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jueves, 18 de enero de 2018

La dolorosa ausencia de los republicanos españoles deportados en una exposición sobre Auschwitz

Este 5 de mayo se cumple el 72 aniversario de la liberación de los tristemente célebres campos de concentración de Mauthausen y Gusen, donde miles de republicanos españoles dejaron sus vidas trabajando sin descanso en su cantera o en su “escalera de la muerte”. Pero también en Buchenwald, Majdanek, Auschwitz, Dachau, Ravensbrük, Sachsenhausen… 

En concreto y desde el punto de vista de nuestra provincia, la exposición debería rendir tributo a Miguel Martín, natural de Sigüenza asesinado el 03/09/1944 en Auschwitz

Se pueden localizar a los republicanos de Guadalajara asesinados en: 



Por Antonina Rodrigo
Escritora y miembro de honor de la Amical de Ravensbrück

Asombra dolorosamente la ausencia de los deportados Republicanos españoles en el holocausto nazi, en la bien instalada exhibición sobre el campo de exterminio de Auschwitz, del Centro de Exposiciones Arte Canal de Madrid. Hasta el punto de que cuesta creerlo, por inexplicable, teniendo en cuenta que en este campo hubo compatriotas nuestros. Pero no solo aquí, los españoles fueron exterminados. También en otros campos nazis: Mauthausen, Buchenwald, Dora Mittelbau, Dachau, Bergen Belsen, Ravensbrück, Flossenburg, Neuengamme, Oranienburg, Natzweiler, Treblinka, Strutthop, Rawa Ruska, Schirmer. Es decir, que hubo prisioneros españoles internados en quince de los veintidós campos principales nazis, diseminados por la Europa ocupada por las tropas y los servicios policiales del Tercer Reich alemán.

Al final de nuestra visita a la siniestra muestra de los horrores nazis, preguntamos por la persona responsable. Nos recibió una señora que, amablemente, nos dijo que la exposición venía conformada de Alemania, y que la empresa española que había corrido con el montaje en Madrid era Musealia. El Centro se había limitado a alquilar las salas.

Nos negábamos a admitir que en la explícita muestra de los horrores nazis no hubiese ni un solo panel dedicado a la deportación de los miles y miles de republicanos españoles: mujeres, hombres, ancianos, niños, heridos. Y para que las nuevas generaciones conocieran la alianza del franquismo con el nazismo ilustrarlo con la foto en la que Franco saluda, rendidamente, a su aliado Hitler en la frontera española.

La vida de nuestras gentes refugiadas fue de una honda miseria y dramatismo. Hasta marzo de 1945 no obtuvieron el estatuto de refugiados políticos. En 1947, a raíz de la condena moral al régimen franquista por las Naciones Unidas, se cerró la frontera francesa. Pero tres años más tarde, el franquismo recibía el doble espaldarazo de la firma del pacto militar con Estados Unidos y el beneplácito de un nuevo concordato con la Santa Sede vaticana. La Iglesia, cómplice de Franco durante la Guerra Civil, como siempre, desde tiempo inmemorial, aliada con el poder. Las democracias volvieron a mantener la pervivencia del franquismo en el poder, para desolación del valioso y numeroso exilio español.

¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar en este país la afrenta de la tergiversación de la realidad histórica, las ocultaciones e infamias, la indiferencia contra aquellos luchadores antifascistas que tomaron partido contra la injusticia, y tras combatir el fascismo en España, lanzados al exilio en 1939, fueron internados en desolados campos de concentración franceses? ¿Para cuándo, el reconocimiento a la lucha en la guerra, el maquis y la contribución en la resistencia francesa de nuestros hombres y mujeres, contra el invasor nazi, en tierras francesas, en denodada lucha por las libertades? Hombres y mujeres, y a veces niños estafetas, cazados en territorio francés por las SS y la Gestapo para explotarlos hasta su extenuación en fábricas de armamento, y terminar en las cámaras de gas o en los hornos crematorios. ¿Cuándo se va a enseñar en las escuelas la lucha del pueblo español, dentro y fuera de nuestras fronteras, y que los primeros libertadores que entraron en París, el 24 de agosto de 1944, eran soldados españoles republicanos?

Pensamos que si esa exposición, afrentosa para la memoria de los luchadores y víctimas del nazismo, de la que al parecer nadie se ha hecho responsable, se hubiese dedicado a criticar al superviviente general golpista, un coro de voces se habría alzado, como trompetas de Jericó, prohibiendo su contenido y reescribiendo los fastos gloriosos del dictador. Y es que la Transición nos trajo de nuevo el silencio, dogma de los vencedores, el miedo que aherrojó bocas, y en muchos casos el terror los hizo serviles, para sobrevivir a la represión del régimen franquista.

Creemos que, a pesar de los diez años transcurridos desde la Ley de Memoria Histórica, como derecho humano, es molesta para una mayoría de gentes de sensibilidad amorfa y visión cegata, que apela al gasto que supone para el país. Y ahí continúan en sus fosas, cunetas y descampados, sin exhumar, las víctimas del franquismo, al mismo tiempo que se suceden las beatificaciones a los eclesiásticos y religiosos, mártires de la Cruzada. El Gobierno, la Justicia, la Iglesia y personas influyentes permanecen ajenas a la verdad, justicia y reparación, de las víctimas republicanas.

El escaso interés de los responsables gubernamentales y culturales en vigilar los contenidos de la exposición del madrileño Centro de Exposiciones y exigir su rectificación, corresponde a la negativa que la presidenta de la Asamblea de Madrid, el parlamento regional de la comunidad autónoma, dedica a las víctimas del nazismo, al prohibir el simple recordatorio de los nombres de más de quinientos deportados madrileños, una gran parte exterminados en los campos nazis, el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las víctimas del Holocausto, a petición de la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica. Su actitud implica el rechazo a restablecer la Memoria de nuestra historia, silenciada y oculta, a las nuevas generaciones, con un argumento insostenible: “La lectura de los nombres de todas y cada una de las personas madrileñas que fueron víctimas haría necesaria la lectura de los nombres de los millones de víctimas”, leemos en el periódico digital Diario.es (13 enero 2018).

viernes, 12 de enero de 2018

CCOO e IU conmemorarán el centenario del nacimiento de Marcelino Camacho

Se quiere revindicar su figura no sólo desde el punto de vista de su "compromiso político" sino por lo que simboliza para la lucha obrera y las transformaciones de la clase trabajadora


Comisiones Obreras, Izquierda Unida y el PCE han preparado, junto a la familia de Marcelino Camacho, diversos actos que celebrarán a lo largo de este año para reivindicar la figura del histórico sindicalista y la "memoria de la lucha obrera" que simboliza, cuando se cumplen 100 años de su nacimiento.

El que fuera el primer secretario general de Comisiones Obreras, fallecido el 29 de octubre de 2010, representa, según estas organizaciones, una figura clave para entender lo que significó la lucha obrera durante la posguerra, el franquismo y también durante la Transición, y para la consecución de los derechos y libertades que rigen hoy en día.

En concreto, la comisión designada para organizar el centenario ha programado un primer acto para el 21 de enero (día de su nacimiento, en 1918), que tendrá lugar en el auditorio que lleva su nombre y en el que habrá una "fuerte" presencia de la sociedad civil, de otras fuerzas políticas y también de instituciones como el Ayuntamiento de Madrid, que estará representado por su alcaldesa, Manuela Carmena.

