPA del primer trimestre de este año muestran el crecimiento del desempleo, “contradiciendo las políticas triunfalistas del Gobierno de Mariano Rajoy y confirmando lo que sienten las familias de nuestro país: que no hay recuperación económica”.

Julián Atienza, ha puesto de relieve que los datos de la Encuesta de Población Activa publicados hoy son "peores" que hace un año, lo que "niega la efectividad" de la actual política económica y de empleo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Asimismo, ha destacado que no solo la cifra es superior a la del primer trimestre de 2016, sino que en la actualidad "se destruyen más empleos que en el último trimestre de 2016". También cree que es "preocupante" que la tasa de paro suba y alcance el 18,7%, mientras que la tasa de actividad llega "únicamente" al 58,78%.

"Lo peor de estos datos es que el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017 sigue sin atender esta situación y sin considerar prioritarios el empleo y la actividad económica", ha apuntado Atienza, tras señalar que "las cuentas públicas para 2017 no apoyan la inversión ni el aumento de la demanda" y recordar que "disminuyen el gasto destinado a las políticas activas de empleo".

martes, 25 de abril de 2017

La insumisión antimilitarista en la “nueva política”

Pedro Oliver Olmo

Muchas iniciativas movimentistas del Estado español, especialmente las ecologistas y feministas pero también otras tantas de tipo sectorial (anticarcelarias y antiautoritarias, autogestionarios y vecinales, jornaleras, culturales, de solidaridad internacional y con las personas migrantes, etcétera) o de ámbitos locales concretos, se vieron profunda y positivamente afectadas por el desarrollo exitoso de la insumisión desde 1989, sin que tampoco sea difícil descubrir su estela en el surgimiento de los nuevos movimientos globales y altermundialistas, pues a fin de cuentas y aunque sus metas más transformadoras -las de la desmilitarización social- quedaran muy lejos de ser alcanzadas con el fin de la mili obligatoria, por primera vez un movimiento social alternativo demostraba que se podía “ganar” al Estado. Ni que decir tiene que la insumisión no fue exactamente una derrota del Estado. Pero sí fue una derrota de la razón de Estado. En toda regla.

Aquello no fue azaroso, aunque también hubiera que aprovechar las contingencias y las dificultades de las instituciones a la hora de reaccionar y aprender. Digamos que la apuesta por la desobediencia civil fue ganando veteranía a lo largo de los años y a caballo de los titubeos de los gobiernos socialistas, porque la militancia antimilitarista tuvo tiempo para pensarla bien y prefigurarla. Construirla.

Durante los noventa la insumisión se convertiría en un fenómeno social y cultural que acentuaba la crisis de reclutamiento, ayudando a multiplicar de forma masiva la objeción de conciencia legal al tiempo que se boicoteaba el funcionamiento del servicio civil que la ley planteaba como sustituto del militar (la PSS), obstruyendo de manera caótica su ya imposible capacidad de reajuste funcional y sometiendo a la conscripción militar a un profundo desgaste (el que se popularizó como “la puta mili”). Se agigantaban las cifras de objetores hasta cotas desconocidas en la historia de Europa y la posibilidad de la abolición del SMO se hacía plausible en un horizonte de crisis política que podía obligar a un pacto con aquellas fuerzas nacionalistas que, precisamente, eran hegemónicas allí donde el rechazo de la mili y el apoyo a los insumisos se había convertido en multitudinario, sobre todo en Cataluña y en Euskal Herria, territorios en los que el Estado fracasó estrepitosamente en sus intentos de desactivación de la insumisión a través de la criminalización.

Algunos mandatarios comprenderían demasiado tarde que el reto de la insumisión estaba afectando directamente a la razón de Estado: fue en mayo de 1994 cuando el entonces ministro de Defensa, Julián García Vargas, quien se autodefinía como “un conservador de izquierdas”, tras arremeter con dureza contra los insumisos por “extravagantes” e “insolidarios”, lamentó el hecho de que el fenómeno de la objeción y la insumisión se estuviera convirtiendo en un verdadero “problema de Estado” que llevaba “a España a un callejón sin salida”.

El éxito de la insumisión dejó un legado fructífero en la cultura de protesta, una influencia que perdura. Quedó como experiencia única y referencial para los movimientos antimilitaristas del mundo entero. La peculiaridad de la movilización española no tenía parangón: por su legitimación social (pues había alcanzado apoyos ciudadanos que diversas encuestas cifraban en más del 70% de la opinión pública), por la dimensión del compromiso de sus activistas y protagonistas (con decenas de miles de insumisos y cientos de miles de objetores); y por la metodología radical y noviolenta que había desarrollado hasta sus últimas consecuencias (la desobediencia civil).

