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martes, 7 de noviembre de 2017

Cien años para aprender tan poco (1917-2017) por Juan Manuel Vera

La conmemoración del centenario de la revolución rusa plantea algunas interesantes cuestiones sobre la identidad de lo que se ha llamado izquierda a lo largo del siglo veinte. También podría servir para comprender las razones por las que la herencia del octubre soviético no forma parte del arsenal de instrumentos para desarrollar las nuevas prácticas sociales de lucha contra el capitalismo neoliberal sino, más bien, una pesada losa histórica que dificulta la construcción de una alternativa al imaginario capitalista. 


Por supuesto, el punto de partida deberían ser los hechos históricos con su singularidad. Sin embargo, no es posible hablar de febrero y octubre de 1917 sin, al mismo tiempo, inscribir esa memoria histórica en lo que sabemos del poder bolchevique, del régimen de Stalin y sus sucesores y de la descomposición y hundimiento del bloque soviético entre 1989 y 1991. 

El examen de los hechos debería facilitar evitar la retórica y la teleología tan frecuentemente asociadas a octubre de 1917, acontecimiento casi olvidado como realidad histórica y que ha sido sustituido por una leyenda consolidada a lo largo del tiempo. 

El poder bolchevique 

La revolución rusa, la de febrero de 1917, supuso la caída del régimen zarista. Fue considerada como un gran acontecimiento liberador en la Europa devastada por la guerra entre las potencias dominantes del orden decimonónico. La caída del zarismo por una revolución democrática iluminó las esperanzas de millones de hombres y mujeres que habían sufrido la barbarie tan de cerca. La creación de consejos, soviets de obreros, campesinos, vecinos y soldados, como expresión de la auto-organización social revolucionaria, que ya habían aparecido embrionariamente en la revolución de 1905, marcaba una forma de afrontar desde abajo la debacle del orden político que había lleva a la Gran Guerra. Grandes sectores del movimiento obrero occidental vivieron con gran atracción ese momento histórico. 

En esa perspectiva ilusionante fue, también, contemplada la toma del poder por los bolcheviques en octubre de 1917, que aparecía como una culminación del proceso revolucionario iniciado en febrero. Sus aspectos centrales eran la lucha por la paz, la reforma agraria y el establecimiento de un poder democrático basado en el poder de los soviets. Esa posibilidad de conquista del poder por los de abajo suscitó una conmoción universal y una gran corriente de simpatía entre las corrientes tanto socialistas como anarquistas del movimiento obrero. También alimentaría en los años siguientes amplios movimientos revolucionarios basados en consejos o soviets en muchos países europeos desde Baviera a Hungría, desde Finlandia al norte de Italia). 

Pero aquí nos encontramos con la primera antinomia de la revolución rusa, el primer equívoco que persiste hasta nuestros días. La conquista del poder por los bolcheviques fue identificada con el establecimiento de un poder de los soviets. Pero esa equiparación fue una trampa desde el primer momento. Octubre no fue el triunfo de los soviets sino el triunfo de los bolcheviques, lo cual es radicalmente diferente. 

La insurrección bolchevique, previa al Congreso de los Soviets, pretendía situar a éste ante un hecho consumado. La concepción de Lenin y los bolcheviques sobre los soviets era instrumental, como lo era su consigna de Todo el poder a los soviets. No consideraban realmente que fuera una forma instituyente de gobierno democrático desde abajo sino un mero medio en la estrategia insurreccional. Por ello, como señalaba Castoriadis, existió una única revolución, la de febrero, porque octubre no fue una revolución, en el profundo sentido del concepto, sino la toma del poder por un partido. 

Nada más ajeno a la concepción bolchevique que una alternancia en un poder soviético con otras fuerzas políticas. Lenin consideró la conquista del poder como un triunfo definitivo y no concebía una institucionalidad que pudiera conllevar a su desalojo si no era por la fuerza. Por ello hicieron todo lo que consideraron necesario para conservarlo. 

El poder bolchevique se orientó ab initio a una dictadura de partido. En los primeros meses, se produjo la eliminación de la libertad de expresión (salvo, todavía, dentro del partido), la ilegalización de partidos soviéticos, la disolución de la Asamblea Constituyente, la conversión de los soviets en meros instrumentos de gestión administrativa controlados por el partido, etc. Todos esos fueron pasos decididos y ejecutados desde el principio. 

