Mostrando entradas con la etiqueta GASTO MILITAR KK. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GASTO MILITAR KK. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de enero de 2018

EL GOBIERNO, FUERA DE LA LEY, AL ENVIAR TROPAS AL EXTRANJERO SIN PERMISO

El Gobierno vuelve enviar tropas al exterior sin la autorización del Congreso


Ha aumentado de 140 a 280 los efectivos desplegados en Mali sin la aprobación de las Cortes, saltándose la ley. Ya ocurrió con el despliegue en Letonia que se usó como medida diplomática para que este país no reconociera la independencia catalana. Unidos Podemos anuncia medidas legales para frenar esta práctica.

El Gobierno español ha vuelto a enviar tropas al exterior sin la autorización del Congreso de los Diputados, saltándose la Ley de Defensa Nacional que obliga a que cualquier despliegue de este tipo sea ratificado por las Cortes. La primera vez que hubo constancia de ello fue cuando el ex ministro de Exteriores José Manuel García Margallo reconoció que España había enviado un contingente de combate a la frontera rusa para evitar que Letonia reconociese la independencia de Catalunya. 

La segunda se ha producido este lunes. Militares y vehículos de combate han comenzado a trasladarse a Mali con el objetivo de ampliar la misión española en este país, que pasará de 140 a 280 efectivos, que fue aprobada el pasado mes por el Gobierno pero que está pendiente de la autorización del Parlamento, prevista para finales de enero.

El visto bueno del Ejecutivo de Mariano Rajoy ocurrió el pasado 22 de diciembre, momento en el que se trasladó al Parlamento para su ratificación. La petición del Gobierno expresa la necesidad de incrementar el número de efectivos en la misión de entrenamiento en Mali de la UE hasta un máximo de 292 efectivos. A pesar de que esta ratificación no se ha producido, María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, ha enviado ya a las tropas.

Prisas para tomar el mando de la misión
No era previsible que el Congreso denegara al Gobierno la autorización para el envío de tropas a Mali. Lo que queda patente con la actuación de Cospedal es la disposición del Gobierno a saltarse la ley del Gobierno en caso de necesidad. Aunque a diferencia del contingente desplegado en Letonia, de cuyo envío no se informó al Parlamento para evitar cualquier debate político al respecto, en el caso de Mali la razón para inclumplir la ley ha sido mucho más nimia.

El motivo de que Cospedal no haya esperado a la autorización del Congreso es que España debía tomar el mando de la misión internacional en el país (y por tanto, desplegar el mayor contingente sobre el terreno) el próximo 31 de enero. Ese día el general español relevará al general de brigada belga, Bart Laurent. Esperando al debate parlamentario no se habría podido completar a tiempo el despliegue, que incluye 15 vehículos blindados Lince y tres RG-31. Los militares españoles que refuerzan la misión ocuparán muchos puestos que dejarán los belgas. 


Según ha podido saber Público, el Estado Mayor de la Defensa ha llegado a publicar en la web oficial del organismo que la necesaria aprobación del Congreso para la misión se había producido. Posteriormente ha procedido a retirar la información. 

Unidos Podemos anuncia medidas legales
El portavoz de Unidos Podemos en la comisión de Defensa, Juan Antonio Delgado, ha criticado a la ministra por "tomar la senda del señor Aznar: de saltarse el Congreso, la ley y de no informar a los ciudadanos del despliegue de tropas en el extranjero" y ha anunciado que su grupo emprenderá acciones legales para evitar que el Gobierno siga ejerciendo estas prácticas. 

"Desde Unidos Podemos pondremos en marcha acciones legales para frenar la vulneración de la ley por parte del Gobierno del Partido Popular, que ha ignorado al Congreso, saltándose la ley orgánica de Defensa Nacional y sin presentar el informe sobre operaciones", ha denunciado Delgado. "La etapa de Aznar y las Azores ya pasó y no vamos a consentir que se vuelva a aquella situación", ha aseverado. 

Está previsto que la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, comparezca ante la Comisión de Defensa de la Cámara Baja el próximo 24 de enero.


miércoles, 20 de diciembre de 2017

España compró el silencio de Letonia con un ejército en la frontera rusa

CARLOS DEL CASTILLO @CdelCastilloM
La comisión mixta de Seguridad Nacional en la que se analiza la presunta injerencia de Rusia en el proceso soberanista catalán está dando para mucho. Además de para comprobar la falta de preparación de la mayoría de los diputados sobre la definición de conceptos como "desinformación" y "ciberguerra", la última sesión sirvió para que, por primera vez, quedara registrado en acta parlamentaria parte del precio que el Gobierno español ha pagado para que la comunidad internacional respondiera con silencio a la declaración de independencia de Catalunya.


El responsable de revelar esta información, que hasta ahora los miembros del Ejecutivo se han esforzado en ocultar ante las preguntas de la prensa y de la oposición, fue el diputado del PP Manuel García Margallo, presidente de la citada comisión. El conservador, ministro de Exteriores de 2011 a 2016, explicitó que Mariano Rajoy compró la posición de Letonia a favor de la unidad de España con un contingente de combate de 313 militares y 80 vehículos para la frontera rusa, en una respuesta al diputado de En Comú Podem Felix Alonso Cantorné. El país báltico se había mostrado partidario de apoyar un referéndum de determinación en 2013 en Catalunya, posición que cambió con el despliegue español. 

"Es regla general de cualquier sociedad que antes de cualquier reunión un socio ponga encima de la mesa cuáles son sus intereses y sus prioridades. La prioridad del Gobierno español, al que yo representaba, era mantener la unidad de España y la vigencia de la Constitución. Las cuestiones que preocupaban a los países bálticos se enfocaban en Rusia", explicó Margallo.

"Nosotros, cumpliendo con nuestro deber de socios leales y fiables, hemos colaborado con esfuerzo militar", reveló el exministro, afirmando que "en justa contrapartida a esos esfuerzos" el Gobierno expresó que "la defensa de la Constitución era prioritaria". "No entenderíamos ni entenderemos que un Gobierno que sea socio nuestro haga un ataque frontal a la integridad territorial", comunicó Margallo a sus homólogos bálticos.