Difícilmente se puede obviar su influencia en la cultura política de la sociedad vasca. Hoy toma mucho más sentido lo que ya se afirmaba entonces, cada vez que un político o un periodista manipulaban la opinión para criminalizar a los insumisos asociándolos con ETA o llegando a decir que actuaban al dictado de ETA. Ocurrió todo lo contrario. La pregunta debía hacerse a la inversa: ¿cómo estaba influyendo la insumisión en esa juventud vasca que era tan invocada por el MLNV? La campaña de insumisión afectó de lleno a HB y a Jarrai avivando sus contradicciones. Lo expresó magistralmente el sociólogo Pedro Ibarra al hacer balance de la insumisión 25 años después de haberse iniciado: “Nunca nadie hizo las cosas tan bien como aquel movimiento social: utilizaron la represión a su favor, crearon un magma de apoyo social e institucional con una estrategia de noviolencia. Y demostraron a la izquierda abertzale que había fórmulas radicales de lucha más allá de la violencia de ETA. De alguna manera, la cultura proETA empieza a tambalearse a partir de ahí”.

La experiencia intensa de la insumisión quedó como un referente metodológico en el acervo colectivo de la protesta democrática y democratizadora. Pero, como no había sido un mero método de lucha sino una vivencia de la desobediencia civil que afectó a la vida de centenares de miles de personas a lo largo y ancho del Estado español (a los desobedientes y sus familias, amigos y grupos de apoyo, a su vecindario y entorno académico o laboral, a sus otros colectivos sindicales o ciudadanos y ONG en los que militaba o con los que colaboraba, etcétera), la memoria de la insumisión se convirtió en una especie de ADN asambleario, noviolento y desobediente que quedó inserto en la mayor parte de los movimientos sociales locales y globales de principios del nuevo milenio y de no pocos fenómenos de protesta de antes y después de la crisis iniciada en 2008, hasta la eclosión del 15M. En especial, según el sociólogo Ángel Calle, para los nuevos movimientos globales de principios del siglo XXI, la desobediencia civil era una práctica de reafirmación de los principios de democracia radical.

Precisamente fue en el ambiente del 15M, en las plazas de la indignación y la insurrección noviolenta contra un régimen democrático adulterado por el establishment y dominado por los intereses económicos y financieros, donde mejor se pudo evidenciar que la insumisión también aflora sin que se le invoque, de manera vital, en asambleas nutridas por jóvenes que no la vivieron. Estaba ahí. No era un libro, ni siquiera una película reportaje. Estaba en el aire de la protesta.

No nos cabe la más mínima duda de que el prestigio de la acción noviolenta en España se debe en gran medida al ciclo de 30 años de desobediencia civil protagonizado por el movimiento antimilitarista y, más en concreto, a la experiencia referencial de la campaña de insumisión. Con todo, lo mejor de todo es que esa memoria sigue viva. Quien la obvie, se encontrará con ella más temprano que tarde, y quien la desprecie, chocará de frente con su legado más emotivo y simbólico. ¿Cómo es posible que la “nueva política” de izquierda y el populismo de izquierda minusvaloren el legado de la insumisión y al mismo tiempo se declaran herederos del 15M? ¿Acaso creen que semejante contradicción no les perjudica?

Es verdad que, por un lado, se vislumbra el arraigo de la memoria insumisa en las “guerras culturales” que han posicionado a algunos de los llamados “ayuntamientos del cambio” en contra de la presencia de las Fuerzas Armadas en las ferias infantiles, haciendo suyo aquel viejo lema del MOC que rezaba “la guerra no es un juego”. Pero por otro, no parece que se debata demasiado sobre gestos y discursos que ningunean y desprecian el poso del antimilitarismo en la cultura libertaria y de izquierda, lo que con total seguridad perjudica electoralmente a esa “nueva política” que tanto ha primado la vía del asalto a las instituciones: ¿por qué muchos eventuales electores de Podemos no han podido estomagar que Pablo Iglesias se haya empeñado personalmente en colocar una y otra vez a su amigo exJEMAD como candidato non grato o que el alcalde de Cádiz justifique la venta de armas a Arabia Saudí para no posicionarse en contra de la industria de guerra radicada en la ciudad andaluza? No es menos cierto que también se puede escuchar el eco de la insumisión antimilitarista en algunas proclamas de los líderes de IU o EQUO, pero ni sus programas electorales en materia de Defensa son coherentes ni se esfuerzan demasiado en acompañar a los movimientos de protesta contra bases militares y campos de tiro, ni tampoco parecen muy dispuestos a contrarrestar el militarismo manifiesto de su aliado electoral más potente.


Fracaso de la socialdemocracia en las elecciones en Francia: ¿y ahora qué?

La socialdemocracia ha obtenido el peor resultado de su historia reciente en las elecciones presidenciales y no estará presente en la segunda vuelta. Con el Partido Socialista en sus últimos estertores, Jean-Mélenchon se apresta a recoger el testigo del liderazgo del progresismo en Francia.


Pasada la resaca de la noche electoral, la primera vuelta de la elección presidencial en Francia ha evidenciado tres hechos: uno, el fin del bipartidismo en el Hexágono con la victoria del candidato centrista, el socioliberal Emmanuel Macron (24% de los votos); un segundo, el espectacular ascenso de la extrema derecha, que por primera vez ha superado la barrera de los siete millones de papeletas (7,6 millones, el 21,3% de los votos); el tercero es el fracaso de la socialdemocracia como alternativa electoral.