La creación de la Checa fue otra decisión inicial decisiva para la instauración de un poder no sometido a ningún control ni a ningún límite. Víctor Serge describió ese momento como un punto de inflexión en la evolución del poder bolchevique, y creo que le asistía toda la razón. 

Rosa Luxemburgo contempló muy críticamente esos primeros pasos del poder bolchevique. Su excepcional opúsculo La revolución rusa, escrito en 1918, constituye un documento imprescindible para comprender como el bolchevismo se separaba en su práctica de cualquier forma de ejercicio concreto de la soberanía nacional por el pueblo o los trabajadores, algo completamente ajeno a lo que la socialdemocracia revolucionaria había sostenido. 

Para los bolcheviques el poder instituyente no residía en el conjunto de la nación, ya que contemplaban a la gran masa campesina como el terreno baldío que había permitido a la persistencia del zarismo. Pero tampoco atribuían el poder instituyente a los órganos de poder nacidos desde abajo. 

Lenin concebía al partido como un apoderado plenipotenciario no de unos trabajadores concretos sino de los intereses de una clase obrera universal. El determinismo histórico constituye un elemento central de la concepción marxista básica tal y como fue asimilada por la dirección bolchevique. La sacralización del partido como vehículo histórico de los intereses de una clase confería a sus dirigentes la soberanía última no sólo para efectuar una insurrección sino, también, para el ejercicio de un poder sin límites. El nuevo Estado se legitima porque tiene una misión histórica y de esa misión se deriva la posibilidad de un ejercicio sin límites del poder del Estado porque hay una élite (la vanguardia revolucionaria, el partido leninista) que posee una ciencia del poder. 

El sistema estalinista 

La intervención extranjera y la guerra civil dieron lugar a un creciente aislamiento del poder bolchevique. En respuesta al terror blanco aplicó el terror rojo frente a sus adversarios. Lo aplicó alejado de cualquier límite o control, incluyendo las represalias colectivas por origen social, étnico o relación familiar. 

La prohibición de las tendencias en el X Congreso del Partido Comunista acabó con el debate dentro del partido único y la represión despiadada de los insurrectos de Kronstadt y contra los mencheviques y anarquistas, acabo de sellar la naturaleza autoritaria del poder bolchevique. 

Indudablemente, la creación de la checa, la dinámica monolítica del partido y la utilización del terror generaron desde los primeros años veinte una maquinaria infernal que allanó el camino sobre el cual Stalin consiguió implantar su régimen. Desde el punto de vista social Stalin apoyó su conquista del poder en una estructura burocrática expandida aceleradamente, con la incorporación de decenas de miles de nuevos bolcheviques, muchos de origen obrero, con una cultura de sometimiento completo a los jefes. 

En poco tiempo se produjo la transición del poder autoritario bolchevique a una forma de totalitarismo que sometió, durante décadas, a millones de personas a un régimen de dominación total y que fue exportado con éxito a otros países tras la toma del poder por los partidos estalinistas. 

El régimen de Stalin fue durante más tres décadas un régimen de terror de masas aplicado en frío. La colectivización forzosa supuso en el período 1930-1933 una experiencia monstruosa de ingeniería social destructiva que ocasionó la muerte de millones de personas a través de la hambruna generada, casi programada, en Ucrania y otras regiones de la URSS. El año 1937, el año del gran terror, supuso más de 700.000 ejecuciones sin juicio. En esas décadas, la deportación y los trabajos forzados en el sistema concentracionario del Gulag afectaron a muchos millones de personas. 

El estalinismo constituyó una novedad histórica capaz de consolidar durante un largo período una forma totalitaria de comunismo-capitalismo de Estado, gobernado por una burocracia estratificada que utilizaba como retórica de su dominio apelaciones al socialismo y a la clase obrera. El triunfo de Stalin no puede considerarse un mero accidente. Tampoco puede entenderse como tal la implantación de un sistema totalitario que consiguió expandirse después de 1945 al Este de Europa y que constituyó el ejemplo para el establecimiento del régimen maoísta en China, así como de los regímenes estalinistas de Vietnam, Corea del Norte y Camboya. La creación totalitaria estalinista ha marcado el, siglo veinte tanto o más que los totalitarismos fascistas. 

Tras la muerte de Stalin, el sistema soviético abandonó el terror de masas, propio de la fase de delirio totalitario, para establecer una forma de poder tutelada por una potente casta militar, un régimen estratocrático, con fuertes componentes totalitarios, que, como sabemos, fue incapaz de soportar el paso del tiempo y su aislamiento social y se derrumbó para dar paso a la conversión de la burocracia estatal en el germen de la nueva clase capitalista neoliberal del actual régimen autoritario de Putin. 