Un contingente de combate ocultado al Congreso
A diferencia de otros destacamentos que España ha enviado al exterior en misión de mantenimiento de la paz o para instruir militares extranjeros, el contingente que Mariano Rajoy ha desplegado en la frontera rusa destaca por su capacidad de combate. No es un destacamento simbólico: "Es la primera vez", explica Defensa, "que los carros de combate Leopardo 2E —el blindado más grande y potente de las Fuerzas Armadas, concebido para acciones de guerra— y los vehículos de combate de Infantería Pizarro intervienen en una misión en el exterior". Más allá de los 313 militares, el núcleo de la fuerza son los carros.

El Gobierno escondió al Congreso el envío de las tropas de guerra a Letonia, aprobándolo en Consejo de Ministros sin comunicar su destino

Han sido seis unidades de Leopardo y catorce de Pizarro las desplazadas a la frontera rusa, acompañadas de sus respectivos "carburantes especiales" adaptados al frío extremo. Completan el destacamento "doce transportes oruga acorazados (TOA), varios vehículos de combate de zapadores, una sección de armas de apoyo con morteros y misiles anticarro Spike y otra de drones".

Desplegadas a 200 kilómetros de Rusia, las tropas forman parte de un despliegue internacional voluntario de la OTAN "defensivo y disuasorio" contra un presunto asalto ruso a los países bálticos. Además de los cuatro estados que acogen las tropas (Polonia, Estonia, Letonia y Lituania) y EEUU, solo 12 países más se han unido a la misión de los 29 socios de la Alianza Atlántica. España tiene el segundo mayor contingente extranjero en suelo letón y Rajoy ya ha expresado su voluntad de convertirse en el primero. "A diferencia de otras misiones, las tropas españolas no harán patrullas, sino que se limitan a estar listas para intervenir", reconoce el departamento de María Dolores de Cospedal.

El Gobierno escondió al Congreso el envío de estas tropas de combate. A pesar de que la ley española establece que "al Congreso de los Diputados le corresponde autorizar, con carácter previo, la participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera del territorio nacional", el envío de militares españoles a Letonia no fue dirimido ni aprobado por el Congreso, evitando el debate público al respecto. El Gobierno lo hizo a puerta cerrada vía Consejo de Ministros, escondiendo en la publicación oficial el país de destino de las tropas y su capacidad de combate real.

Tres días antes Cospedal también evitó hacer mención alguna a los planes del Gobierno en la comisión de Defensa del Congreso, evidenciando el nulo interés de su Ejecutivo por cumplir la ley. Una Ley de Defensa Nacional que promulgó la Administración Zapatero en 2005 para impedir situaciones como las de la Guerra de Irak de 2003, en la que España participó sin la aprobación de las Cortes. Entonces, el PP anunció que redactaría una nueva ley cuando gobernara para permitir el envío de tropas sin autorización parlamentaria. No fue así.

"Debemos favores": los esfuerzos del Gobierno para impedir que se reconociera la independencia catalana
Mariano Rajoy y sus ministros han ocultado al Congreso y a los medios de comunicación el trabajo de la democracia española para impedir que la comunidad internacional reconociera la declaración de independencia catalana. No obstante, han querido dejar pistas para que los sectores más conservadores, que pidieron mano dura con Catalunya desde el primer momento, pudieran atar cabos.

"Los intereses nacionales están en todas partes", afirmó el presidente en Letonia cuando acudió a pasar revista a las tropas en agosto en un escueto discurso. Margallo, por su parte, ha sido aún más claro cuando ha sido cuestionado al respecto, y ya reveló "el esfuerzo que ha costado y los favores que debemos a una cantidad de gente por haber logrado que hagan las declaraciones que han hecho" en una entrevista en 13TV en marzo.

Entonces el ex ministro de Exteriores confesó los esfuerzos del Ejecutivo para que los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania) no se posicionaran a favor de una Catalunya independizada por la vía báltica. Estos estados legitimaron su independencia de la URSS basándola en un muy amplio consenso social, que el soberanismo intento emular replicando incluso el formato de sus más conocidas movilizaciones. Así ocurrió con la cadena humana de 2013, que copió la formada entre Estonia, Letonia, Lituania en 1989. "He estado en los países bálticos cuatro veces. Y no es que tengamos especiales intereses económicos allí...", dejaba caer el exministro Margallo.

Otro de los indicios sobre los "favores" que ha podido prometer el Ejecutivo para impedir el apoyo internacional al soberanismo llegó en septiembre. La misma mañana que Rajoy aterrizó en EEUU para entrevistarse con Donald Trump El País publicaba que España aportaría fondos por primera vez a la coalición contra el Daesh. El Gobierno filtraba a la cabecera de Prisa que la "primera aportación" sería de 15 millones de euros. Dos días después, en la comparecencia oficial del ambos presidentes, Trump se posicionaba a favor de la unidad de España mostrando ideas vagas de la situación: "No sabe quién es Rajoy, posiblemente ni le interesa", explicó a Público el director del departamento de traducción de la Texas A&M International University, analizando el lenguaje del mandatario estadounidense.

sábado, 16 de diciembre de 2017

El Gobierno del PP, ocultó en 2015 el 78% del gasto militar

El gasto en defensa representa 236’94 veces más que el gasto en fomento del empleo y 14’66 veces más que el gasto en servicios sociales.

En 2015 lo que se presupuestó para el Ministerio de Defensa llegó para pagar facturas hasta 110 días, hasta el 20 de abril.  Es decir, el Presupuesto del Ministerio de Defensa sólo llegó para pagar 110 días, el 30'13 % del Gasto Militar de 2015 total.

El resto de los 365 días, es decir, 255 fueron ocultados de diversas maneras pero se acabaron gastando a beneficio del Ministerio de Defensa:

Luego, 88 días más se pagaron con lo que audita como Gasto Militar la IGAE, con esto se llegó hasta el 17 de julio.

Luego, otros 167 días se ocultaron las cifras para acabar acumulando el Gasto Militar de 2015.  Sin ellos, el Ministerio de Defensa no hubiese sobrevivido.