Documental y exposición
También se estrenará el documental 'Lo posible y lo necesario', dirigido por Adolfo Dufour Andía, que relata la vida de Marcelino Camacho desde la Guerra Civil, pasando por su exilio, el nacimiento de CC.OO., su lucha contra la dictadura y "por la libertad".

Asimismo, los organizadores están preparando una exposición, que será itinerante, y un acto solemne que coincidirá con el octavo aniversario de su fallecimiento, el 29 de octubre, para conmemorar "una vida llena de lucha, por la libertad y por los derechos laborales y democráticos de los trabajadores".

"Patrimonio de todos los demócratas"
"Es un patrimonio común de todas las gentes de bien de este país, de todos los demócratas", ha asegurado el coordinador del PCE, Enrique Santiago, quien ha destacado que, además, Marcelino Camacho fue "la historia" de su partido, por lo que contribuyó a su desarrollo y a la lucha contra la "cruel dictadura", durante la guerra, el exilio y la cárcel.

En esta línea, el coordinador federal de IU, Alberto Garzón, ha reivindicado la necesidad de recordar la figura de Marcelino Camacho no sólo desde el punto de vista de su "compromiso político" sino por lo que simboliza para la lucha obrera y las transformaciones de la clase trabajadora.

"Sin el ejemplo de Marcelino Camacho, hoy viviríamos en un país mucho más injusto", ha defendido, para añadir que los actos programados (al que se sumará otro que organizará IU) tienen un gran "valor pedagógico para las generaciones jóvenes.

El papel 'silenciado' de la lucha obrera
Por su parte, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha hecho hincapié en el papel de Marcelino Camacho y de la lucha obrera en "una parte de la historia de la Transición que no se ha contado". "España tenía planteado un modelo de Transición distinto, pero fueron la lucha de miles de trabajadores, las huelgas y la negativa de CCOO y el PCE de asumir aquel escenario los que corrigieron el rumbo", ha asegurado. "Hay que hacer mucha pedagogía en España sobre el papel que jugó nuestra gente en determinados momentos históricos", ha añadido Sordo.

En la misma línea, el hijo de Marcelino Camacho, Marcel Camacho, ha lamentado que en la historia de la Transición "se ha ocultado la lucha de los trabajadores". "Como familia, queremos que con este centenario se ponga en su sitio a la lucha de los trabajadores que consiguieron que la libertad llegara a este país", ha enfatizado.

lunes, 1 de enero de 2018

El legado de 13 mujeres que fallecieron en 2017

... y no conoces por culpa del patriarcado

El machismo afecta de muchas formas a las mujeres: la invisibilización es una de ellas. 'Público' recopila los hitos más importantes de varias mujeres cuya muerte y obra han pasado por alto para la mayoría


Por BEATRIZ ASUAR GALLEGO

Lo que no se nombra, no existe. Y a las mujeres la historia, la ciencia y las artes apenas las nombran. La invisibilización es una de las consecuencias del patriarcado. No es la única. Ya conocemos cómo la violencia machista asesina a las mujeres, impide llegar a los altos cargos en los puestos de trabajo o provoca la feminización de la pobreza.

El silencio se produce durante sus vidas, pero también después: artistas, científicas o periodistas importantes de todo el mundo han fallecido durante este año y no nos hemos enterado. No han abierto los sumarios de los telediarios, ni las portadas de los periódicos. Apenas hay referencia de ellas en internet. Por eso, en Público hacemos una recopilación de algunas de estas mujeres, para evitar que su trabajo caiga en el olvido.

La reportera estadounidense, Clare Hollingworth
El 10 de enero de 2017 falleció Clare Hollingworth, nacida el 10 de octubre de 1911, periodista y autora inglesa que dio la primicia del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la que fue considerara como "la primicia del siglo". No llevaba ni una semana trabajando para The Daily Telegraph cuando fue enviada como corresponsal de guerra a Polonia. Mientras viajaba en coche a lo largo de la frontera germano-polaca vio cómo tropas alemanas, tanques y blindados tomaban la frontera con Polonia.

Desde entonces, se abrió paso como una de las grandes corresponsales de guerra: sus informes burlaban la censura y en Bucarest informó de la abdicación forzada del rey Carol II y los posteriores disturbios; fue reportera de guerra en Turquía, Grecia, El Cairo, Palestina, Irak y Persia, Adén y China. También cubrió la escena del bombardeo del Hotel Rey David en Jerusalén que causó la muerte de 91 personas en 1946. Y a principios de los 60, la guerra civil de Argelia. Más tarde, en 1967, estuvo en la guerra de Vietnam. Recibió el premio Mujer periodista del año en 1967 ​por sus reportajes de guerra. 

La BBC destacó que, aunque no fue la primera mujer corresponsal de guerra, "su profundidad de visión técnica, táctica y estratégica la distinguió". Y The New York Times la describió como "la indiscutible decana de los corresponsales de guerra".

La maestra republicana Alejandra Soler
Alejandra Soler (Valencia, 8 de julio de 1913 - 1 de marzo de 2017) fue una maestra y militante comunista de la II República española, pionera en el asociacionismo universitario. No dudó en defender la educación a lo largo de sus 103 años frente a Primo de Rivera, Franco y Wert.

Comenzó su militancia en la Federación Universitaria Escolar, movimiento de estudiantes que luchaba contra la dictadura de Primo de Rivera. En 1934 se afilió al Partido Comunista de España y un año después se licenció en Filosofía y Letras, convirtiéndose en una de las primeras mujeres graduadas en la universidad española.

En 1939, cuando el franquismo venció en la Guerra Civil Española, tuvo que huir y refugiarse en la URSS. No volvió a España hasta 1971. En este tiempo fue maestra en Moscú de niños españoles que la Unión Soviética había acogido. Durante la Segunda Guerra Mundial, vivió la batalla de Stalingrado en la que salvó a 14 niños que tenía a su cargo como alumnos, ayudándoles a cruzar el río Volga en unos pontones y ponerlos a salvo.

La poeta y rapera Gata Cattana
La cantante Ana Isabel García Llorente, más conocida como Gata Cattana, falleció el pasado 2 de marzo con tan sólo 26 años. Fue una gran artista, rapera, poeta y politóloga andaluza. Creó un estilo propio combinando diferentes estilos y mensajes cargados de denuncia social. 

En sus letras abarcó temas que fueron desde la cultura clásica hasta la poesía, filosofía, existencialismo, antiglobalización y feminismo. 

Gata conquistó el mundo del hip hop: en sus años de carrera pasó a ser conocida por muchos como la sucesora de Mala Rodríguez, y otros como la última esperanza del rap femenino. Tras su muerte hemos podido seguir escuchándola con el disco póstumo Banzai que volvió a demostrar que, como ella misma cantaba, era "mujer en toda regla, poetisa con mayúscula".

Simone Veil, primera presidenta del Parlamento Europeo
Simone Veil fue la primera mujer elegida presidenta del Parlamento Europeo y dejó tras ella una historia de lucha en el feminismo. Falleció el 30 de junio con 89 años. 

Como ministra de Sanidad de Francia consiguió legalizar el aborto en el país en 1974. Pasó así a ser conocida su trayectoria por la Ley Veil.

Veil también es conocida por ser una de las adolescentes judías que sobrevivieron al campo de exterminio nazi de Auschwitz. Había nacido en Niza en 1927 en una familia de judíos no practicantes y fue detenida por la Gestapo en 1944 con buena parte de sus familiares, algunos de los cuales (sus padres y un hermano) no sobrevivieron al horror nazi.