Después del hundimiento del sistema soviético 

En el centenario de la revolución rusa es extraño llegar a leer alguna legitimación directa del estalinismo. En cambio, resulta frecuente encontrarse con legitimaciones indirectas, asociándole a una forma de modernización de un país atrasado, al antifascismo que permitió la derrota del Eje en 1945, al anticolonialismo e, incluso, a la aparición del Estado del Bienestar en Europa Occidental. Esos argumentos, un tanto sofísticos, se basan en una serie de olvidos clamorosos y, en bastantes casos, en la renuncia a contraponer debe y haber, costes y resultados. Olvidan que la modernización soviética debe ponerse frente a frente con el brutal coste humano, social y ecológico que produjo, y en comparación con otras vía de “modernización” menos brutales. Olvidan, por ejemplo, que 1945 supuso el fin de un totalitarismo, pero también, la expansión de otro, los regímenes estalinianos. Olvidan que las fuentes auténticas del anticolonialismo residen en las movilizaciones masivas de los pueblos y que la influencia del estalinismo lo que favoreció fue, precisamente, la afloración de movimientos autoritarios y la articulación de los estados nacientes mediante modelos orientados, en muchos casos, al partido único y a formas despóticas que han dado lugar a muchos Estados fallidos. Olvidan que el pacto social que hizo posible lo que se ha dado en llamar Estado de Bienestar fue posible por la fuerza del movimiento sindical y como un claro contra-modelo al despotismo de los regímenes soviéticos. 

En mi opinión, la herencia de estos cien años del Octubre soviético deja pocos aspectos positivos para la reconstrucción de un proyecto emancipatorio. En primer y fundamental lugar, porque el balance de sufrimiento humano ocasionado por los regímenes que se reclamaban soviéticos es atroz. 

Por otra parte, la herencia, la sombra del pasado también se puede reconocer en unas formas de concebir la izquierda con una sorprendente fascinación por el poder y la violencia, por el verticalismo y el autoritarismo, incluyendo el apoyo a dictaduras “progresistas”. El culto a los líderes, el instinto oligárquico y una gran desconfianza por la auto-organización de la sociedad son los corolarios de unas concepciones que, aunque en crisis, aún están presentes en las formas de organización y en la cosmovisión vital de la izquierda, incluso en las nuevas formaciones nacidas en los últimos años. 

La vacuna contra esos rasgos no consiste en un indefinido regreso a ninguna fuente original y, mucho menos, a la leyenda de un Octubre ruso malinterpretado en su génesis y en sus consecuencias. 

La fuente viva se encuentra en la impregnación de la necesidad democrática más completa, en la confianza en la auto-organización social y en el aprendizaje de los movimientos sociales que en las últimas décadas han cuestionado el orden neoliberal y el absurdo camino a ninguna parte del productivismo capitalista. 

No hay que mirar hacia el pasado ni hacia arriba. Miremos hacia el futuro desde abajo. 


jueves, 26 de enero de 2017

Sobre fusiones y el ruido acerca de IU

Queridos/as compañeros/as de Izquierda Unida 
Alberto Garzón y Antonio Maillo

En las últimas semanas el ruido acerca del futuro de IU se ha intensificado. Es verdad que en esta organización nunca hemos tenido el viento mediático de nuestro lado, pero lo que está sucediendo en este tiempo es digno de estudio. Sumado a la invisibilidad a la que estábamos desgraciadamente acostumbrados, en otoño de 2015 leímos noticias que “confirmaban” que yo me presentaba como candidato por Málaga en el marco de una hipotética confluencia; en enero de 2016 nos despertamos con la desaparición de Izquierda Unida; y hoy se asegura que vamos a fusionarnos con Podemos. Esto sólo son algunos ejemplos. Todos sabemos que ni me presenté por Málaga, ni hubo confluencia en 2015, ni desapareció IU… y por supuesto tampoco ahora nos vamos a fusionar con Podemos.