Todos estos datos y muchos más sobre la opacidad del militarismo español y el engaño continuo que suponen para los contribuyentes y para los votantes se pueden encontrar en Liquidación del Gasto Militar 2015: 

DATOS MÁS RELEVANTES:

En términos generales podríamos destacar los siguientes y abrumadores datos:

  • Presupuesto del Ministerio de Defensa 2015:  5.767’78 millones €
  • Gasto Militar (auditado por la IGAE) en 2015:  10.250’46 millones de €
  • Sobregasto militar (auditado por la IGAE) en 2014:  4.482’68 millones €
  • % de desviación sobre lo presupuestado:  77’72 %


En lo que concierne, exclusivamente, al Ministerio de Defensa habría que señalar que:

  • Presupuesto del Ministerio de Defensa en 2015:  5.767’78 millones de €
  • Liquidación del Presupuesto del Ministerio de  Defensa en 2015:  8.102’26 millones de €
  • + 2.934’48 millones (+ 40’47 %)
  • Diferencia entre lo presupuestado y lo liquidado: 6’39 millones € /día
  • La IGAE no audita el 46’41 % del Gasto Militar
  • Defensa es el 2º ministerio con más ingresos:  1.047’88 millones de €
  • IGAE sólo audita el 13’89 % del total de las clases pasivas militares
  • El 90’8 de la I+D relacionada con Defensa está oculta en otros ministerios
  • El 34’65 de las inversiones reales del Estado se destinan a Defensa
  • También se pueden hacer análisis a largo plazo, en concreto entre 2002 y 2015:


Presupuestado para el Ministerio de Defensa:  96.656’89 millones de €
Liquidado por el Ministerio de Defensa:  115.955’52 millones de €
+ 19.298’63 millones de € (+ 19’96 %)
Estas cifras nos hacen comprender que las continuas quejas y llantos de los militares y políticos militaristas sobre la escasez de gasto en Defensa no se corresponden con la realidad porque, al menos, gasta un 19’96 %, lo que no disfrutan, ni de lejos, el resto de los ministerios.

Gasto Militar vs. Gasto Social

Otro aspecto que es importante tener en cuenta es comparar el gasto militar con el gasto social, lo que indica la opción social del gobierno en 2015 (el Partido Popular) que como se ve en los siguientes datos es una apuesta abrumadora por el militarismo despreciando los servicios sociales, el empleo, la vivienda, la educación y la sanidad, por ejemplo.

El Gasto Militar representa:

  • 14’66 veces más que el gasto en Servicios Sociales y Promoción Social
  • 236’94 veces más que el gasto en Fomento del Empleo
  • 12’92 veces más que el gasto en Acceso a la Vivienda y Fomento de la Edificación
  • 3’6 veces más que el gasto del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad
  • 2’77 veces más que el gasto en el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes
  • 4’99 veces más que el gasto en el Ministerio de Justicia

martes, 21 de noviembre de 2017

COSPEDAL, UNA MINISTRA DE CHARANGA Y PANDERETA

Lo que revela la broma a Cospedal

En la conversación que mantuvo con los humoristas rusos, la ministra de Defensa admitió no tener pruebas del complot cibernético de Rusia y Venezuela en el conflicto de Cataluña y se mostró favorable a actuar contra medios de comunicación

Por GERARDO TECÉ

A más de uno se le enfriaba el chocolate con churros el sábado por la mañana con el audio subtitulado de la ministra. No era para menos. Boquiabierto no hay quien desayune y lo de Cospedal dejó este fin de semana las mandíbulas inferiores caídas como protocolos del ministerio de Defensa. La primera pregunta que venía a la cabeza, mientras uno comprobaba que esos churros fríos ya no valían nada, era: ¿Cómo puede ser que toda una ministra de Defensa haya caído con esa facilidad en una broma telefónica que puede provocar un conflicto diplomático? La segunda pregunta, mientras uno intentaba solucionar aquel destrozo de desayuno con un triste calentón de microondas, era: ¿Aquellos humoristas rusos haciéndose pasar por miembros del Ministerio de Defensa de Letonia, habían sido muy hábiles o Cospedal muy torpe dejándose llevar por las ganas de ver confirmada esa teoría de la conspiración ruso-catalana? A juzgar por el tono de entusiasmo de la ministra y la falta de seriedad a la hora de confirmar el contenido y forma de aquella comunicación, todo apunta a que la respuesta correcta es la segunda: entusiasmo made in Spain.

Dejando de lado la broma en sí, la participación de Cospedal en esa ficticia conversación con espías de Letonia deja conclusiones a tener en cuenta.

Cospedal confunde el funcionamiento de Internet con un complot y se muestra favorable a actuar contra medios de comunicación

En la conversación con el supuesto informante letón, Cospedal da por supuesta una relación entre Rusia y Venezuela para desestabilizar a España con la crisis catalana, sin ser consciente la ministra de que, sin pruebas, lo único que está denunciando es el uso más básico de Internet: la difusión de libre información. El diario El País, de la mano de los ministros de Defensa y Exteriores, salía en tromba la pasada semana, denunciando que “una trama rusa utiliza redes chavistas para agravar la crisis catalana” y se apoyan para ello en los famosos bots. Leyendo la letra pequeña y teniendo un nivel básico en esto de la vida digital, hay que explicar que “trama rusa” son medios de comunicación de Rusia –Russia Today en concreto-; “redes chavistas” no es otra cosa que la repercusión que en Venezuela, como en tantos otros lugares, estaban teniendo las informaciones sobre España a raíz del 1-O –si no es trama, sino libertad informativa que en España hablemos de Venezuela, lo inverso tampoco debería serlo-; y “agravar la crisis catalana” no es más que un flujo de información no controlado –no puedes controlar cada teclado del planeta como si fuera una redacción en España– crítico con la gestión del Gobierno de Rajoy en el conflicto catalán. Los famosos bots existen. No en Rusia ni en Venezuela, sino en cualquier rincón de la red.