La matemática Evseena Ratner
Marina Evseevna Rarnet, fallecida el 7 de julio en Estados Unidos, fue una matemática rusa cuyos trabajos en la teoría ergódica consiguieron varios teoremas que llevan su nombre. 

Nació en la entonces Unión Soviética en una familia de científicos judíos y desde pequeña mostró su predilección por las matemáticas, licenciandose en 1961 en la Universidad Estatal de Moscú.

Se doctoró en 1969 con una tesis sobre teoría ergódica e investigó sobre sistemas dinámicos geométricos que dieron lugar a los teoremas de Ratner. Fue miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, galardonada con el Premio Ostrowski y elegida para la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

La matemática Maryam Mirzakhani
Otra matemática que ha pasado a la historia. La iraní Maryam Mirzakhani falleció el 15 de julio con sólo 40 años. 

Fue la primera mujer galardonada con la Medalla Fields, un premio que es considerado por la comunidad científica como el Nobel de las matemáticas. Sus estudios se centraron en investigaciones sobre geometría y sistemas dinámicos.

Mirzakhani era catedrática de Matemáticas y destacó desde muy joven en el área de las ciencias, consiguiendo varios premios como la Olimpiada Internacional de Matemáticas de 1994 y 1995, lo que le sirvió para licenciarse en Ciencias en la Sharif University of Technology de Irán y doctorarse en Harvard en 2004. Tras hacer su tesis, trabajó como investigadora en el Instituto Clay de Matemáticas y en la Universidad de Princeton.

La periodista Malén Aznárez
Malén Aznárez Torralvo murió el pasado 30 de julio siendo una de las pioneras de la profesión periodística durante la Transición española, presidenta de Reporteros sin Fronteras y redactora jefa de Sociedad y Defensora del Lector en el periódico El País. 

También fue reportera y entrevistadora para El País Semanal, especialmente centrada en temas de ciencia e investigación. Desde 2008 fue profesora en la Escuela de Periodismo de El País

Tras pasar como reportera por varios medios como el diario Arriba de Madrid, Posible y Cuadernos para el Diálogo, en 1984 se incorporó como adjunta a la dirección de Radio Nacional de España. Entre 1985 y 1986, fue directora de los Servicios Informativos de RNE, cargo en el que también fue la primera mujer​. Desde 1987 y hasta su cierre, fue jefa de Información Nacional de la revista Globo.

La atleta australiana Betty Cuthbert
Elisabeth Betty Cuthbert falleció el pasado 6 de agosto. Fue la primera persona que consiguió ganar el oro olímpico en las tres pruebas de velocidad: 100, 200 y 400 metros. 

Ambas medallas las ganó de una vez convirtiéndose en la gran heroína de los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956. Un hito por el que fue apodada como The Golden Girl (La chica de oro).

Logró varios récords mundiales, entre ellos, el de 200 metros lisos con 23,2 segundo en Sidney en 1956 y el de 400 metros con un tiempo de 52 segundos en los Juegos de Tokio de 1964. En total, a lo largo de su carrera deportiva batió o igualó 18 récords del mundo en diferentes distancias.

La primera mujer en un Parlamento de África
Fátima Ahmed Ibrahim fue una feminista, política y activista de Sudán fallecida el pasado 12 de agosto. Desde muy joven, cuando aún acudía a la escuela secundaria, comenzó a luchar por los derechos de las mujeres. Creó el periódico Elra’edda (Chicas Pioneras) y lideró la primera huelga de mujeres en Sudán porque se eliminaron las lecciones de ciencia en los centros femeninos, siendo reemplazadas por clases de "ciencia familiar".

Con tan sólo 14 años, creó en 1947 la Asociación de Mujeres Intelectuales. Y en 1952 fue cofundadora de la Unión Sudanesa de Mujeres de la que fue presidenta a los dos años de su formación. Entre sus objetivos estaba conseguir el derecho de sufragio para las mujeres y el derecho de estas a estar presentes en los espacios políticos, legislativos y empresariales, así como laborales.

A los 19 años se unió al Partido Comunista Sudanés, única formación política que admitía a las mujeres en sus filas y que estaba a la vanguardia del activismo en el país. En 1965 fue elegida diputada del parlamento convirtiéndose en la primera mujer en ser elegida como miembro del parlamento, no sólo en Sudán, sino en todo Oriente Medio y África.

La feminista Kate Millet
Una de las grandes teóricas del feminismo, Kate Millet, falleció el 6 de septiembre en París dejando un gran legado en la teoría del feminismo. 

Fue una de las mujeres que marcaron que "lo personal es político" y fue una gran referente de la liberación de las mujeres por su activismo y su teoría reflejada en Política sexual.

A punto de cumplir los 83 años, Millet había sido escritora, cineasta, escultora y filósofa. En este tiempo no dudó en teorizar y escribir sobre planteamientos hasta entonces nunca realizados, ni en coger una pancarta y pedir en plena calle el derecho sobre su propio cuerpo y el aborto; en declararse abolicionista, señalar el sexismo de las artes o en proclamarse bisexual a pesar de la represión y rechazo que esto le supuso.

La primera ministra de un gobierno turco
Türkân Akyol murió el 7 de septiembre. Fue una famosa política, médica y académica turca. 

De hecho, fue la primera mujer ministra de un gobierno turco, y la primera rectora universitaria en la historia de Turquía.

Akyol estudió Medicina en la Universidad de Ankara, graduándose en 1953. En el año 1965 comenzó a dar clases en esa misma universidad. Quince años después, fue elegida rectora del centro.

En 1971 fue nombrada ministra de Salud y Seguridad Social en el gabinete de Nihat Erim, lo que la convirtió en la primera mujer nombrada ministra en Turquía. En política también cofundó en 1983 el Partido Socialdemócrata (SODEP) del que vicepresidenta.

La antropóloga feminista, Francoise Heritier
El 15 de noviembre falleció la antropóloga francesa Françoise Héritier que dedicó su trabajo a fundamentar que la violencia de género no responde a ninguna lógica cultural, sino a un exceso de cultura patriarcal. 

Héritier sucedió al padre del estructuralismo, Claude Lévi-Strauss en el Colegio de Francia, donde estableció desde entonces su propia cátedra: la teoría de la alianza y las razones de la prohibición del incesto.

Explicó ambas teoría a través de lo que fundamentó como la clave de la subordinación femenina: la capacidad reproductiva de las mujeres. La antropóloga argumentaba que la desigualdad se basa en una concepción errónea de la debilidad femenina que viene del embarazo, la lactancia y la crianza. Para superarlo, Héritier reclamaba la necesidad de que las mujeres llegasen a los "ámbitos públicos" y superasen las "tres grandes privaciones para el género femenino": la privación a decidir sobre sus propios cuerpos, sobre el acceso a la educación y el saber y a la autoridad, ya sea en instituciones políticas, económicas o religiosas.

La química que puso fin al bocio en España
Gabriella Morreale de Castro (Milán, 1930 - Madrid, 4 de diciembre de 2017) fue una química italoespañola precursora de la endocrinología moderna en España. 

La científica acumuló más de 200 trabajos publicados, pero en su trayectoria destaca la investigación sobre la tiroides, con la que logró la forma de erradicar el bocio por déficit de yodo en España, al incorporarse comercialmente la sal yodada.