En efecto, la socialdemocracia francesa obtuvo el domingo su peor recuento en toda la historia de la V República: sumó tan solo un escuálido 6% para el candidato socialista, Benoît Hamon. El resultado, a todas luces insuficiente para otorgar al Partido Socialista un peso real en el futuro paisaje de la política nacional francesa, deja a la izquierda huérfana de su partido de referencia tradicional por su políticas derechistas, neoliberales y de apoyo a la élite olvidando a la mayoría social. Algo similar a lo que esperamso ocurra en España con el PSOE.


jueves, 26 de enero de 2017

Sobre fusiones y el ruido acerca de IU

Queridos/as compañeros/as de Izquierda Unida 
Alberto Garzón y Antonio Maillo

En las últimas semanas el ruido acerca del futuro de IU se ha intensificado. Es verdad que en esta organización nunca hemos tenido el viento mediático de nuestro lado, pero lo que está sucediendo en este tiempo es digno de estudio. Sumado a la invisibilidad a la que estábamos desgraciadamente acostumbrados, en otoño de 2015 leímos noticias que “confirmaban” que yo me presentaba como candidato por Málaga en el marco de una hipotética confluencia; en enero de 2016 nos despertamos con la desaparición de Izquierda Unida; y hoy se asegura que vamos a fusionarnos con Podemos. Esto sólo son algunos ejemplos. Todos sabemos que ni me presenté por Málaga, ni hubo confluencia en 2015, ni desapareció IU… y por supuesto tampoco ahora nos vamos a fusionar con Podemos.

Una famosa cita de El-Hajj Malik El-Shabazz, más conocido como Malcolm X, decía más o menos que «si no estamos prevenidos ante los Medios de Comunicación, nos harán amar al opresor y odiar al oprimido». Una buena advertencia ante un poder necesario en una sociedad democrática pero que, en su fórmula actual, depende prácticamente de forma directa e interesada de grandes accionistas y directivos que se codean con el poder económico. Desde luego sería exagerado pensar que en IU tenemos la condición de oprimidos, pero lo que es cierto es que no somos del agrado del poder económico. Nunca lo hemos sido. Y la predominancia de la política espectáculo, la que se alimenta del barro, los rumores y las mentiras, hace el resto. De mi adolescencia mantengo un recuerdo ejemplar, el de Julio Anguita convertido en guiñol y caricaturizado como un loco que se enfrentaba ante los molinos de viento pensando que eran gigantes. El tiempo nos demostró que aquellos gigantes existieron, y que los guionistas de aquel programa no eran más que mercenarios al servicio del partido de gobierno. 


No es cuestión de lamentarse, sino de clarificar nuestra posición y recordar que la toma de partido por el socialismo y la ruptura democrática tiene consecuencias. Quienes saldrían perdiendo con ambas causas no se quedan quietos esperando que ganemos posiciones. Al contrario, actúan. Y desde nuestra humildad hemos intentado siempre dejar claro cuál es nuestra posición. 

Esta dirección, que tengo el honor de representar, es la primera en la historia de IU que ha facilitado que la militancia pueda votar directamente a sus representantes en los órganos de dirección. También hemos sido los primeros en incorporar el revocatorio a nuestros cargos públicos y de dirección. Asimismo, nos hemos comprometido al cumplimiento estricto de nuestros documentos aprobados en la Asamblea, para lo cual hemos habilitado mecanismos de control y seguimiento de todas las responsabilidades de la dirección colegiada. Incluso entregamos los documentos con una semana de antelación para facilitar los debates. Estas cosas pueden parecer obvias, pero antes no se hacían. Y todo esto con el objetivo de que la militancia nos diga lo que tenemos que hacer, sepa lo que hacemos y pueda cambiarlo en cualquier momento. Incluso hemos hecho varias consultas sobre temas determinantes y que generaron bastante polémica (si bien más mediática que militante). En suma, una dirección que trabaja sin engaños, sin dobles jugadas y sin tacticismo. Radicalmente transparentes. 

Quizás por estas razones o por otras, vivimos tiempos de relativa tranquilidad interna. Es verdad que hay compañeros de IU que no comparten los contenidos de nuestro proyecto, pero eso es natural. No olvidemos que las tres listas que se presentaron a la XI Asamblea forman parte de la dirección también, porque siempre hemos defendido la pluralidad y la diversidad ideológica. Es verdad que también hay compañeros que mantienen agendas mediáticas independientes, que acuden a los medios de comunicación sin conocimiento de la dirección y para defender discursos personales y no colectivos. Nosotros preferimos que las cosas se debatan colectivamente, pero afortunadamente el impacto negativo de estos fenómenos son más bien marginales.


Por todo lo anterior, y en aras de enfrentar el ruido actual, podemos decir claramente que no vamos a fusionarnos con Podemos. Porque no lo hemos aprobado, porque no lo hemos discutido y porque, sinceramente, carece de toda lógica. Nuestra XI Asamblea aprobó construir un movimiento político y social más allá de IU, con otros actores, que partiera de una fuerte apuesta por el socialismo, el feminismo y el ecologismo. A mi juicio es obvio que una fusión con Podemos, cualquier cosa que eso quiera decir, no es lo aprobado mayoritariamente por nuestra militancia. Evidentemente tampoco hemos sido nosotros los que hemos sacado el debate, ni siquiera el secretario general de Podemos. La construcción de esta polémica es una artificialidad para tratar de dividir a IU, como ya ocurrió con las noticias que hemos destacado antes. 