En un momento dado de la conversación con los humoristas, Cospedal admite no tener pruebas de que esto de la libre circulación de información en Internet sea un invento que venga directamente del Kremlin, pero se muestra receptiva ante una de sus posibles soluciones: prohibir el medio Russia Today, como le pide el supuesto espía letón. “Sí, claro. Todavía no hay ningún plan (para prohibir el medio internacional ruso crítico con el Gobierno de Rajoy) pero sabemos que han estado actuando (¿quiénes?) a través de Russia Today”, aclara Cospedal, que pide ayuda para “paralizarlos a ellos en redes sociales”. Pretender frenar las dinámicas normales de comunicación digital –las noticias se rebotan en las redes sociales- y que se haga público tras caer en una broma, no ayudará a mejorar esa imagen internacional de España que en teoría daña la alianza Cataluña-Rusia-Venezuela.

AL CONFIRMAR EL CHISTE DE LOS HUMORISTAS DE QUE ESPAÑA TENÍA INDICIOS DE QUE PUIGDEMONT ERA UN ESPÍA RUSO, EL PRÓXIMO MINISTRO DE DEFENSA –REAL– QUE SE SIENTE JUNTO A COSPEDAL TENDRÁ QUE ESTAR EN ALERTA

El espía que surgió del espetec
Dejado en stand-by el problema de que en 2017 existan medios y redes sociales que no puedas controlar, los humoristas se llevan a Cospedal a un mundo de fantasía por el que la ministra pasea de una manera preocupante. Puigdemont es un espía ruso llamado Chipolino. “No tenemos ninguna duda de que Puigdemont trabaje para los servicios de inteligencia rusos. Sabíamos lo que estaba haciendo (¿qué estaba haciendo y no nos han contado?), pero no que la relación fuera tan estrecha”. Aquí la ministra de Defensa de España confirma que no sólo miente en público cuando disfraza de complots contra España lo que es comunicación digital, también lo hace en privado y, lo que es más preocupante, en sus relaciones bilaterales con otros Estados como ministra: al confirmar el chiste de los humoristas de que España tenía indicios de que Puigdemont era un espía ruso, el próximo ministro de Defensa –real-- que se siente junto a Cospedal tendrá que estar en alerta. Saldrá de la reunión con la duda de si ha disfrutado de un intercambio real de información o de un especial con los mejores chistes de Gila.

Cuando los humoristas alertan a la ministra de la posible maniobra del president para escapar de la Justicia por la vía rusa, al otro lado de la línea, Cospedal se sintió como Woodward y Bernstein atando cabos sobre el Watergate: “Claro, claro, claro, claro, claro –hasta cinco veces lo tuvo claro la ministra–. Eso tiene todo el sentido”. Puigdemont podría alojarse en la embajada rusa para escapar. Puestos a jugar con la ministra, los humoristas le advierten de que el 50% de los turistas rusos en Cataluña son espías de los servicios secretos. Esto sería, atendiendo a las cifras de visitantes anuales en Barcelona, unos 100.000 enviados del Kremlin fotografiándose cada año ante el monumento de Colón y entrando en el mercado de la Boquería para pasar desapercibidos. Cospedal, entregada a las novelas de John le Carré a esas alturas, se muestra sorprendida, no porque por Cataluña desfile medio KGB –sí, ya lo sabíamos, hubiera respondido si los humoristas hubieran apretado un poco--, sino por la cifra en sí: ¡¿El 50%?!

La reunión de Rajoy con el primer ministro de Letonia
Tras el aluvión de exclusivas recibidas, horas después del primer contacto, la ministra Cospedal devuelve la llamada a los humoristas y les muestra el interés de Rajoy (también tragó, parece ser) y pide concertar una reunión al más alto nivel entre el presidente del Gobierno de España y Māris Kučinskis, primer ministro de Letonia. Ambos viajarían a la cumbre social de Gotemburgo (Suecia) celebrada el pasado viernes a primera hora. Siguiendo el orden cronológico de esta historia que se desveló el viernes por la noche, no es descartable que nuestro presidente le guiñara el ojo al letón al verlo y este no entendiese nada. Desvelada la broma, Cospedal daba  explicaciones el viernes a las 23:44 vía Twitter: “Fue una conversación muy rara, pedí hablar en inglés y no quisieron; han quitado a la traductora. Como no confié, dejé hablar y no volví a llamar. Ahora sé que eran rusos”. La ministra de Defensa, en sus explicaciones, negaba lo que habíamos escuchado nítidamente: no confió pero pidió una reunión al más alto nivel, no volvió a llamar pero la grabación confirma que lo hizo. En lo que no miente es en lo de que los humoristas fueran rusos. Y eso parece ser un dato importante: si se han reído de la ministra de Defensa, será parte del complot para seguir desestabilizando a España. Cuando uno mezcla mentira y entusiasmo, la linde se acaba, pero la ministra llega a los Urales.

martes, 25 de abril de 2017

La insumisión antimilitarista en la “nueva política”

Pedro Oliver Olmo

Muchas iniciativas movimentistas del Estado español, especialmente las ecologistas y feministas pero también otras tantas de tipo sectorial (anticarcelarias y antiautoritarias, autogestionarios y vecinales, jornaleras, culturales, de solidaridad internacional y con las personas migrantes, etcétera) o de ámbitos locales concretos, se vieron profunda y positivamente afectadas por el desarrollo exitoso de la insumisión desde 1989, sin que tampoco sea difícil descubrir su estela en el surgimiento de los nuevos movimientos globales y altermundialistas, pues a fin de cuentas y aunque sus metas más transformadoras -las de la desmilitarización social- quedaran muy lejos de ser alcanzadas con el fin de la mili obligatoria, por primera vez un movimiento social alternativo demostraba que se podía “ganar” al Estado. Ni que decir tiene que la insumisión no fue exactamente una derrota del Estado. Pero sí fue una derrota de la razón de Estado. En toda regla.

Aquello no fue azaroso, aunque también hubiera que aprovechar las contingencias y las dificultades de las instituciones a la hora de reaccionar y aprender. Digamos que la apuesta por la desobediencia civil fue ganando veteranía a lo largo de los años y a caballo de los titubeos de los gobiernos socialistas, porque la militancia antimilitarista tuvo tiempo para pensarla bien y prefigurarla. Construirla.