Gracias a su trabajo por conocer el problema de la deficiencia de yodo, sus consecuencias psicosociales en los fetos y su corrección a través de la sal yodada en la década de los 80, su trabajo, según los científicos Juan Bernal y María Jesús Obregón del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Madrid, "ha tenido un gran impacto en acciones de salud pública que han evitado miles de casos de retraso mental". De hecho, pocos años después de desarrollar su investigación, Unicef adoptó la prueba y comenzó a aplicarla en todo el mundo, y desde 1990 la OMS recoge en su tabla de derechos el consumo de yodo durante el embarazo y la primera infancia.

Ha recibido diversos premios científicos a lo largo de su vida, destacando en 1977 el Premio Nacional de Investigación en Medicina y en 1985 el Premio de Investigación de la European Thyroid Association.

Para todas ellas nuestro reconocimiento y gratitud




domingo, 24 de diciembre de 2017

Mujeres Libres: las anarquistas que revolucionaron la clase obrera

A finales de la II República unas 21.000 anarquistas se agruparon formando el primer movimiento feminista radical de auténtica base popular en España. Uno de los grupos precursores de reivindicaciones por la liberación de género que, tantos años después, siguen estando presentes en la actualidad.


BEATRIZ ASUAR GALLEGO @beaasuargallego

Se dice de la historia que la escriben los vencedores, pero lo que no se dice es que los vencedores, casi en su totalidad, son hombres. Y, tampoco se dice, que estos suelen olvidarse de las mujeres: si echamos una mirada hacia atrás y pensamos en los grandes momentos de cambio de la humanidad, o en las grandes revoluciones, ningún o casi ningún nombre de mujer nos viene a la cabeza.

La historia de España no ha sido menos dura con las mujeres, enterrando durante muchos años el papel que tuvieron durante la época más revuelta del país, la Guerra Civil. Sin embargo, organizaciones sociales intentan constantemente hacer un hueco en nuestra memoria colectiva y enfrentar el olvido. Como ejemplo, CGT y Mujeres Anarquistas con la Agrupación de Mujeres Libres, que éste 2017 hace 80 años de su fundación. Una organización que se conformó entonces como el primer movimiento feminista radical de auténtica base popular y precursor en la lucha por reivindicaciones que, tantos años después, siguen estando presentes en la actualidad.

¿Cómo nacieron? A finales de la II República en una dinámica política y cultural que abría nuevas posibilidades para la participación de las mujeres en la lucha social. CNT, la Confederación Nacional del Trabajo, era desde 1910 la central sindical principal orientada por el anarquismo, de la que después derivó la CGT. Un sindicato que contaba con una presencia alta de mujeres y que reconocían los derechos laborales básicos como la libertad económica o la igualdad de salario, pero en el que poco se ideaban iniciativas de luchas específicas.

Las mujeres marcaron su propio camino en el anarquismo y en 1936 crearon su propia organización

Ante esto, las mujeres necesitaron marcar su propio camino. En Barcelona, núcleo principal del movimiento anarquista, se fundó en 1934 el Grupo Cultural Femenino, pionero de las articulaciones de mujeres dentro del sindicato. Pero el estallido de la guerra civil cambió el ritmo de las formaciones, avanzaron y decidieron entonces crear su propia organización. El 2 de mayo de 1936 varias mujeres publicaron el primer número de la revista Mujeres Libres que, como relata Paula Ruíz Roa, responsable de la secretaría de la mujer de CGT "sirvió de base para la constitución del grupo libertario y la organización de su primer primer - y único - congreso que pudieron realizar en agosto de 1937". En poco tiempo, pasaron a contar con 147 agrupaciones locales y 21.000 mujeres afiliadas.

El primer grupo autónomo de mujeres
Desde sus inicios, Mujeres Libres se formaron como un grupo totalmente autónomo. La mayoría de las militantes ya formaban parte de otras organizaciones del movimiento libertario – CNT, FAI, Juventudes Libertarias -, sin embargo, no se subordinaron a ninguna de las estructuras previas.

Esta fue una batalla de las anarquistas por el rechazo que generó dentro del movimiento libertario una organización sólo de mujeres: "Fueron ellas quienes hicieron ver que era necesario separar las organizaciones de toda la clase trabajadora de las organizaciones de las mujeres para diferenciar las reivindicaciones de ambos, porque dentro de la lucha de la clase obrera no se le daba la importancia que tenían", explica a Público el actual secretario de CGT, José Manuel Muñoz Póliz.

La escritora e historiadora estadounidense Martha Ackelsberg señala que el mayor logro de la organización fue ser las "pioneras de las organizaciones feministas" y "unir la lucha contra la explotación capitalista con la opresión patriarcal". Así fue, Mujeres Libres seguía la línea ideológica de CNT, pero desarrolló su propio objetivo: emancipar a la mujer de la triple esclavitud, "esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud productora". Con el inicio de la guerra, se marcaron otra meta, "aportar una ayuda ordenada y eficiente a la defensa de la República".

Reivindicaciones aún presentes en la actualidad
"Lo que más llama de atención de este grupo es cómo plantean la problemática de la mujer. Sobre todo en aquella época, con temas que abarcan desde la abolición de la prostitución, la educación mixta, comedores o guarderías populares o el amor libre. Reivindicaciones que llegan a la mayoría de izquierda mucho después, en la década de los 70", cuenta el historiador brasileño Thiago Lemos Silva, que ha estudiado durante más de diez años la historia de esta agrupación.

Desde sus inicios reclamaron la importancia de la incorporación de la mujer al trabajo asalariado, realizando múltiples trabajos, además de las actividades de retaguardia: desde la alfabetización hasta la capacitación en el trabajo en todas los sectores laborales. Y, para que esta incorporación no fuera una doble carga para las mujeres, reclamaban – igual que en la actualidad- y pusieron en marcha comedores y guarderías populares en los lugares de trabajo.

Trabajaron en la retaguardia y en las fábricas, alfabetizando y capacitando a centenares de mujeres

Rompieron con la idea de que el hogar y las relaciones de pareja eran privadas: denunciaban con fervor el control dentro de la propia pareja y desde el propio estado e Iglesia católica. Proclamaban el amor libre y denunciaban que el modelo tradicional de familia fomenta las desigualdades. Por un lado, porque mantiene las dependencias económicas en la que se sustenta el patriarcado. Por otro, porque ampara la sumisión de las mujeres a los hombres dentro de la familia por lo que carecían de todo derecho de expresarse en ella.

Otro de los temas que más destacaron fue la educación infantil. Aseguraban que en las escuelas se adquiere una mentalidad encasillada por los valores burgueses por lo que era esencial que la educación diese un giro total potenciando una escuela para la libertad. Dentro de la educación, además, reclamaban la necesidad de la educación sexual, planteando temas hasta entonces tabúes como los métodos anticonceptivos o el aborto.


La represión contra las anarquistas
Como con casi todos los grupos revolucionarios la represión durante la guerra por parte de las tropas franquistas fueron colosales. Más con los grupos de mujeres como éste que suponían un doble peligro al no luchar sólo por la emancipación de la clase obrera, sino también por la emancipación de la mujer.