Permitidme que cuente una breve historia. El filósofo de la ciencia Otto Neurath utilizaba una metáfora para describir el tipo de trabajo del investigador científico. Decía que era como el de marineros que tenían que reparar su embarcación en alta mar tras una tempestad, empleando sólo la propia madera de la nave. En esas condiciones tenían que luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados, y sin la posibilidad de volver a puerto para reconstruir la embarcación de nuevo. Era una tarea inmensa. 

Pienso que esta misma metáfora es aplicable a lo que hemos vivido en Izquierda Unida durante los últimos años. Hemos tenido que reconstruir nuestra organización y hacerla atractiva para la ciudadanía al mismo tiempo que enfrentábamos malas encuestas, ataques internos y externos, abandonos oportunistas e infinidad de obstáculos. Hace dos años periodistas, políticos y hasta militantes de nuestra organización pensaban que íbamos a desaparecer entre las olas generadas por los nuevos partidos. No ha sido nada fácil demostrarles a todos lo contrario, que estamos vivos y fuertes. Y es que a pesar de todo este duro proceso hemos salido con una Izquierda Unida clarificada, renovada y fortalecida. Clarificada porque defendemos el proyecto por el que se fundó IU, heredando el espíritu socialista de ruptura democrática. No engañamos a nadie acerca de lo que queremos, somos de fiar. Renovada no sólo en caras sino también con nuevos métodos de radicalidad democrática. Y fortalecida porque tenemos una organización cohesionada, participamos en espacios cada vez más fuertes de unidad y tenemos una presencia creciente en cada conflicto existente –allí donde hay una injusticia, hay una militante de IU luchando contra ella. Eso sí, no podemos ser autocomplacientes: queda mucho por hacer y seguro que en este tiempo nos hemos equivocado en cosas. Lo asumo como una responsabilidad personal. 


Con esta carta no sólo quiero pedir ayuda a la militancia ante las noticias falsas que se construyen contra nosotros; quiero pedir a la militancia, sobre todo, que sea crítica con esta dirección. Que colectivamente debatamos los documentos, que tratemos de mejorarlos y que controlemos su ejecución. Tenemos muchos retos que afrontar como clase y como país, muchas cosas que hacer. El saqueo continúa, y nuestros derechos están gravemente amenazados. Sólo con una organización fuerte y cohesionada podremos enfrentarlos. Unidos con otros, desde luego, pero representando un proyecto político autónomo que aspira a construir una sociedad republicana y socialista. 

Nuestra organización tiene treinta años de historia en los que hemos defendido esas ideas, esos principios y valores. Una gran parte de nuestra militancia lleva muchos más años de luchas a sus espaldas. Otra parte acaba de empezar, y quizás se han afiliado en los últimos meses. Jóvenes o mayores, somos un colectivo nacido en múltiples mundos. Muchos nos siguen desde la lucha antifranquista, otros nacimos ya en esta democracia de mínimos. ¡Hay entre nosotras quien incluso luchó y defendió la segunda república! En cualquier caso todos y todas somos parte de un hilo rojo de la historia, cambiante en formas pero inquebrantable en su compromiso. No nos afiliamos para otra cosa que no fuera para mejorar la vida de nuestra clase, de nuestra gente, de los desposeídos y los parias de la tierra. No pretendemos ser mejores que nadie, sólo útiles para nuestra justa y digna causa. Nos atacarán, una y otra vez, pero nunca, en ningún caso, nos resignaremos o rendiremos. Ya lo dijo Marcelino, «ni nos domaron, ni nos doblamos, ni nos van a domesticar». 

Salud y República. 

     Alberto Garzón

miércoles, 25 de enero de 2017

PARA NO OLVIDAR....


Cuatro años de cárcel por manifestarme contra los recortes en educación

"Soy profesor y me piden cuatro años de cárcel por manifestarme contra los recortes en educación"


Cuatro docentes y un activista son juzgados el 14 de febrero acusados de atentar contra la autoridad en una protesta en el teatro de Guadalajara en 2011 

La Fiscalía dice que "no ha concretado qué imputado realizó qué y a quién" y que el auto del juez "se redacta de manera genérica y adolece de vaguedad"

Siria en la escuela: tan cerca, tan lejos


Jaume Carbonell habla esta semana de ética, guerra, Siria y personas refugiadas. Y del papel que puede y debe cumplir la sociedad civil, también la escuela, para cambiar la situación.

“Si todos decimos no, la guerra será el pasado y la paz el futuro”
Bertolt Brecht

Hace justo ochenta años la Guerra Civil Española suscitó un encendido debate en la zona republicana respecto a cómo la escuela debía posicionarse ante este conflicto. Unas voces apostaban por la neutralidad con el fin de proteger a la infancia y no perturbar, no sin grandes dosis de idealismo, su natural desarrollo educativo. Otras, por el contrario, sostenían que la institución escolar no podía quedar al margen de la realidad social que llegaba a las puertas de la escuela y que su misión era enseñarle al niño las crueldades y consecuencias de la guerra para aborrecerla y terminar con ella. La escalada bélica se agudizó con la Segunda Guerra Mundial, con los campos de exterminio nazi y las bombas atómicas. De ahí surgió un amplio clamor a favor de la educación para la paz y pata que Auschwitz jamás se repitiera.

