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domingo, 14 de enero de 2018

La huelga feminista es una propuesta de cambio real

La huelga feminista no es algo de un día, es una propuesta de cambio real


Más de 400 mujeres de un centenar de organizaciones y colectivos diseñan en Zaragoza el paro de trabajo, cuidados, consumo y estudios convocado para el 8 de marzo

Por EDUARDO BAYONA @e_bayona
“La huelga feminista no es algo de un día, es una propuesta de cambio real”, sostiene Justa Montero, histórica activista del movimiento en España y que este fin de semana ha participado, en el Centro Social Luis Buñuel de Zaragoza, en el encuentro estatal preparatorio del paro, señalado para el 8 de marzo, día de la mujer. “Paramos para decir basta, no podemos ni queremos vivir así. El futuro no puede ser así”, añadió.

Más de 400 mujeres de un centenar de organizaciones sociales, políticas y sindicales, de colectivos y entidades feministas y de movimientos sociales han participado en las jornadas preparatorias del paro, que la coordinadora quiere extender a cuatro ámbitos: el trabajo, los cuidados, el consumo y los estudios.

“Hay una territorialización de la estructura, y cada territorio se organizará con libertad, como considere oportuno”, explica la zaragozana Julia Cámara.

En ciudades como Madrid y como la capital aragonesa, por ejemplo, se complementan las actividades preparatorias por áreas de trabajo con las sesiones informativas en los barrios. “Nos hemos dotado de medios de coordinación”, anota.

Más de un centenar de organizaciones y colectivos
El encuentro ha dado lugar a un manifiesto que se hará público a mediados de la próxima semana. “Han participado mujeres de todo el arco político y sindical, de organizaciones como Amnistía Internacional, de grupos ecologistas y de coordinadoras estudiantiles, además de colectivos feministas de todo el país”, explica Cámara, que indica que será a partir de la difusión de la proclama cuando comiencen a recabar la adhesión de organizaciones.

“Esperamos una respuesta positiva de todos los sindicatos y que estén a la altura de las circunstancias”, señaló Montero, que llamó la atención sobre aspectos de la huelga de cuidados como la necesidad de “organizar unos servicios mínimos para garantizar los que son imprescindibles con la participación de las mujeres y los hombres”.

“Hacemos un llamamiento a todos los sindicatos para que se sumen para visibilizar el paro”, anotó Elizabeth Cordero, que simultáneamente, y tras visibilizar la adhesión de las mujeres de origen migrante a la convocatoria (“antes no nos sentíamos ‘parte de’, y ahora sí”), apeló “a todas las mujeres para que si tu sindicato no apoya esta huelga, desafíliate”.

“Queremos pararlo todo”
Para Montero, la convocatoria de paro en esos cuatro ejes “va más allá de una huelga laboral”, ya que responde al “trabajo de muchos años” y su objetivo es “cambiar la idea de cuáles son los trabajos necesarios para la sociedad y cómo se prestan”. “Sin nosotras ni se produce ni se reproduce: se para el mundo, y eso es lo que queremos denunciar”, añadió, en una reivindicación de la “centralidad” de la mujer y la “injusticia” que con frecuencia soporta.

“Con esta huelga queremos pararlo todo, que paren nuestras ciudades y nuestros pueblos”, anotó, para desgranar las luchas que confluyen en la convocatoria: el rechazo a las violencias machistas, el empoderamiento femenino, el respeto a todas las identidades sexuales, la denuncia de la precariedad, central en conflictos laborales como los de las empleadas de geriátricos vizcaínos, las empleadas de Berskha o las camareras de piso, conocidas como kellys, la repulsa de la xenofobia o la denuncia de la existencia de los CIEs (Centros de Internamiento de Extranjeros), a los que Cordero se refirió como “cárceles racistas” en las que “han muerto compañeras”.

Montero moduló las expectativas de la convocatoria en ámbitos como el del consumo. “En un día no lograremos un gran cambio, pero sí es un paso hacia un consumo más responsable”, señaló. No obstante, insistió en que el objetivo de la movilización no termina con el paro del 8 de marzo. “Tenemos un horizonte que va más allá –dijo-. Nos sabemos muchas y nos sabemos fuertes”.

“Medios para multiplicar la potencialidad”
Coincide con Cámara, para quien “el proceso de lucha feminista no acaba el 8 de marzo sino que continúa, y hemos de dotarnos de medios para multiplicar la potencialidad del movimiento feminista”.

En este sentido, destacó que las 400 participantes en el encuentro prácticamente triplican al centenar y medio que asistió a las primeras jornadas, celebradas en Elche en septiembre, algo que, junto al centenar de organizaciones y colectivos de los que forman parte, “asegura el éxito de la convocatoria”.

La coordinadora tiene previsto convocar un encuentro tras el 8 de marzo para valorar el paro y establecer nuevas líneas de trabajo.


miércoles, 3 de enero de 2018

Los cómplices políticos del asesinato de mujeres

El exterminio sistemático de mujeres a manos de la cultura machista, ha ascendido, según el Gobierno,  a 916. Este dato comprende tan sólo el número de mujeres asesinadas en el periodo que va de 2003 a 2017. El dato, siendo sobrecogedor, apenas atestigua aquellos casos que han sido oficialmente confirmados. Entre las personas muertas, se cuentan, a partir de 2013, a los menores.