Parece una tarea imposible documentar el número exacto de mujeres que pasaron por el calvilcio de la tortura, de los asesinatos, de las desapariciones y de la violencia sexual. Pero sí sabemos que al igual que, como la mayoría de milicianas y militantes, las integrantes de Mujeres Libres acabaron en la cárcel, en el exilio, o, en el mejor de los casos, sometidas a un silencio absoluto negando haber participado en esta organización. Ni desde el extranjero consiguieron mantener estructuras organizadas en la clandestinidad, por lo que a los tres años, en 1939, Mujeres Libres acabó disolviéndose. Aunque sí han mantenido un legado: "crearon un gran deseo en las mujeres de libertad en todas nosotras", afirma Ruíz Roa. Y es que, como también señala Thiago, "hay que conocer la historia de estas mujeres para poder cuestionar el machismo".

sábado, 23 de diciembre de 2017

Otra gran mujer recuperada: Asja Lacis, fundadora del teatro proletario

Retrato de Asja Lacis.

Berlín, 1955. La directora de teatro letona Asja Lacis, que ha pasado diez años en un campo de trabajo de Kazajistán, visita a su amigo Bertolt Brecht que le transmite que ha muerto el amor de su vida: Walter Benjamin. Ahora Roser Amills (Algaida, Mallorca, 1974) recupera la figura de esta mujer desconocida con su cuarta novela, ‘Asja, amor de dirección única’ (Ed. Comanegra) sumergiéndonos en unos mundos tan fascinantes como ignorados. Con ella hemos conversado dando voz a otra de esas mujeres ninguneadas a lo largo de la historia.

Recuperas la vida de Asja a través de un viaje. Las vidas son viajes a veces sin rumbo, incluso sin retorno, pero cuando los recordamos, cuando volvemos a realizarlos, aunque sea mentalmente, ¿saltan las armas?

La novela de Asja Lacis se inicia en Berlín, en 1955, pero la acción se desarrolla desde más de 30 años atrás y en varios continentes gracias a ese maravilloso don que es la rememoración. Asja viaja hacia atrás porque viaja en el tiempo al recordar quién fue Walter con ella y para ella, pero es que además literalmente viaja hacia atrás en el espacio porque regresa desde ese Berlín donde vivió tanto con Benjamin al Moscú donde empezó ella su vida profesional y sentimental. Asja trata de entender por qué salió de aquel Moscú helado a la cálida isla de Capri, y ese frío y calor cruzan varias veces por su interior a medida que la novela avanza.

Asja, madre soltera, fundadora del teatro proletario, bolchevique convencida, prisionera en el gulag soviético durante diez años prostituyéndose para sobrevivir en campos de concentración estalinistas, olvidada por la historia y, a pesar de todo, ¿nunca renegó de su vida?, ¿fue víctima de sus propias trampas?, ¿es más fácil creerlas para justificarnos?

Lo primero que debo destacar para que no haya malentendidos es que Asja Lacis nunca se prostituyó, ni mucho menos. Fue violada de un modo salvaje en el campo de trabajo de Siberia donde estuvo prisionera durante diez años. Fue una víctima, sí, de las circunstancias que le tocó vivir, y su carácter optimista primero la ayudó y luego fue su mayor problema. Respecto a las propias trampas y a si renegó de su vida, que va unido, puedo decir que Asja Lacis madura y evoluciona a lo largo de su vida y la honra darse cuenta, en un momento dado, de sus errores y fragilidades, como también se dio cuenta siempre de los errores y fragilidades de los demás. En un momento de su vida se da cuenta de que ha sido derrotada, de lo ingenuo que fue por su parte pretender vencer a ese monstruo terrible que es el totalitarismo y a ese otro monstruo, igual de poderoso, que es el amor. A merced de ambos vivió, aunque tratara de negárselo a sí misma durante muchos años, y su derrota consiste en tener que reconocerlo y llorar por lo que ya no puede cambiarse: Walter ha muerto, su juventud se ha marchitado, sus ideales se han disuelto.

¿Hasta qué punto ella es un ejemplo de no comprender por qué hacemos o dejamos de hacer algo?, ¿es todo pura inercia?

Cualquiera de nosotros, tarde o temprano, llega a esa conclusión: las grandes decisiones de nuestras vidas las hemos tomado por pura inercia. Lo valioso es darse cuenta a tiempo, y Asja, como Walter, tampoco lo hizo.

Asja achaca el fracaso de su relación con Walter Benjamin por las dudas permanentes de él, por su falta de compromiso, pero ¿hasta qué punto ella también era una caprichosa interesada y desconsiderada, echando siempre balones fuera?

Asja era una mujer muy generosa y en absoluto interesada, como demuestra con su trabajo dedicado al teatro proletario infantil, a menudo sin remuneración alguna, de forma altruista, pero que se escondía bajo una armadura de mujer pragmática y segura de sí misma que la hacía parecer, como tú dices, aparentemente superficial y desconsiderada. Esa armadura que ella pensó que le serviría de protección, es cierto, termina siendo uno de sus peores enemigos. Pero también debemos reconocer que hay que tener mucha paciencia con un hombre tan indeciso como Walter, y no creo que se la deba culpar por no tenerla. Asja era ímpetu y espontaneidad, Walter reflexión y el brillo hipnótico de la melancolía. Una vez comprendemos cómo sucedió todo entre ella y Walter, el lector se dará cuenta de que era tan lícita la lentitud de Walter como la velocidad de Asia.

¿Capri: amor o dolor?

Capri fue el lugar donde se inició el amor y por lo tanto también es el lugar donde se inicia el dolor, pues como sabemos amor y dolor no es que vayan unidos, sino que son una misma moneda de dos caras.

¿Nos ahogamos en callejones sin salida?

Lo que cuenta esta novela, basada en hechos reales que me esforcé por documentar rigurosamente, es que los callejones sin salida no son el problema. El problema es lo que nosotros hacemos cuando entramos en ellos. De un callejón sin salida se sale con buen paso y serenidad, y en esta historia lo que sucede es que a menudo los protagonistas pierden eso de vista y empiezan a dar tumbos, a ponerse nerviosos, a complicar esa salida. Eso es lo que les sucede a Walter, y a Asja, y a Bertolt Brecht.

¿Existe libertad real para el deseo, sin miedos, temores, tapujos, personalismos?

Ésa es la gran lección de la novela: el deseo de libertad -libertad para pensar, para desear, para amar o no amar, para ser madre soltera o para ser un estudiante perpetuo- choca siempre con esa fragilidad tan humana de no tener la voz propia para expresarlo, las palabras adecuadas para expresar los miedos y esas arenas movedizas de los caprichos personales. La falta de libertad, en el amor, en política, en una tienda cuando vamos a comprar algo… consiste en la dificultad para comunicarnos unos con otros. Si no podemos comunicarnos -así se conocieron Asja y Walter, en un mercado de Capri, cuando él la ayuda a comprar una bolsita de almendras haciéndole de intérprete porque Asja no hablaba italiano- no podemos hacernos con lo que de veras deseamos… Uno puede ser libre cuando tiene las palabras adecuadas para expresarlo, las palabras adecuadas para decir “esto es lo que quiero”, pero si no se sabe lo que se quiere comunicar porque (y ahí está la clave) uno no sabe exactamente lo que quiere, entonces se vuelve muy difícil hacer y conseguir lo que deseamos, y por tanto ser libre.

Sobrevivir y corrección ¿van unidos?

Sobrevivir es el más triste modo de vivir, pero eso no se elige. Ser correcto es otra cosa, que puede venir antes o después de la necesidad que causa la supervivencia. Ser correcto es una simple pantalla para que no nos atosiguen tanto, como el cartel de “no molestar” de las puertas de los hoteles.