Pero, lamentablemente, la memoria es frágil y el curso de la historia avanza tecnológicamente pero retrocede éticamente, haciendo trizas el articulado de los Derechos Humanos y de la Infancia que, entre otros compromisos, reconoce el derecho de asilo a los refugiados. La Unión Europea, más allá de su cínica retórica, no hace más que blindar sus fronteras, pagar a algún país para mantener hacinados a miles de refugiados en auténticos campos de concentración a menudo sin servicios básicos -a pesar de la tenaz pero insuficiente ayuda humanitaria de algunas ONG- a la espera de una muerte lenta previamente anunciada. Y en las actuales contiendas electorales europeas no es políticamente correcto mentar a las personas refugiadas para evitar una sangría de votos. Es el precio cuando el miedo al otro, a lo desconocido, se refuerza con políticas de seguridad que restringen la tan necesaria libertad. Un caldo de cultivo propicio para el ascenso del populismo racista y de la extrema derecha.

La guerra de Siria, aunque también hay otros conflictos bélicos silenciados o que pasan desapercibidos, es mediáticamente muy cercana merced a los medios de comunicación pero, al propio tiempo, es muy lejana: no tanto por su distancia geográfica sino sociocultural porque, hasta cierto punto, se entiende que los combatientes, al no ser europeos, no son de los nuestros y, por tanto, no forman parte de nuestra cotidianidad. En la extensa conversación que mantienen Zygmunt Bauman y Leónidas Donskis en Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida, (Paidós, 2005) se dan algunas claves explicativas de este fenómeno: “Las cosas que no nos conectan con nuestras vidas carecen de importancia para nosotros; su existencia se disocia de nuestra permanencia en el mundo y no pertenece a la esfera de nuestra identidad y autoimagen. Algo les pasa a los demás pero no a nosotros. No puede sucedernos a nosotros: esta es una sensación conocida, provocada por nuestra comprensión del mundo tecnológico y virtual”.

Uno de los efectos del tsunami informativo y de la exhibición del espectáculo bélico en films, series y videojuegos, donde la realidad se confunde con la ficción, es la rutinización y normalización de la violencia. Además, las noticias fluyen con tal rapidez y reiteración que pronto se difuminan. y aunque hay imágenes de especial impacto en nuestras retinas -pongamos que hablamos del niño en la playa- que colapsan las redes y dan la vuelta al mundo, pronto quedan en el olvido.

Para combatir la indiferencia frente a las noticias y activar la capacidad humana pa comprender mejor el mundo -lo que se cuenta y lo que se oculta- se requiere un filtro emocional para generar empatía, otro racional para saber de las causas y consecuencias, y otro ético para combatir la resignación y a favor de la dignidad de la vida, el bien común y la justicia social. Por otro lado, las imágenes requieren el acompañamiento de palabras para entenderlas mejor, para interpelarlas e interpretarlas. Esta es una de las funciones de la escuela, de la familia y de cualquier comunidad educativa. Hay que explicar que las guerras tienen amos y cómplices con interés muy poderosos, grupos que las financian- entre ellos importantes bancos españoles- y una de las industrias que más negocio genera con su producción de sofisticado armamento y con una fría y calculada ingeniería de coste-beneficio, donde las muertes son meras estadísticas. Pero también conviene subrayar, como sostienen Bauman y Donskis, que el mal no se limita a la guerra sino a la creciente insensibilidad al sufrimiento de los demás y no solo en los casos excepcionales y de cierta magnitud.

Y la escuela ¿qué? ¿Mantiene la suficiente pulsión ética ante conflictos como los de Siria y ante los refugiados de este país o de los llegados desde la costa africana? Estos y otros temas relacionados con la memoria histórica, la paz, el racismo y el cumplimiento de los Derechos Humanos  ¿forman parte del corazón del currículo o, por el contrario, se limitan a tratamientos muy ocasionales y que, además, varían de un centro a otro? Eso sí, hay que tomar nota de las excelentes experiencias y redes solidarias que se han organizado en algunos lugares, de las que este diario se ha hecho eco.

Asimismo cabe recordar que, en el transcurso de las últimas décadas, se han desarrollado algunas iniciativas que, en su momento, permitieron abordar estos temas con cierta continuidad y eficacia. Me refiero, en concreto, al programa “Prensa Escuela” promovido por el Ministerio de Educación y con la activa colaboración de algunas Comunidades Autónomas. Más adelante, con la LOGSE y la introducción de los temas transversales, la educación para la paz y el interculturalismo alcanzaron cierta relevancia. Y, finalmente, con la LOE, la Educación para la Ciudadanía constituyó una puerta abierta para hablar de estas cuestiones. Hoy, con la LOMCE, la última reforma educativa, nada de nada: un absoluto desierto. Quizás si PISA se ocupara de la evaluación de todo ello, otro gallo cantaría. Pero tengo mis dudas que entre en ello.

¡Un respeto a IU, por favor!