Durante los noventa la insumisión se convertiría en un fenómeno social y cultural que acentuaba la crisis de reclutamiento, ayudando a multiplicar de forma masiva la objeción de conciencia legal al tiempo que se boicoteaba el funcionamiento del servicio civil que la ley planteaba como sustituto del militar (la PSS), obstruyendo de manera caótica su ya imposible capacidad de reajuste funcional y sometiendo a la conscripción militar a un profundo desgaste (el que se popularizó como “la puta mili”). Se agigantaban las cifras de objetores hasta cotas desconocidas en la historia de Europa y la posibilidad de la abolición del SMO se hacía plausible en un horizonte de crisis política que podía obligar a un pacto con aquellas fuerzas nacionalistas que, precisamente, eran hegemónicas allí donde el rechazo de la mili y el apoyo a los insumisos se había convertido en multitudinario, sobre todo en Cataluña y en Euskal Herria, territorios en los que el Estado fracasó estrepitosamente en sus intentos de desactivación de la insumisión a través de la criminalización.

Algunos mandatarios comprenderían demasiado tarde que el reto de la insumisión estaba afectando directamente a la razón de Estado: fue en mayo de 1994 cuando el entonces ministro de Defensa, Julián García Vargas, quien se autodefinía como “un conservador de izquierdas”, tras arremeter con dureza contra los insumisos por “extravagantes” e “insolidarios”, lamentó el hecho de que el fenómeno de la objeción y la insumisión se estuviera convirtiendo en un verdadero “problema de Estado” que llevaba “a España a un callejón sin salida”.

El éxito de la insumisión dejó un legado fructífero en la cultura de protesta, una influencia que perdura. Quedó como experiencia única y referencial para los movimientos antimilitaristas del mundo entero. La peculiaridad de la movilización española no tenía parangón: por su legitimación social (pues había alcanzado apoyos ciudadanos que diversas encuestas cifraban en más del 70% de la opinión pública), por la dimensión del compromiso de sus activistas y protagonistas (con decenas de miles de insumisos y cientos de miles de objetores); y por la metodología radical y noviolenta que había desarrollado hasta sus últimas consecuencias (la desobediencia civil).

Difícilmente se puede obviar su influencia en la cultura política de la sociedad vasca. Hoy toma mucho más sentido lo que ya se afirmaba entonces, cada vez que un político o un periodista manipulaban la opinión para criminalizar a los insumisos asociándolos con ETA o llegando a decir que actuaban al dictado de ETA. Ocurrió todo lo contrario. La pregunta debía hacerse a la inversa: ¿cómo estaba influyendo la insumisión en esa juventud vasca que era tan invocada por el MLNV? La campaña de insumisión afectó de lleno a HB y a Jarrai avivando sus contradicciones. Lo expresó magistralmente el sociólogo Pedro Ibarra al hacer balance de la insumisión 25 años después de haberse iniciado: “Nunca nadie hizo las cosas tan bien como aquel movimiento social: utilizaron la represión a su favor, crearon un magma de apoyo social e institucional con una estrategia de noviolencia. Y demostraron a la izquierda abertzale que había fórmulas radicales de lucha más allá de la violencia de ETA. De alguna manera, la cultura proETA empieza a tambalearse a partir de ahí”.

La experiencia intensa de la insumisión quedó como un referente metodológico en el acervo colectivo de la protesta democrática y democratizadora. Pero, como no había sido un mero método de lucha sino una vivencia de la desobediencia civil que afectó a la vida de centenares de miles de personas a lo largo y ancho del Estado español (a los desobedientes y sus familias, amigos y grupos de apoyo, a su vecindario y entorno académico o laboral, a sus otros colectivos sindicales o ciudadanos y ONG en los que militaba o con los que colaboraba, etcétera), la memoria de la insumisión se convirtió en una especie de ADN asambleario, noviolento y desobediente que quedó inserto en la mayor parte de los movimientos sociales locales y globales de principios del nuevo milenio y de no pocos fenómenos de protesta de antes y después de la crisis iniciada en 2008, hasta la eclosión del 15M. En especial, según el sociólogo Ángel Calle, para los nuevos movimientos globales de principios del siglo XXI, la desobediencia civil era una práctica de reafirmación de los principios de democracia radical.

Precisamente fue en el ambiente del 15M, en las plazas de la indignación y la insurrección noviolenta contra un régimen democrático adulterado por el establishment y dominado por los intereses económicos y financieros, donde mejor se pudo evidenciar que la insumisión también aflora sin que se le invoque, de manera vital, en asambleas nutridas por jóvenes que no la vivieron. Estaba ahí. No era un libro, ni siquiera una película reportaje. Estaba en el aire de la protesta.

No nos cabe la más mínima duda de que el prestigio de la acción noviolenta en España se debe en gran medida al ciclo de 30 años de desobediencia civil protagonizado por el movimiento antimilitarista y, más en concreto, a la experiencia referencial de la campaña de insumisión. Con todo, lo mejor de todo es que esa memoria sigue viva. Quien la obvie, se encontrará con ella más temprano que tarde, y quien la desprecie, chocará de frente con su legado más emotivo y simbólico. ¿Cómo es posible que la “nueva política” de izquierda y el populismo de izquierda minusvaloren el legado de la insumisión y al mismo tiempo se declaran herederos del 15M? ¿Acaso creen que semejante contradicción no les perjudica?

Es verdad que, por un lado, se vislumbra el arraigo de la memoria insumisa en las “guerras culturales” que han posicionado a algunos de los llamados “ayuntamientos del cambio” en contra de la presencia de las Fuerzas Armadas en las ferias infantiles, haciendo suyo aquel viejo lema del MOC que rezaba “la guerra no es un juego”. Pero por otro, no parece que se debata demasiado sobre gestos y discursos que ningunean y desprecian el poso del antimilitarismo en la cultura libertaria y de izquierda, lo que con total seguridad perjudica electoralmente a esa “nueva política” que tanto ha primado la vía del asalto a las instituciones: ¿por qué muchos eventuales electores de Podemos no han podido estomagar que Pablo Iglesias se haya empeñado personalmente en colocar una y otra vez a su amigo exJEMAD como candidato non grato o que el alcalde de Cádiz justifique la venta de armas a Arabia Saudí para no posicionarse en contra de la industria de guerra radicada en la ciudad andaluza? No es menos cierto que también se puede escuchar el eco de la insumisión antimilitarista en algunas proclamas de los líderes de IU o EQUO, pero ni sus programas electorales en materia de Defensa son coherentes ni se esfuerzan demasiado en acompañar a los movimientos de protesta contra bases militares y campos de tiro, ni tampoco parecen muy dispuestos a contrarrestar el militarismo manifiesto de su aliado electoral más potente.


miércoles, 25 de enero de 2017

Siria en la escuela: tan cerca, tan lejos


Jaume Carbonell habla esta semana de ética, guerra, Siria y personas refugiadas. Y del papel que puede y debe cumplir la sociedad civil, también la escuela, para cambiar la situación.