Asja suple sus contradicciones y culpas haciéndose la fuerte, culpabilizando a otros…

Lo hace algunas veces, pero no lo sabe. Cuando es joven, no sabe que tiene esas contradicciones y culpas, y es feliz así. Ella simplemente desarrolla su forma de estar en el mundo a su modo avasallador y eso hace que sea por un lado fuerte y admirada, pero que parezca tan fuerte es también una carga porque todos esperan que Asja tire de los demás y se cansa y se desespera y les odia un poco y trata de apartarse de ellos como si así pudiera cambiar su mala costumbre de hacerse la fuerte… Asja vive así y un día, cuando piensa de veras en todo ello, cuando ata cabos, terminará comprendiendo cómo se comportó con Walter y con tantos otros, y sobre todo por qué. Y entonces ya no hay culpables, así que tampoco ella es culpable de nada.

Enamorarse es comprometerse, ¿comprometerse es perder?

Por supuesto. Comprometerse es limitarse, sobre todo para un espíritu libre como Asja. Comprometerse es ponerle vallas a la libertad personal, perder parcelas enteras de libertad a cambio de vaguedades como “estamos juntos en esto” y “vamos a ayudarnos”. Tras investigar y analizar a Asja Lacis para esta novela me he solidarizado con ella: nadie es perfecto, ni el que busca el compromiso, ni el que lo rehuye, y puestos a elegir, elijamos lo que más nos ayude a realizar lo que hemos venido a hacer. Asja sabía desde muy jovencita que lo que debía hacer era trabajar en su obra, y no encontrar maridito y una vida idílica, y en eso fue muy consecuente.

¿Es peligroso enamorarse?

Sí, por supuesto. Enamorarse es lo más peligroso. Es una cuerda floja que sólo está sujeta en ilusiones y vaguedades. Eso, en pocos años, a veces en unos meses, hace que estemos a merced de una irregularidad en la libertad de las personas que no hay razón que la explique excepto las razones amorosas: nuestra vida de pronto depende de la felicidad de ver al otro y de verle feliz con nosotros, nuestros ojos ya no son nuestros ojos sino los ojos que nos miran y todo eso tan excitante y absurdo…

¿Hasta qué punto es justificable el deterioro personal en conflictos propios o colectivos?

El simple hecho de vivir ya es deteriorarse. El asunto es dónde están los límites de ese deterioro y quién los decide. Si los elegimos nosotros, en principio no tiene nada de malo. Lo malo es que ese deterioro provenga de imposiciones ajenas, como que te priven de libertad de elegir, que te declaren apátrida, que te obliguen a exiliarte, que no te permitan divorciarte o que te exijan que trabajes en algo que detestas.

¿Qué papel jugaron en el olvido de Asja personajes como Bertolt Brecht?

Los amigos de Asia son los pilares que le ayudan a recordar a situar lo que ella vivió de una manera al principio poco consciente, de una manera tan veloz que Asja Lacis ni siquiera veía lo que vivía, cómo se da cuenta de que no sabe ni cómo eran los ojos de Walter cuando trata de recordarlos. Sus asideros son sus amigos, algo así como una memoria externa a la que puede consultar, y ellos le ayudarán a rescatar, a excavar su pasado y a situar y comprender mucho de lo que vivió demasiado deprisa.

¿Fueron muchos los que la ningunearon?

Prácticamente todos los que conocieron a Asja a través de Walter Benjamin la ningunearon y eso sucede porque no podían comprenderla. Asja bolchevique non grata para los amigos filósofos de Walter Benjamin, una mujer asombrosamente liberal e incomprensiblemente fría como madre a la usanza… Era una mujer muy avanzada para su época y eso generaba desconfianza en los que la trataban. Y era rusa comunista, había sido bolchevique convencida… Había una distancia cultural y una distancia ideológica tan grande que ante la inseguridad de no comprenderla optaron por ningunearla. Eso es justamente lo que yo he querido restaurar, dándole voz a Asja Lacis para que se explique. Podemos estar o no de acuerdo con ella, pero lo que no podemos ni debemos hacer es ningunearla.

Muchos temas reflejados en tu relato están de plena vigencia: silencios, ignorancia, cuando no el desprecio al trabajo intelectual de ciertas mujeres por hombres que se consideran “progresistas” ¿Os sigue costando ser visibles en un panorama donde prima el clasismo y la misoginia?

Lo más triste es que esa misoginia la hemos adoptado también nosotras como algo normal: cuando nos preguntamos sobre alguien, cuando queremos saber qué ha hecho en su vida, es fácil que si es hombre nos interesemos de entrada por su vida profesional, mientras que si es mujer primero querremos saber con quién se casó, de quién fue amante… Buscamos rápidamente sus relaciones como si una mujer necesitara la muleta de sus relaciones para tener entidad propia. Reivindico en esta novela y en las tres anteriores que la vida y biografía de las mujeres es mucho más que su biografía sentimental. Yo antepongo el nivel intelectual, doy por sentado que cualquier mujer primero ha luchado por ser quien es y luego se ha enamorado o relacionado, nunca a la inversa.

Sin memoria con personas como Asja, pero también silenciando la represión ejercida a muchos defensores de la revolución del 17, ¿motivos?, ¿complejos?

Las parcelas desagradables de la historia son las primeras que se silencian y tratan de olvidarse. Es un recurso ingenuo para no adentrarnos en dilemas que nos superan y también muy difíciles de digerir. Cuando analizamos lo que sucede durante una época de intolerancia y de pérdida de libertades como fue la que ocupa esta novela -de la revolución bolchevique a los campos de exterminio y las purgas y gulags rusos, lo primero que llama la atención es cuánto se ha callado para que todo eso, esas atrocidades, fueran posibles. Ese silencio es la traducción del miedo. El miedo atroz a llegar a comprender lo que sucede. Por eso se calla aún hoy, por si entenderlo es aún peor que callarlo, que silenciarlo.

¿Se sigue ilusionando con propuestas que se saben de antemano de su inviabilidad?

El iluso se ilusiona incluso con el aire que respira. Asja es un excelente ejemplo de una mujer que cuando tiene miedo, cuando las cosas se ponen difíciles, siempre opta por tirar adelante, por ilusionarse… Es su catarsis ir contra ese miedo que la paralizaría, y saltar por encima, saltar más lejos para que no la alcance, a menudo con los ojos cerrados, es su única opción. No es que lo decida, es que necesita actuar así.

¿La importancia del conflicto se ha banalizado por prácticas inconsistentes?

Los conflictos no se banalizan; como decía antes, se ocultan, se esconden debajo de la alfombra. Como bien sabemos, es más fácil hablar de banalidades que penetrar en lo que verdaderamente causa los conflictos, y que en muchas ocasiones es además precisamente nuestra actitud tolerante con prácticas terribles o nuestro silencio… No se puede analizar, lo que se puede hacer es jugar al despiste… Por ejemplo así: poco después del fallecimiento de Asja Lacis, Ronald Reagan y su colega soviético Mijaíl Gorbachov hablaron por primera vez de los gulags y empezó a verse que cuando contaban los millones que murieron en los campos de reclusión, a menudo había que multiplicar las cifras oficiales por dos o por tres…. Algo empezó a cambiar en Rusia, sutil y enrevesado. Gorbachov, nieto de prisioneros de Gulag, fue primer ministro y en 1987 se atrevió a desmantelar campos y a contar lo que había sucedido, y en 1991 la KGB fue teóricamente disuelta. Pero he aquí la gran pregunta: tal como están, a punto de 2018, las cosas en el mundo…, ¿es real todo esto del desmantelamiento de los totalitarismos, o es un juego de despiste más?