En vísperas de la última reunión de la Coordinadora Federal de Izquierda Unida, celebrada el sábado 14 de enero, la dirección se vio obligada a eliminar del orden del día una resolución que tenía ya ultimada “sobre la guerra de Siria”. El texto fue retirado a hurtadillas ante las múltiples reacciones contrarias –¡hasta de la propia dirigencia del PCE!-, pues se trataba de una propuesta simplista, sin rigor e incluso evidenciando un grave desconocimiento de la realidad (el Gobierno sirio no es “laico” – como decía el texto de la resolución- sino aconfesional, e ignorando el carácter multiconfesional de la sociedad siria, algo clave para entender la crisis abierta en ese país. Pero, sobre todo, marcaba una equidistancia en cuanto a la intervención extranjera que no sólo era errónea, por ignorar el grado de implicación de unas potencias y otras, sino que además situaba en un mismo lugar los apoyos a un gobierno legítimo con los que sustentan a organizaciones terroristas. En definitiva, aquella resolución era un desvarío que sepultaba la nítida política antiimperialista de IU y su histórico posicionamiento anti OTAN.

Este error, que es de bulto, no es algo excepcional en la actual IU. Y es precisamente por ese carácter de normalidad con el que se vienen produciendo situaciones que podrían considerarse anómalas en IU por lo que es necesario advertir de ello. Cuando una o varias personas están al frente de una organización, el nivel de exigencia aumenta exponencialmente. No sólo porque actúan como imagen, como proyección pública de esa formación, sino porque ostentan la representación de miles de

militantes y simpatizantes con unas raíces muy fuertes y profundas. La flexibilidad por razones coyunturales, incluso en lo orgánico o en la política de alianzas, puede ser discutible, pero también necesaria. No obstante las ideas que sostienen y alimentan esa organización no pueden admitir esos cambios ni negociaciones al albur de si los vientos soplan en una dirección u otra, a no ser que nuestros principios sean aquellos de los que hablaba Marx… Groucho.

En IU, al menos que sepamos, siempre ha habido una serie de ideas y valores profundamente compartidos por todos sus militantes, simpatizantes y, creemos, también por sus “votantes de a pie”. Nos referimos a valores relacionados con el antiimperialismo, el NO a la OTAN que estuvo en el alumbramiento de IU, el republicanismo, la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres -por el aborto también, por supuesto-, la Memoria Histórica, la defensa del medio ambiente y varias más. Al margen de las políticas y debates que toque mantener en cada momento por razones de actualidad política – no somos tan ingenuos como para demandar que se hable de todo esto a cada momento, por si acaso alguien está tentado de pensarlo-, estas son algunas de las raíces que siempre nos han sujetado a ese árbol común que es IU y al que todos hemos contribuido en su nacimiento y desarrollo.

Viene a cuento este recordatorio al hilo de la intervención en el encuentro “Espacios del cambio” – una reflexión pública sobre el estado y el futuro de las confluencias- de la persona que dirige y que siempre suele proyectar la imagen de Izquierda Unida en cada momento, su actual coordinador federal. En varios momentos llega a afirmar que “es una virtud la incapacidad que tiene el votante de a pie de diferenciar entre los discursos” de

Podemos, IU y las confluencias, o que “hay gente que ya no sabe si yo soy de IU o de Podemos y eso no es un perjuicio, es una buena noticia”.

De entrada, siempre es deseable que un dirigente político tenga claros los principios de precaución, responsabilidad y respeto ante lo que significa su propia figura. De lo contrario las cosas se mezclan y confunden hasta deformar la imagen de lo que se dice querer representar. Estas confusiones suelen terminar siempre en ese lugar donde se mezclan lo público y lo privado, el discurso comúnmente acordado y las ocurrencias de coyuntura. Estas cosas, cuando ocurren, dejan entrever distanciamiento del sentir de la organización, cuando no de un sostenimiento caprichoso.

No, no es bueno que haya gente que no sepa si nuestro coordinador federal es de IU o de Podemos, porque eso supone que algo no estamos haciendo bien, que nuestro perfil y nuestro programa se ha desdibujado y pueden percibirnos como un mismo proyecto cuando no los somos. ¿Tiene claro Podemos el discurso republicano que de forma tan inconfundible defiende IU? ¿Tiene claro Podemos que la OTAN es el brazo armado del capitalismo y que, por tanto, un discurso anticapitalista es incompatible con el belicismo de sometimiento, criminal y saqueador, de la organización atlantista? ¿Cuándo una importante dirigente de Podemos dice que “el aborto no es un tema que construya potencia política y de transformación, por lo tanto, no es prioritario”, está trasladándonos su particular pensamiento o haciéndonos partícipes de una posición elaborada entre muchos y muchas? ¿Cuándo Podemos coincide con Ciudadanos en proponer legalizar la prostitución, hemos de asumir también desde IU que uno de los ejes centrales de la nueva política consiste en esclavizar a las mujeres? ¿También

hemos de compartir desde IU que se esté trabajando para hacer desaparecer cualquier proyecto que se vincule de forma determinante a los objetivos de la clase obrera? ¿O que, en lo concreto, dejen de ser prioritarias hasta difuminarse las políticas de creación de empleo, digno y de calidad?