“Si todos decimos no, la guerra será el pasado y la paz el futuro”
Bertolt Brecht

Hace justo ochenta años la Guerra Civil Española suscitó un encendido debate en la zona republicana respecto a cómo la escuela debía posicionarse ante este conflicto. Unas voces apostaban por la neutralidad con el fin de proteger a la infancia y no perturbar, no sin grandes dosis de idealismo, su natural desarrollo educativo. Otras, por el contrario, sostenían que la institución escolar no podía quedar al margen de la realidad social que llegaba a las puertas de la escuela y que su misión era enseñarle al niño las crueldades y consecuencias de la guerra para aborrecerla y terminar con ella. La escalada bélica se agudizó con la Segunda Guerra Mundial, con los campos de exterminio nazi y las bombas atómicas. De ahí surgió un amplio clamor a favor de la educación para la paz y pata que Auschwitz jamás se repitiera.

Pero, lamentablemente, la memoria es frágil y el curso de la historia avanza tecnológicamente pero retrocede éticamente, haciendo trizas el articulado de los Derechos Humanos y de la Infancia que, entre otros compromisos, reconoce el derecho de asilo a los refugiados. La Unión Europea, más allá de su cínica retórica, no hace más que blindar sus fronteras, pagar a algún país para mantener hacinados a miles de refugiados en auténticos campos de concentración a menudo sin servicios básicos -a pesar de la tenaz pero insuficiente ayuda humanitaria de algunas ONG- a la espera de una muerte lenta previamente anunciada. Y en las actuales contiendas electorales europeas no es políticamente correcto mentar a las personas refugiadas para evitar una sangría de votos. Es el precio cuando el miedo al otro, a lo desconocido, se refuerza con políticas de seguridad que restringen la tan necesaria libertad. Un caldo de cultivo propicio para el ascenso del populismo racista y de la extrema derecha.

La guerra de Siria, aunque también hay otros conflictos bélicos silenciados o que pasan desapercibidos, es mediáticamente muy cercana merced a los medios de comunicación pero, al propio tiempo, es muy lejana: no tanto por su distancia geográfica sino sociocultural porque, hasta cierto punto, se entiende que los combatientes, al no ser europeos, no son de los nuestros y, por tanto, no forman parte de nuestra cotidianidad. En la extensa conversación que mantienen Zygmunt Bauman y Leónidas Donskis en Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida, (Paidós, 2005) se dan algunas claves explicativas de este fenómeno: “Las cosas que no nos conectan con nuestras vidas carecen de importancia para nosotros; su existencia se disocia de nuestra permanencia en el mundo y no pertenece a la esfera de nuestra identidad y autoimagen. Algo les pasa a los demás pero no a nosotros. No puede sucedernos a nosotros: esta es una sensación conocida, provocada por nuestra comprensión del mundo tecnológico y virtual”.

Uno de los efectos del tsunami informativo y de la exhibición del espectáculo bélico en films, series y videojuegos, donde la realidad se confunde con la ficción, es la rutinización y normalización de la violencia. Además, las noticias fluyen con tal rapidez y reiteración que pronto se difuminan. y aunque hay imágenes de especial impacto en nuestras retinas -pongamos que hablamos del niño en la playa- que colapsan las redes y dan la vuelta al mundo, pronto quedan en el olvido.

Para combatir la indiferencia frente a las noticias y activar la capacidad humana pa comprender mejor el mundo -lo que se cuenta y lo que se oculta- se requiere un filtro emocional para generar empatía, otro racional para saber de las causas y consecuencias, y otro ético para combatir la resignación y a favor de la dignidad de la vida, el bien común y la justicia social. Por otro lado, las imágenes requieren el acompañamiento de palabras para entenderlas mejor, para interpelarlas e interpretarlas. Esta es una de las funciones de la escuela, de la familia y de cualquier comunidad educativa. Hay que explicar que las guerras tienen amos y cómplices con interés muy poderosos, grupos que las financian- entre ellos importantes bancos españoles- y una de las industrias que más negocio genera con su producción de sofisticado armamento y con una fría y calculada ingeniería de coste-beneficio, donde las muertes son meras estadísticas. Pero también conviene subrayar, como sostienen Bauman y Donskis, que el mal no se limita a la guerra sino a la creciente insensibilidad al sufrimiento de los demás y no solo en los casos excepcionales y de cierta magnitud.

Y la escuela ¿qué? ¿Mantiene la suficiente pulsión ética ante conflictos como los de Siria y ante los refugiados de este país o de los llegados desde la costa africana? Estos y otros temas relacionados con la memoria histórica, la paz, el racismo y el cumplimiento de los Derechos Humanos  ¿forman parte del corazón del currículo o, por el contrario, se limitan a tratamientos muy ocasionales y que, además, varían de un centro a otro? Eso sí, hay que tomar nota de las excelentes experiencias y redes solidarias que se han organizado en algunos lugares, de las que este diario se ha hecho eco.

Asimismo cabe recordar que, en el transcurso de las últimas décadas, se han desarrollado algunas iniciativas que, en su momento, permitieron abordar estos temas con cierta continuidad y eficacia. Me refiero, en concreto, al programa “Prensa Escuela” promovido por el Ministerio de Educación y con la activa colaboración de algunas Comunidades Autónomas. Más adelante, con la LOGSE y la introducción de los temas transversales, la educación para la paz y el interculturalismo alcanzaron cierta relevancia. Y, finalmente, con la LOE, la Educación para la Ciudadanía constituyó una puerta abierta para hablar de estas cuestiones. Hoy, con la LOMCE, la última reforma educativa, nada de nada: un absoluto desierto. Quizás si PISA se ocupara de la evaluación de todo ello, otro gallo cantaría. Pero tengo mis dudas que entre en ello.