Una famosa cita de El-Hajj Malik El-Shabazz, más conocido como Malcolm X, decía más o menos que «si no estamos prevenidos ante los Medios de Comunicación, nos harán amar al opresor y odiar al oprimido». Una buena advertencia ante un poder necesario en una sociedad democrática pero que, en su fórmula actual, depende prácticamente de forma directa e interesada de grandes accionistas y directivos que se codean con el poder económico. Desde luego sería exagerado pensar que en IU tenemos la condición de oprimidos, pero lo que es cierto es que no somos del agrado del poder económico. Nunca lo hemos sido. Y la predominancia de la política espectáculo, la que se alimenta del barro, los rumores y las mentiras, hace el resto. De mi adolescencia mantengo un recuerdo ejemplar, el de Julio Anguita convertido en guiñol y caricaturizado como un loco que se enfrentaba ante los molinos de viento pensando que eran gigantes. El tiempo nos demostró que aquellos gigantes existieron, y que los guionistas de aquel programa no eran más que mercenarios al servicio del partido de gobierno. 


No es cuestión de lamentarse, sino de clarificar nuestra posición y recordar que la toma de partido por el socialismo y la ruptura democrática tiene consecuencias. Quienes saldrían perdiendo con ambas causas no se quedan quietos esperando que ganemos posiciones. Al contrario, actúan. Y desde nuestra humildad hemos intentado siempre dejar claro cuál es nuestra posición. 

Esta dirección, que tengo el honor de representar, es la primera en la historia de IU que ha facilitado que la militancia pueda votar directamente a sus representantes en los órganos de dirección. También hemos sido los primeros en incorporar el revocatorio a nuestros cargos públicos y de dirección. Asimismo, nos hemos comprometido al cumplimiento estricto de nuestros documentos aprobados en la Asamblea, para lo cual hemos habilitado mecanismos de control y seguimiento de todas las responsabilidades de la dirección colegiada. Incluso entregamos los documentos con una semana de antelación para facilitar los debates. Estas cosas pueden parecer obvias, pero antes no se hacían. Y todo esto con el objetivo de que la militancia nos diga lo que tenemos que hacer, sepa lo que hacemos y pueda cambiarlo en cualquier momento. Incluso hemos hecho varias consultas sobre temas determinantes y que generaron bastante polémica (si bien más mediática que militante). En suma, una dirección que trabaja sin engaños, sin dobles jugadas y sin tacticismo. Radicalmente transparentes. 

Quizás por estas razones o por otras, vivimos tiempos de relativa tranquilidad interna. Es verdad que hay compañeros de IU que no comparten los contenidos de nuestro proyecto, pero eso es natural. No olvidemos que las tres listas que se presentaron a la XI Asamblea forman parte de la dirección también, porque siempre hemos defendido la pluralidad y la diversidad ideológica. Es verdad que también hay compañeros que mantienen agendas mediáticas independientes, que acuden a los medios de comunicación sin conocimiento de la dirección y para defender discursos personales y no colectivos. Nosotros preferimos que las cosas se debatan colectivamente, pero afortunadamente el impacto negativo de estos fenómenos son más bien marginales.


Por todo lo anterior, y en aras de enfrentar el ruido actual, podemos decir claramente que no vamos a fusionarnos con Podemos. Porque no lo hemos aprobado, porque no lo hemos discutido y porque, sinceramente, carece de toda lógica. Nuestra XI Asamblea aprobó construir un movimiento político y social más allá de IU, con otros actores, que partiera de una fuerte apuesta por el socialismo, el feminismo y el ecologismo. A mi juicio es obvio que una fusión con Podemos, cualquier cosa que eso quiera decir, no es lo aprobado mayoritariamente por nuestra militancia. Evidentemente tampoco hemos sido nosotros los que hemos sacado el debate, ni siquiera el secretario general de Podemos. La construcción de esta polémica es una artificialidad para tratar de dividir a IU, como ya ocurrió con las noticias que hemos destacado antes. 

Permitidme que cuente una breve historia. El filósofo de la ciencia Otto Neurath utilizaba una metáfora para describir el tipo de trabajo del investigador científico. Decía que era como el de marineros que tenían que reparar su embarcación en alta mar tras una tempestad, empleando sólo la propia madera de la nave. En esas condiciones tenían que luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados, y sin la posibilidad de volver a puerto para reconstruir la embarcación de nuevo. Era una tarea inmensa. 