Valorar como una buena noticia el hecho de que haya “gente que ya no sabe si yo soy de IU o de Podemos”, sitúa en un más que dudoso papel a la propia dignidad del proyecto autónomo de IU, trastoca severamente su línea política y mete en una vía muerta su viabilidad como organización. ¡Si no es esto lo que se pretende, al menos eso es lo que parece!, por lo que alguien debiera dar las oportunas explicaciones a la militancia de IU, ¡a la sufriente y heroica militancia de IU!, a la que tanto deben sus dirigentes y a la que, últimamente, tanto se olvida o incluso se desprecia.


lunes, 16 de enero de 2017

Rosa Luxemburgo, la rosa roja del socialismo

Espada y llama de la revolución, su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional


Mehring dijo una vez que Luxemburgo era “la más genial discípula de Carlos Marx”. Brillante teórica marxista y polemista aguda, como agitadora de masas lograba conmover a grandes auditorios obreros. Uno de sus lemas favoritos era “primero, la acción”, estaba dotada de una fuerza de voluntad arrolladora. Una mujer que rompió con todos los estereotipos que en la época se esperaban de ella, vivió intensamente su vida personal y política.

Era muy pequeña cuando su familia se muda desde la localidad campesina de Zamosc hacia Varsovia, donde transcurre su niñez. Rozalia sufrió una enfermedad de la cadera, mal diagnosticada, que la deja convaleciente durante un año y le produce una leve renguera que dura toda su vida. Perteneciente a una familia de comerciantes, siente en carne propia el peso de la discriminación, como judía y como polaca en la Polonia rusificada.

La actividad militante de Rosa comienza a los 15 años, cuando se integra al movimiento socialista. Según su biógrafo P. Nettl, tenía esa edad cuando varios dirigentes socialistas fueron condenados a morir en la horca, algo que impactó profundamente en la joven estudiante. “En su último año de escuela era conocida como políticamente activa y se la juzgaba indisciplinada. En consecuencia, no le concedieron la medalla de oro por aprovechamiento académico, a la que era acreedora por sus méritos escolares. Pero la alumna más sobresaliente en los exámenes finales no solo era un problema en las aulas; para entonces era, de seguro, un miembro regular de las células subsistentes del Partido Revolucionario Proletariado”.

Alertada de que había entrado en el foco de la policía, Rosa emprende una huida clandestina hacia Zúrich, donde se convierte en dirigente del movimiento socialista polaco en el exilio. Allí conoce a Leo Jogiches, quien será amante y compañero personal de Rosa durante muchos años, y su camarada hasta al final.

Después de graduarse como Doctora en Ciencias Políticas -algo inusual para una mujer en ese entonces-, finalmente decide trasladarse a Alemania para integrarse en el SPD, el centro político de la Segunda Internacional. Allí conoce a Clara Zetkin, con quien sella una amistad que dura toda la vida.

La batalla por las ideas
En Berlín desde 1898, Rosa se propone medir sus armas teóricas con uno de los integrantes de la vieja guardia socialista, Eduard Bernstein, quien había comenzado una revisión profunda del marxismo. Según él, el capitalismo había logrado superar sus crisis y la socialdemocracia podía cosechar victorias en el marco de una democracia parlamentaria que parecía ensancharse crecientemente, sin revoluciones ni lucha de clases.  El “debate Bernstein” sumó muchas plumas, sin embargo, fue Rosa Luxemburgo quien desplegó la refutación más aguda en el folleto “Reforma o Revolución”.  

La Revolución Rusa de 1905, la primera gran explosión social en Europa después de la derrota de la Comuna de París, fue sentida como una bocanada de aire fresco por Luxemburgo. Escribió artículos y recorrió mítines como vocera de la experiencia rusa en Alemania, hasta que logra introducirse de forma clandestina en Varsovia para participar de forma directa en los acontecimientos. Es el “momento en que la evolución se transforma en revolución”, escribe Rosa. “Estamos viendo la Revolución Rusa, y seríamos unos asnos si no aprendiéramos de ella”.

La Revolución de 1905 abrió importantes debates que dividieron a la socialdemocracia. En esta cuestión, Rosa Luxemburgo coincidía con Trotsky y Lenin frente a los mencheviques, defendiendo que la clase trabajadora tenía que jugar un papel protagónico en la futura Revolución Rusa, enfrentada a la burguesía liberal. El debate sobre la huelga política de masas atravesó a la socialdemocracia europea en los años que siguieron. El ala más conservadora de los dirigentes sindicales en Alemania negaba la necesidad de la huelga general mientras que el “centro” del partido la consideraba como una herramienta únicamente defensiva, válida para defender el derecho al sufragio universal. Rosa Luxemburgo cuestiona el conservadurismo y el gradualismo de esa posición en su folleto “Huelga de masas, partido y sindicatos”, escrito desde Finlandia en 1906. Este debate reaparece hacia 1910, cuando Luxemburgo polemiza directamente con su anterior aliado, Karl Kautsky.

Socialismo o regresión a la barbarie
La agitación contra la Primera Guerra Mundial es un momento crucial en su vida, un combate contra la defección histórica de la socialdemocracia alemana que apoya a su propia burguesía, en contra de los compromisos asumidos por todos los Congresos socialistas internacionales.