¡Un respeto a IU, por favor!

En vísperas de la última reunión de la Coordinadora Federal de Izquierda Unida, celebrada el sábado 14 de enero, la dirección se vio obligada a eliminar del orden del día una resolución que tenía ya ultimada “sobre la guerra de Siria”. El texto fue retirado a hurtadillas ante las múltiples reacciones contrarias –¡hasta de la propia dirigencia del PCE!-, pues se trataba de una propuesta simplista, sin rigor e incluso evidenciando un grave desconocimiento de la realidad (el Gobierno sirio no es “laico” – como decía el texto de la resolución- sino aconfesional, e ignorando el carácter multiconfesional de la sociedad siria, algo clave para entender la crisis abierta en ese país. Pero, sobre todo, marcaba una equidistancia en cuanto a la intervención extranjera que no sólo era errónea, por ignorar el grado de implicación de unas potencias y otras, sino que además situaba en un mismo lugar los apoyos a un gobierno legítimo con los que sustentan a organizaciones terroristas. En definitiva, aquella resolución era un desvarío que sepultaba la nítida política antiimperialista de IU y su histórico posicionamiento anti OTAN.

Este error, que es de bulto, no es algo excepcional en la actual IU. Y es precisamente por ese carácter de normalidad con el que se vienen produciendo situaciones que podrían considerarse anómalas en IU por lo que es necesario advertir de ello. Cuando una o varias personas están al frente de una organización, el nivel de exigencia aumenta exponencialmente. No sólo porque actúan como imagen, como proyección pública de esa formación, sino porque ostentan la representación de miles de

militantes y simpatizantes con unas raíces muy fuertes y profundas. La flexibilidad por razones coyunturales, incluso en lo orgánico o en la política de alianzas, puede ser discutible, pero también necesaria. No obstante las ideas que sostienen y alimentan esa organización no pueden admitir esos cambios ni negociaciones al albur de si los vientos soplan en una dirección u otra, a no ser que nuestros principios sean aquellos de los que hablaba Marx… Groucho.

En IU, al menos que sepamos, siempre ha habido una serie de ideas y valores profundamente compartidos por todos sus militantes, simpatizantes y, creemos, también por sus “votantes de a pie”. Nos referimos a valores relacionados con el antiimperialismo, el NO a la OTAN que estuvo en el alumbramiento de IU, el republicanismo, la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres -por el aborto también, por supuesto-, la Memoria Histórica, la defensa del medio ambiente y varias más. Al margen de las políticas y debates que toque mantener en cada momento por razones de actualidad política – no somos tan ingenuos como para demandar que se hable de todo esto a cada momento, por si acaso alguien está tentado de pensarlo-, estas son algunas de las raíces que siempre nos han sujetado a ese árbol común que es IU y al que todos hemos contribuido en su nacimiento y desarrollo.

Viene a cuento este recordatorio al hilo de la intervención en el encuentro “Espacios del cambio” – una reflexión pública sobre el estado y el futuro de las confluencias- de la persona que dirige y que siempre suele proyectar la imagen de Izquierda Unida en cada momento, su actual coordinador federal. En varios momentos llega a afirmar que “es una virtud la incapacidad que tiene el votante de a pie de diferenciar entre los discursos” de

Podemos, IU y las confluencias, o que “hay gente que ya no sabe si yo soy de IU o de Podemos y eso no es un perjuicio, es una buena noticia”.

De entrada, siempre es deseable que un dirigente político tenga claros los principios de precaución, responsabilidad y respeto ante lo que significa su propia figura. De lo contrario las cosas se mezclan y confunden hasta deformar la imagen de lo que se dice querer representar. Estas confusiones suelen terminar siempre en ese lugar donde se mezclan lo público y lo privado, el discurso comúnmente acordado y las ocurrencias de coyuntura. Estas cosas, cuando ocurren, dejan entrever distanciamiento del sentir de la organización, cuando no de un sostenimiento caprichoso.

No, no es bueno que haya gente que no sepa si nuestro coordinador federal es de IU o de Podemos, porque eso supone que algo no estamos haciendo bien, que nuestro perfil y nuestro programa se ha desdibujado y pueden percibirnos como un mismo proyecto cuando no los somos. ¿Tiene claro Podemos el discurso republicano que de forma tan inconfundible defiende IU? ¿Tiene claro Podemos que la OTAN es el brazo armado del capitalismo y que, por tanto, un discurso anticapitalista es incompatible con el belicismo de sometimiento, criminal y saqueador, de la organización atlantista? ¿Cuándo una importante dirigente de Podemos dice que “el aborto no es un tema que construya potencia política y de transformación, por lo tanto, no es prioritario”, está trasladándonos su particular pensamiento o haciéndonos partícipes de una posición elaborada entre muchos y muchas? ¿Cuándo Podemos coincide con Ciudadanos en proponer legalizar la prostitución, hemos de asumir también desde IU que uno de los ejes centrales de la nueva política consiste en esclavizar a las mujeres? ¿También

hemos de compartir desde IU que se esté trabajando para hacer desaparecer cualquier proyecto que se vincule de forma determinante a los objetivos de la clase obrera? ¿O que, en lo concreto, dejen de ser prioritarias hasta difuminarse las políticas de creación de empleo, digno y de calidad?

Valorar como una buena noticia el hecho de que haya “gente que ya no sabe si yo soy de IU o de Podemos”, sitúa en un más que dudoso papel a la propia dignidad del proyecto autónomo de IU, trastoca severamente su línea política y mete en una vía muerta su viabilidad como organización. ¡Si no es esto lo que se pretende, al menos eso es lo que parece!, por lo que alguien debiera dar las oportunas explicaciones a la militancia de IU, ¡a la sufriente y heroica militancia de IU!, a la que tanto deben sus dirigentes y a la que, últimamente, tanto se olvida o incluso se desprecia.


miércoles, 11 de enero de 2017

IU exige al rey que suspenda su visita a la "dictadura criminal" de Arabia Saudí

La formación critica que Felipe VI retome su agenda internacional viajando a "una monarquía absoluta" que no respeta los Derechos Humanos.