¿Seguimos hablando sin escuchar?

Hablar es emitir mensajes, escuchar es recibirlos, y ambas actividades no se pueden hacer a la vez. Porque cuando estamos hablando tenemos que concentrarnos en lo que queremos decir y cuando escuchamos tenemos que concentrarnos para averiguar lo que dice el otro. En ese vaivén a veces nos perdemos, a mí no me sorprende nada, no debería sorprendernos, lo maravilloso es que a veces consigamos escuchar de verdad y hablar de verdad. Me refiero a hablar concentrados sólo en lo que decimos y escuchar concentrados únicamente en lo que dice el otro. Es una práctica muy difícil que solo los buenos bailarines de la conversación saben cuidar: hablar y escuchar sin dar pisotones, pero también sin perder el ritmo. Bien pensado, hablar y escuchar como mínimo la misma cantidad de veces que nuestro interlocutor es ya una proeza.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Llega a Madrid exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos”

La exposición “Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos” llegó a Madrid para dar a conocer piezas e imágenes inéditas con las que muestra el horror sufrido en ese campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.


El Centro de Exposiciones Arte Canal de Madrid presenta del 1 de diciembre al 17 de junio de 2018 más de 600 objetos originales, en lo que es el primer destino internacional de esta muestra itinerante que en próximos años visitará otras seis ciudades europeas y siete de Estados Unidos.

La exposición, creada junto a la entidad española Musealia y el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, y más de 20 instituciones internacionales y colecciones privadas, reúne piezas originales como un vagón de tren en que se transportaban a deportados a ese campo de concentración.

Asimismo, destaca el exterior de un barracón original del subcampo Auschwitz III-Monowitz, así como una mesa de operaciones para los experimentos médicos, material diverso, pertenencias y uniformes de los presos.

En un total de 25 salas se explica desde la localización de Auschwitz en el mapa actual de Europa, su lugar dentro de Polonia, las conexiones con otros campos de concentración, y con maquetas detalla la estructura interna de lo que fue el principal centro de exterminio del Holocausto.

Con imágenes fotográficas, audiovisuales y testimonios de supervivientes, se da a conocer cómo era la vida en el lugar, los trabajos forzados a los que estaba sometidos los presos y deportados, y el asesinato de miles de personas.

Además, se incorporan imágenes tomadas por oficiales de las SS Nazis y empleadas alemanas, cuyo esparcimiento en el lugar contrastaba con lo que ocurría en el interior de los barracones donde fueron asesinados miles de judíos, gitanos, homosexuales y preso de diversa índole.

La muestra es comisariada por el historiador y experto Robert Jan van Pelt; el académico estadounidense Michael Berenbaum; el académico del Centro de Educación sobre Holocausto de la University College London, Paul Salmons, y el equipo de investigadores del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau.

martes, 7 de noviembre de 2017

Cien años para aprender tan poco (1917-2017) por Juan Manuel Vera

La conmemoración del centenario de la revolución rusa plantea algunas interesantes cuestiones sobre la identidad de lo que se ha llamado izquierda a lo largo del siglo veinte. También podría servir para comprender las razones por las que la herencia del octubre soviético no forma parte del arsenal de instrumentos para desarrollar las nuevas prácticas sociales de lucha contra el capitalismo neoliberal sino, más bien, una pesada losa histórica que dificulta la construcción de una alternativa al imaginario capitalista. 


Por supuesto, el punto de partida deberían ser los hechos históricos con su singularidad. Sin embargo, no es posible hablar de febrero y octubre de 1917 sin, al mismo tiempo, inscribir esa memoria histórica en lo que sabemos del poder bolchevique, del régimen de Stalin y sus sucesores y de la descomposición y hundimiento del bloque soviético entre 1989 y 1991. 

El examen de los hechos debería facilitar evitar la retórica y la teleología tan frecuentemente asociadas a octubre de 1917, acontecimiento casi olvidado como realidad histórica y que ha sido sustituido por una leyenda consolidada a lo largo del tiempo. 

El poder bolchevique 

La revolución rusa, la de febrero de 1917, supuso la caída del régimen zarista. Fue considerada como un gran acontecimiento liberador en la Europa devastada por la guerra entre las potencias dominantes del orden decimonónico. La caída del zarismo por una revolución democrática iluminó las esperanzas de millones de hombres y mujeres que habían sufrido la barbarie tan de cerca. La creación de consejos, soviets de obreros, campesinos, vecinos y soldados, como expresión de la auto-organización social revolucionaria, que ya habían aparecido embrionariamente en la revolución de 1905, marcaba una forma de afrontar desde abajo la debacle del orden político que había lleva a la Gran Guerra. Grandes sectores del movimiento obrero occidental vivieron con gran atracción ese momento histórico. 

En esa perspectiva ilusionante fue, también, contemplada la toma del poder por los bolcheviques en octubre de 1917, que aparecía como una culminación del proceso revolucionario iniciado en febrero. Sus aspectos centrales eran la lucha por la paz, la reforma agraria y el establecimiento de un poder democrático basado en el poder de los soviets. Esa posibilidad de conquista del poder por los de abajo suscitó una conmoción universal y una gran corriente de simpatía entre las corrientes tanto socialistas como anarquistas del movimiento obrero. También alimentaría en los años siguientes amplios movimientos revolucionarios basados en consejos o soviets en muchos países europeos desde Baviera a Hungría, desde Finlandia al norte de Italia). 

Pero aquí nos encontramos con la primera antinomia de la revolución rusa, el primer equívoco que persiste hasta nuestros días. La conquista del poder por los bolcheviques fue identificada con el establecimiento de un poder de los soviets. Pero esa equiparación fue una trampa desde el primer momento. Octubre no fue el triunfo de los soviets sino el triunfo de los bolcheviques, lo cual es radicalmente diferente. 

La insurrección bolchevique, previa al Congreso de los Soviets, pretendía situar a éste ante un hecho consumado. La concepción de Lenin y los bolcheviques sobre los soviets era instrumental, como lo era su consigna de Todo el poder a los soviets. No consideraban realmente que fuera una forma instituyente de gobierno democrático desde abajo sino un mero medio en la estrategia insurreccional. Por ello, como señalaba Castoriadis, existió una única revolución, la de febrero, porque octubre no fue una revolución, en el profundo sentido del concepto, sino la toma del poder por un partido. 

Nada más ajeno a la concepción bolchevique que una alternancia en un poder soviético con otras fuerzas políticas. Lenin consideró la conquista del poder como un triunfo definitivo y no concebía una institucionalidad que pudiera conllevar a su desalojo si no era por la fuerza. Por ello hicieron todo lo que consideraron necesario para conservarlo. 

El poder bolchevique se orientó ab initio a una dictadura de partido. En los primeros meses, se produjo la eliminación de la libertad de expresión (salvo, todavía, dentro del partido), la ilegalización de partidos soviéticos, la disolución de la Asamblea Constituyente, la conversión de los soviets en meros instrumentos de gestión administrativa controlados por el partido, etc. Todos esos fueron pasos decididos y ejecutados desde el principio. 