Pienso que esta misma metáfora es aplicable a lo que hemos vivido en Izquierda Unida durante los últimos años. Hemos tenido que reconstruir nuestra organización y hacerla atractiva para la ciudadanía al mismo tiempo que enfrentábamos malas encuestas, ataques internos y externos, abandonos oportunistas e infinidad de obstáculos. Hace dos años periodistas, políticos y hasta militantes de nuestra organización pensaban que íbamos a desaparecer entre las olas generadas por los nuevos partidos. No ha sido nada fácil demostrarles a todos lo contrario, que estamos vivos y fuertes. Y es que a pesar de todo este duro proceso hemos salido con una Izquierda Unida clarificada, renovada y fortalecida. Clarificada porque defendemos el proyecto por el que se fundó IU, heredando el espíritu socialista de ruptura democrática. No engañamos a nadie acerca de lo que queremos, somos de fiar. Renovada no sólo en caras sino también con nuevos métodos de radicalidad democrática. Y fortalecida porque tenemos una organización cohesionada, participamos en espacios cada vez más fuertes de unidad y tenemos una presencia creciente en cada conflicto existente –allí donde hay una injusticia, hay una militante de IU luchando contra ella. Eso sí, no podemos ser autocomplacientes: queda mucho por hacer y seguro que en este tiempo nos hemos equivocado en cosas. Lo asumo como una responsabilidad personal. 


Con esta carta no sólo quiero pedir ayuda a la militancia ante las noticias falsas que se construyen contra nosotros; quiero pedir a la militancia, sobre todo, que sea crítica con esta dirección. Que colectivamente debatamos los documentos, que tratemos de mejorarlos y que controlemos su ejecución. Tenemos muchos retos que afrontar como clase y como país, muchas cosas que hacer. El saqueo continúa, y nuestros derechos están gravemente amenazados. Sólo con una organización fuerte y cohesionada podremos enfrentarlos. Unidos con otros, desde luego, pero representando un proyecto político autónomo que aspira a construir una sociedad republicana y socialista. 

Nuestra organización tiene treinta años de historia en los que hemos defendido esas ideas, esos principios y valores. Una gran parte de nuestra militancia lleva muchos más años de luchas a sus espaldas. Otra parte acaba de empezar, y quizás se han afiliado en los últimos meses. Jóvenes o mayores, somos un colectivo nacido en múltiples mundos. Muchos nos siguen desde la lucha antifranquista, otros nacimos ya en esta democracia de mínimos. ¡Hay entre nosotras quien incluso luchó y defendió la segunda república! En cualquier caso todos y todas somos parte de un hilo rojo de la historia, cambiante en formas pero inquebrantable en su compromiso. No nos afiliamos para otra cosa que no fuera para mejorar la vida de nuestra clase, de nuestra gente, de los desposeídos y los parias de la tierra. No pretendemos ser mejores que nadie, sólo útiles para nuestra justa y digna causa. Nos atacarán, una y otra vez, pero nunca, en ningún caso, nos resignaremos o rendiremos. Ya lo dijo Marcelino, «ni nos domaron, ni nos doblamos, ni nos van a domesticar». 

Salud y República. 

     Alberto Garzón

miércoles, 25 de enero de 2017

PARA NO OLVIDAR....


Cuatro años de cárcel por manifestarme contra los recortes en educación

"Soy profesor y me piden cuatro años de cárcel por manifestarme contra los recortes en educación"


Cuatro docentes y un activista son juzgados el 14 de febrero acusados de atentar contra la autoridad en una protesta en el teatro de Guadalajara en 2011 

La Fiscalía dice que "no ha concretado qué imputado realizó qué y a quién" y que el auto del juez "se redacta de manera genérica y adolece de vaguedad"

Siria en la escuela: tan cerca, tan lejos


Jaume Carbonell habla esta semana de ética, guerra, Siria y personas refugiadas. Y del papel que puede y debe cumplir la sociedad civil, también la escuela, para cambiar la situación.

“Si todos decimos no, la guerra será el pasado y la paz el futuro”
Bertolt Brecht

Hace justo ochenta años la Guerra Civil Española suscitó un encendido debate en la zona republicana respecto a cómo la escuela debía posicionarse ante este conflicto. Unas voces apostaban por la neutralidad con el fin de proteger a la infancia y no perturbar, no sin grandes dosis de idealismo, su natural desarrollo educativo. Otras, por el contrario, sostenían que la institución escolar no podía quedar al margen de la realidad social que llegaba a las puertas de la escuela y que su misión era enseñarle al niño las crueldades y consecuencias de la guerra para aborrecerla y terminar con ella. La escalada bélica se agudizó con la Segunda Guerra Mundial, con los campos de exterminio nazi y las bombas atómicas. De ahí surgió un amplio clamor a favor de la educación para la paz y pata que Auschwitz jamás se repitiera.