 Izquierda Unida ha exigido la "inmediata y definitiva suspensión" del viaje a Arabia Saudí que el rey Felipe VI, previsto del 14 al 16 de enero. La formación liderada por Alberto Garzón no ve con buenos ojos que el monarca retome su agenda internacional viajando en primer lugar a "una monarquía absoluta" que hace gala de una "sistemática violación de los Derechos Humanos", que encarcela a presos políticos, que tortura en las cárceles y que mantiene a las mujeres en un estado de "total sometimiento", ha denunciado la responsable federal de Relaciones Internacionales de IU, Marina Albiol.

Más gráfico ha sido en Twitter el coordinador de IU. Garzón ha criticado que la dictadura saudí sea considerada un "socio ejemplar" de España cuando "a herejes, homosexuales o mujeres lo mismo los decapitan en la calle que los matan a latigazos".


En un comunicado, Albiol ve "muy difícil justificar la pertinencia de este viaje, ni siquiera por las razones económicas lanzadas a bombo y platillo como cortina de humo", en relación al impulso que el viaje pretende dar a un contrato para que la empresa pública Navantia construya cinco corbetas y modernice una base naval para las Fuerzas Armadas saudíes.

"Mientras siguen sin fecha los viajes oficiales de Felipe de Borbón también aplazados el año pasado al Reino Unido, a Japón o a Corea del Sur, la imagen exterior que ofrece nuestro país es la de priorizar la visita a un Estado que sólo en 2016 ejecutó a más de un centenar de personas y que sigue metiendo en prisión de manera sistemática no ya a cualquier tipo de disidente político contra el poder, sino a aquellas personas interesadas simplemente por una mejora en el respeto a los Derechos Humanos", añade la dirigente de IU.

Represión a activistas por los Derechos Humanos
Albiol ha recordado que en los últimos días las autoridades saudíes han encarcelado sin presentar cargo alguno a los activistas Essam Koshak y Ahmed al Mshijs, este último fundador del 'Centro de Derechos Humanos Al Adalah'.

En otro tuit, Garzón ha destacado el hecho de que el Rey vaya a ejercer de "intermediario" para la venta de material militar a la potencia del Golfo Pérsico.

Su compañera de filas Marina Albiol pide al Gobierno en el comunicado que, "con la misma publicidad que ahora justifica esta visita por la firma de un contrato" para Navantia dé "todas las explicaciones que niega de forma sistemática sobre la venta de armamento a Arabia Saudí, que se ha convertido en el segundo Estado que más material de estas características compra a España".

viernes, 23 de diciembre de 2016

El gasto en nuevo armamento daría para mantener el poder adquisitivo de las pensiones

Por VICENTE CLAVERO

María Dolores de Cospedal quiere consignar en el presupuesto ordinario de Defensa 1.800 millones de euros más, mientras que subir las pensiones tanto como el IPC costaría unos 1.300 millones.

El Gobierno se ha negado en redondo a que la próxima subida de las pensiones exceda el mínimo legal; es decir, el 0,25%. Incluso ha vetado una proposición no de ley aprobada por la mayoría del Congreso para preservar su poder adquisitivo en 2017. La excusa es que eso conllevaría un coste inasumible por el Estado. 

Sin embargo, el presupuesto ordinario de Defensa se verá incrementado el año próximo en más 1.800 millones de euros, que darían de sobra para igualar el aumento de las pensiones al IPC previsto.

Ese dinero, en cambio, se dedicará a sufragar la parte correspondiente de los Programas Especiales de Armamento (PEAS), puestos en marcha durante el primer mandato de José María Aznar y cuyo montante total ronda los 30.000 millones de euros hasta 2030. En la anterior legislatura, los pagos se atendieron a través de créditos extraordinarios, que el Gobierno de Mariano Rajoy lograba sacar adelante gracias a su mayoría absoluta, evitando así que fueran objeto de debate político y mediático con motivo de la tramitación anual de los presupuestos en el parlamento.

Los PEAS, que promovió al anterior titular de Defensa, Pedro Morenés, cuando era secretario de Estado del departamento, prevén la adquisición de aviones de combate y de transporte, helicópteros, carros blindados, fragatas y submarinos, entre otro material de guerra. Ni siquiera en los años más duros de recortes se suspendió su aplicación, que reporta pingües beneficios a la industria armamentística, con la que Morenés mantiene una estrecha relación, pues trabajó para ella antes de hacerse cargo del ministerio a finales de 2011.

A su sucesora, María Dolores de Cospedal, no se le conocen esos vínculos, pero sí parece decida también a que se cumplan los compromisos adquiridos en los PEAS, e incluso a que la consignación se haga desde un principio en los presupuestos, cosa que obligaría a reducir otras partidas si se quiere mantener el objetivo de déficit. Precisamente por ello, tiene mucho que decir al respecto el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que hasta ahora se ha mantenido inflexible contra cualquier iniciativa que pudiera generar un nuevo gasto, sobre todo si procedía de la oposición.

Una de las últimas que echó para atrás fue la proposición no de ley para preservar el poder adquisitivo de las pensiones suscrita a finales de noviembre por el PSOE, Podemos, ERC, PNV y el Grupo Mixto. Pedía una subida del 1,2% en 2017, que obligaría a la Seguridad Social a desembolsar 1.300 millones de euros más que en 2016. El Gobierno utilizó su derecho a rechazarla, so pretexto de que suponía un aumento neto del gasto. A las pretensiones de Cospedal de incrementar el presupuesto inicial de Defensa en una cantidad muy superior, no hay indicios de que vaya a poner reparos.


domingo, 19 de junio de 2016

¿GASTO MILITAR? NO EN MI NOMBRE

Otro tema obviado en el "Gran debate": el gasto militar con sus ramificaciones en industria armamentística, las alianzas y bases militares, las guerras e invasiones imperialistas y el terrorismo internacional, y con sus daños colaterales (muertes de civiles, mutilaciones, migraciones forzosas, refugiados, trata de seres humanos...). Ninguno de los candidatos a presidir el Gobierno de España tocó el tema ni de pasada: otro "cero patatero" para los cuatro.