Estos datos han sido duramente cuestionados por diferentes organizaciones, como por ejemplo Feminicidio.net, que denuncia que los datos que aporta el Gobierno están disgregados, son confusos e incompletos. Para esta organización, el feminicidio se extiende a las asesinadas por padres maltratadores, a las asesinadas como consecuencia de ser esclavas sexuales, a aquellas mujeres asesinadas por su opción sexual, o aquellas otras asesinadas por su procedencia. Para el Gobierno, una víctima del machismo solo es aquella mujer que ha sido asesinada por su pareja o su ex-pareja, lo que a todas luces es una interpretación simplista del terrorismo machista. Esta web cifra las víctimas mortales del machismo en 837 sólo en la última década.

A todo esto, hay que agregar la drástica disminución, por parte del PP, de los presupuestos destinados a combatir la violencia machista y sus consecuencias. Las políticas de igualdad han visto reducidas sus ya paupérrimas partidas económicas, de los 34,3 millones en 2010, a los 25,2 millones en 2016. El incremento de la violencia machista al mismo tiempo que se reducen los medios para combatirla, explicaría fácilmente la falta de transparencia de que ha hecho gala el Gobierno sobre los verdaderos datos de esta lacra. La omisión activa del Gobierno ante una amenaza tan devastadora como el feminicidio, debe considerarse como un acto político de complicidad con el machismo y sus peores consecuencias.

Así las cosas, no es exagerado afirmar que no hay asesino machista sin un contexto cultural que tolere y aliente el machismo. Dicho de otra manera: Cada asesino de mujeres ha funcionado como una célula durmiente del patriarcado, activada cuando el comportamiento de la mujer fue percibido como un cuestionamiento “imperdonable” de una cultura global que a pesar de sus aspavientos sigue aceptando el dominio machista.

Los ejemplos de machismo son múltiples, siendo especialmente lacerantes las muestras protagonizadas por referentes políticos, debido a su carga ejemplificante.


Algunos ejemplos:
Sadat Maraña, un ultra, antiguo líder de Ciudadanos en León, que además de bravatas como que  “no hay mujeres feas, hay copas de menos”, sostuvo que “la violencia machista no existe”. Fue expulsado de este partido a diferencia de Toni Cantó, que por desgracia no ha parado en su cruzada antifeminista y que será recordado por lindezas como esta: “La mayor parte de las denuncias por violencia de género son falsas”. Pero qué se le puede pedir a los acólitos de Ciudadanos, cuando su máximo líder, Albert Rivera, fue denunciado por su antigua jefa de prensa por acoso laboral tras haber tenido una baja por maternidad y, como consecuencia, haber sido relegada de sus funciones. Por cierto ese partido ya ha desembolsado más de 150.000 euros para que el caso no llegue a los tribunales.

“Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”. El autor de la frase es Jose Manuel Castelao , antiguo diputado del PP, que cuando la vomitó ostentaba la presidencia del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior. Por su parte, Ana Botella, desde las filas nacionalcatólicas del PP ponía en valor, ya hace algún tiempo, las lecciones que las niñas deben sacar de un clásico literario: “La cenicienta es un ejemplo para nuestra vida por los valores que representa. Recibe los malos tratos sin rechistar, busca consuelo en el recuerdo de su madre”. El investigado Ruiz Gallardón, antiguo presidente de la Comunidad de Madrid, antiguo alcalde de Madrid, antigua promesa del PP español, no tuvo empacho en decir que “La libertad de la maternidad hace a las mujeres auténticamente mujeres”, lo que le sitúa cómo la gran promesa de ese mundo diatópico descrito en El cuento de la criada.  La estigmatización de aquello que no se considera normal o apropiado ha sido fuertemente recriminado por diferentes sectores del PP. El antiguo presidente del PP de Fuerteventura fijó su inquisitorial mirada en la antigua alcaldesa de La Oliva afirmando que: “La corporación es otra cosa y hay que trabajar mucho, ser mucho más serio y mucho más consecuente, y no ir al ayuntamiento con minifalda y pantalones ajustados”.

El PSOE, también cuenta con un nutrido ejemplo de cultura machista. El que fuera portavoz del PSOE en Alcobendas, Rafael Sánchez-Acera fue denunciado por una concejala de UPyD por, según ella, haber vociferado que “muchas has tenido que chupar para estar donde estas”. Muy en la línea de lo anterior se expresó Matías Llorente, en aquel entonces viceportavoz del PSOE de León, cuando dijo aquello de que “en nuestro grupo nadie ha dedicado un euro a arreglarse el felpudo”. El propio Alfonso Guerra fue sumamente claro cuando sentenció que “Hay que convivir con la economía sumergida como con algunas mujeres. No se las puede eliminar”. 

Como ya dijimos en otro momento, un machista es un fascista, y el fascismo, por desgracia, desborda siglas.