La creación de la Checa fue otra decisión inicial decisiva para la instauración de un poder no sometido a ningún control ni a ningún límite. Víctor Serge describió ese momento como un punto de inflexión en la evolución del poder bolchevique, y creo que le asistía toda la razón. 

Rosa Luxemburgo contempló muy críticamente esos primeros pasos del poder bolchevique. Su excepcional opúsculo La revolución rusa, escrito en 1918, constituye un documento imprescindible para comprender como el bolchevismo se separaba en su práctica de cualquier forma de ejercicio concreto de la soberanía nacional por el pueblo o los trabajadores, algo completamente ajeno a lo que la socialdemocracia revolucionaria había sostenido. 

Para los bolcheviques el poder instituyente no residía en el conjunto de la nación, ya que contemplaban a la gran masa campesina como el terreno baldío que había permitido a la persistencia del zarismo. Pero tampoco atribuían el poder instituyente a los órganos de poder nacidos desde abajo. 

Lenin concebía al partido como un apoderado plenipotenciario no de unos trabajadores concretos sino de los intereses de una clase obrera universal. El determinismo histórico constituye un elemento central de la concepción marxista básica tal y como fue asimilada por la dirección bolchevique. La sacralización del partido como vehículo histórico de los intereses de una clase confería a sus dirigentes la soberanía última no sólo para efectuar una insurrección sino, también, para el ejercicio de un poder sin límites. El nuevo Estado se legitima porque tiene una misión histórica y de esa misión se deriva la posibilidad de un ejercicio sin límites del poder del Estado porque hay una élite (la vanguardia revolucionaria, el partido leninista) que posee una ciencia del poder. 

El sistema estalinista 

La intervención extranjera y la guerra civil dieron lugar a un creciente aislamiento del poder bolchevique. En respuesta al terror blanco aplicó el terror rojo frente a sus adversarios. Lo aplicó alejado de cualquier límite o control, incluyendo las represalias colectivas por origen social, étnico o relación familiar. 

La prohibición de las tendencias en el X Congreso del Partido Comunista acabó con el debate dentro del partido único y la represión despiadada de los insurrectos de Kronstadt y contra los mencheviques y anarquistas, acabo de sellar la naturaleza autoritaria del poder bolchevique. 

Indudablemente, la creación de la checa, la dinámica monolítica del partido y la utilización del terror generaron desde los primeros años veinte una maquinaria infernal que allanó el camino sobre el cual Stalin consiguió implantar su régimen. Desde el punto de vista social Stalin apoyó su conquista del poder en una estructura burocrática expandida aceleradamente, con la incorporación de decenas de miles de nuevos bolcheviques, muchos de origen obrero, con una cultura de sometimiento completo a los jefes. 

En poco tiempo se produjo la transición del poder autoritario bolchevique a una forma de totalitarismo que sometió, durante décadas, a millones de personas a un régimen de dominación total y que fue exportado con éxito a otros países tras la toma del poder por los partidos estalinistas. 

El régimen de Stalin fue durante más tres décadas un régimen de terror de masas aplicado en frío. La colectivización forzosa supuso en el período 1930-1933 una experiencia monstruosa de ingeniería social destructiva que ocasionó la muerte de millones de personas a través de la hambruna generada, casi programada, en Ucrania y otras regiones de la URSS. El año 1937, el año del gran terror, supuso más de 700.000 ejecuciones sin juicio. En esas décadas, la deportación y los trabajos forzados en el sistema concentracionario del Gulag afectaron a muchos millones de personas. 

El estalinismo constituyó una novedad histórica capaz de consolidar durante un largo período una forma totalitaria de comunismo-capitalismo de Estado, gobernado por una burocracia estratificada que utilizaba como retórica de su dominio apelaciones al socialismo y a la clase obrera. El triunfo de Stalin no puede considerarse un mero accidente. Tampoco puede entenderse como tal la implantación de un sistema totalitario que consiguió expandirse después de 1945 al Este de Europa y que constituyó el ejemplo para el establecimiento del régimen maoísta en China, así como de los regímenes estalinistas de Vietnam, Corea del Norte y Camboya. La creación totalitaria estalinista ha marcado el, siglo veinte tanto o más que los totalitarismos fascistas. 

Tras la muerte de Stalin, el sistema soviético abandonó el terror de masas, propio de la fase de delirio totalitario, para establecer una forma de poder tutelada por una potente casta militar, un régimen estratocrático, con fuertes componentes totalitarios, que, como sabemos, fue incapaz de soportar el paso del tiempo y su aislamiento social y se derrumbó para dar paso a la conversión de la burocracia estatal en el germen de la nueva clase capitalista neoliberal del actual régimen autoritario de Putin. 

Después del hundimiento del sistema soviético 

En el centenario de la revolución rusa es extraño llegar a leer alguna legitimación directa del estalinismo. En cambio, resulta frecuente encontrarse con legitimaciones indirectas, asociándole a una forma de modernización de un país atrasado, al antifascismo que permitió la derrota del Eje en 1945, al anticolonialismo e, incluso, a la aparición del Estado del Bienestar en Europa Occidental. Esos argumentos, un tanto sofísticos, se basan en una serie de olvidos clamorosos y, en bastantes casos, en la renuncia a contraponer debe y haber, costes y resultados. Olvidan que la modernización soviética debe ponerse frente a frente con el brutal coste humano, social y ecológico que produjo, y en comparación con otras vía de “modernización” menos brutales. Olvidan, por ejemplo, que 1945 supuso el fin de un totalitarismo, pero también, la expansión de otro, los regímenes estalinianos. Olvidan que las fuentes auténticas del anticolonialismo residen en las movilizaciones masivas de los pueblos y que la influencia del estalinismo lo que favoreció fue, precisamente, la afloración de movimientos autoritarios y la articulación de los estados nacientes mediante modelos orientados, en muchos casos, al partido único y a formas despóticas que han dado lugar a muchos Estados fallidos. Olvidan que el pacto social que hizo posible lo que se ha dado en llamar Estado de Bienestar fue posible por la fuerza del movimiento sindical y como un claro contra-modelo al despotismo de los regímenes soviéticos. 

En mi opinión, la herencia de estos cien años del Octubre soviético deja pocos aspectos positivos para la reconstrucción de un proyecto emancipatorio. En primer y fundamental lugar, porque el balance de sufrimiento humano ocasionado por los regímenes que se reclamaban soviéticos es atroz. 

Por otra parte, la herencia, la sombra del pasado también se puede reconocer en unas formas de concebir la izquierda con una sorprendente fascinación por el poder y la violencia, por el verticalismo y el autoritarismo, incluyendo el apoyo a dictaduras “progresistas”. El culto a los líderes, el instinto oligárquico y una gran desconfianza por la auto-organización de la sociedad son los corolarios de unas concepciones que, aunque en crisis, aún están presentes en las formas de organización y en la cosmovisión vital de la izquierda, incluso en las nuevas formaciones nacidas en los últimos años. 

La vacuna contra esos rasgos no consiste en un indefinido regreso a ninguna fuente original y, mucho menos, a la leyenda de un Octubre ruso malinterpretado en su génesis y en sus consecuencias. 

La fuente viva se encuentra en la impregnación de la necesidad democrática más completa, en la confianza en la auto-organización social y en el aprendizaje de los movimientos sociales que en las últimas décadas han cuestionado el orden neoliberal y el absurdo camino a ninguna parte del productivismo capitalista. 

No hay que mirar hacia el pasado ni hacia arriba. Miremos hacia el futuro desde abajo.