En su biografía, Paul Frölich señala que cuando Rosa se entera de la votación del bloque de diputados del SPD, cae por un momento en una profunda desesperación. Pero, como mujer de acción que era, rápidamente responde. El mismo día que se votaban los créditos de guerra, en su casa se reunían Mehring, Karski y otros militantes. Clara Zetkin envía su apoyo y poco después se suma Liebcknecht. Juntos editan la revista La Internacional y fundan el grupo Spartacus.

En 1916 Rosa Luxemburgo publica “El folleto de Junius”, escrito durante su estadía en una de las tantas prisiones que se han transformado en residencia casi permanente. En este trabajo plantea una crítica implacable a la socialdemocracia y la necesidad de una nueva Internacional. Retomando una frase de Engels, Luxemburgo afirma que si no se avanza hacia el socialismo solo queda la barbarie. “En este momento basta mirar a nuestro alrededor para comprender qué significa la regresión a la barbarie en la sociedad capitalista. Esta guerra mundial es una regresión a la barbarie.”

En mayo de 1916, Spartacus encabeza un mitin del 1 de mayo contra la guerra, donde Liebknecht es arrestado, pero su condena a prisión provoca movilizaciones masivas. Se anuncia un tiempo nuevo.

1917: atreverse a la revolución
La revolución rusa de 1917 encontró en Rosa Luxemburgo una firme defensora. Sin dejar de plantear sus diferencias y críticas sobre el derecho a la autodeterminación o acerca de la relación entre la asamblea constituyente y los mecanismos de la democracia obrera --sobre esta última cuestión cambia de posición después de salir de la cárcel en 1918--, Luxemburgo escribe que “los bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de que carecía la socialdemocracia occidental. Su Insurrección de Octubre no sólo salvó realmente la Revolución Rusa; también salvó el honor del socialismo internacional.”

Cuando la sacudida de la revolución rusa impacta directamente en Alemania en 1918 con el surgimiento de consejos obreros, la caída del káiser y la proclamación de la República, Rosa aguarda impaciente la posibilidad de participar directamente de ese gran momento de la historia.

El Gobierno queda en manos de los dirigentes de la socialdemocracia más conservadora, Noske y Ebert, dirigentes del PSD --este partido se había escindido con la ruptura de los socialdemócratas independientes, el USPD--. En noviembre de ese año, el gobierno socialdemócrata llega a un pacto con el Estado mayor militar y los Freikorps para liquidar el alzamiento de los obreros y las organizaciones revolucionarias. Rosa y sus camaradas, fundadores de la Liga Espartaco, núcleo inicial del Partido Comunista Alemán desde diciembre de 1918, son duramente perseguidos.

El 15 de enero, un grupo de soldados detuvieron a Karl Liebknecht y a Rosa Luxemburgo cerca de las nueve de la noche. Rosa "llenó una pequeña valija y tomó algunos libros”, pensando que se trataba de otra temporada en la cárcel.  Enterado del arresto, el gobierno de Noske dejó a Rosa y a Karl en manos de los enfurecidos Freikorps --cuerpo paramilitar de exveteranos del ejército del Kaiser--. Se organizó una puesta en escena: al salir de las puertas del Hotel Eden, los dirigentes Espartaquistas fueron golpeados en la cabeza con la culata de un rifle, arrastrados y rematados a tiros. El cuerpo de Rosa fue tirado al río desde el puente de Landwehr a sus sombrías aguas. Fue encontrado tres meses después.

Un año antes, en una carta desde la prisión dirigida a Sophie Liebknecht, en la víspera del 24 de diciembre de 1917, Rosa escribía con un profundo optimismo sobre la vida: "Es mi tercera navidad tras las rejas, pero no lo tome a tragedia. Yo estoy tan tranquila y serena como siempre. (…) Ahí estoy yo acostada, quieta y sola, envuelta en estos múltiples paños negros de las tinieblas, del aburrimiento, del cautiverio en invierno (...) y en ese momento late mi corazón con una felicidad interna indefinible y desconocida. (…) Yo creo que el secreto no es otra cosa más que la vida misma: la profunda penumbra de la noche es tan bella y suave como el terciopelo, si una sabe mirarla.”

Clara Zetkin, tal vez quien más la conocía, escribió sobre su gran amiga y camarada Rosa Luxemburgo, compartiendo ese optimismo después de su muerte: “En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear. La única ambición grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revolución que había de dejar el paso franco al socialismo. El poder vivir la revolución y tomar parte en sus batallas, era para ella la suprema dicha (…) Rosa puso al servicio del socialismo todo lo que era, todo lo que valía, su persona y su vida. La ofrenda de su vida, a la idea, no la hizo tan sólo el día de su muerte; se la había dado ya trozo a trozo, en cada minuto de su existencia de lucha y de trabajo. Por esto podía legítimamente exigir también de los demás que lo entregaran todo, su vida incluso, en aras del socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional”.


Josefina L. Martínez es historiadora y periodista. Pertenece a la redacción de La Izquierda Diario y es miembro del Colectivo Burbuja.

AUTORA: Josefina L. Martínez

JUNTO A LAS TRABAJADORAS DE OPTIMAL CARE


Las trabajadoras de Optimal Care siguen movilizándose en defensa de sus derechos. Hoy han bajado a apoyar @AhoraGuada y @AGProvincial