Pero, lamentablemente, la memoria es frágil y el curso de la historia avanza tecnológicamente pero retrocede éticamente, haciendo trizas el articulado de los Derechos Humanos y de la Infancia que, entre otros compromisos, reconoce el derecho de asilo a los refugiados. La Unión Europea, más allá de su cínica retórica, no hace más que blindar sus fronteras, pagar a algún país para mantener hacinados a miles de refugiados en auténticos campos de concentración a menudo sin servicios básicos -a pesar de la tenaz pero insuficiente ayuda humanitaria de algunas ONG- a la espera de una muerte lenta previamente anunciada. Y en las actuales contiendas electorales europeas no es políticamente correcto mentar a las personas refugiadas para evitar una sangría de votos. Es el precio cuando el miedo al otro, a lo desconocido, se refuerza con políticas de seguridad que restringen la tan necesaria libertad. Un caldo de cultivo propicio para el ascenso del populismo racista y de la extrema derecha.

La guerra de Siria, aunque también hay otros conflictos bélicos silenciados o que pasan desapercibidos, es mediáticamente muy cercana merced a los medios de comunicación pero, al propio tiempo, es muy lejana: no tanto por su distancia geográfica sino sociocultural porque, hasta cierto punto, se entiende que los combatientes, al no ser europeos, no son de los nuestros y, por tanto, no forman parte de nuestra cotidianidad. En la extensa conversación que mantienen Zygmunt Bauman y Leónidas Donskis en Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida, (Paidós, 2005) se dan algunas claves explicativas de este fenómeno: “Las cosas que no nos conectan con nuestras vidas carecen de importancia para nosotros; su existencia se disocia de nuestra permanencia en el mundo y no pertenece a la esfera de nuestra identidad y autoimagen. Algo les pasa a los demás pero no a nosotros. No puede sucedernos a nosotros: esta es una sensación conocida, provocada por nuestra comprensión del mundo tecnológico y virtual”.

Uno de los efectos del tsunami informativo y de la exhibición del espectáculo bélico en films, series y videojuegos, donde la realidad se confunde con la ficción, es la rutinización y normalización de la violencia. Además, las noticias fluyen con tal rapidez y reiteración que pronto se difuminan. y aunque hay imágenes de especial impacto en nuestras retinas -pongamos que hablamos del niño en la playa- que colapsan las redes y dan la vuelta al mundo, pronto quedan en el olvido.

Para combatir la indiferencia frente a las noticias y activar la capacidad humana pa comprender mejor el mundo -lo que se cuenta y lo que se oculta- se requiere un filtro emocional para generar empatía, otro racional para saber de las causas y consecuencias, y otro ético para combatir la resignación y a favor de la dignidad de la vida, el bien común y la justicia social. Por otro lado, las imágenes requieren el acompañamiento de palabras para entenderlas mejor, para interpelarlas e interpretarlas. Esta es una de las funciones de la escuela, de la familia y de cualquier comunidad educativa. Hay que explicar que las guerras tienen amos y cómplices con interés muy poderosos, grupos que las financian- entre ellos importantes bancos españoles- y una de las industrias que más negocio genera con su producción de sofisticado armamento y con una fría y calculada ingeniería de coste-beneficio, donde las muertes son meras estadísticas. Pero también conviene subrayar, como sostienen Bauman y Donskis, que el mal no se limita a la guerra sino a la creciente insensibilidad al sufrimiento de los demás y no solo en los casos excepcionales y de cierta magnitud.

Y la escuela ¿qué? ¿Mantiene la suficiente pulsión ética ante conflictos como los de Siria y ante los refugiados de este país o de los llegados desde la costa africana? Estos y otros temas relacionados con la memoria histórica, la paz, el racismo y el cumplimiento de los Derechos Humanos  ¿forman parte del corazón del currículo o, por el contrario, se limitan a tratamientos muy ocasionales y que, además, varían de un centro a otro? Eso sí, hay que tomar nota de las excelentes experiencias y redes solidarias que se han organizado en algunos lugares, de las que este diario se ha hecho eco.

Asimismo cabe recordar que, en el transcurso de las últimas décadas, se han desarrollado algunas iniciativas que, en su momento, permitieron abordar estos temas con cierta continuidad y eficacia. Me refiero, en concreto, al programa “Prensa Escuela” promovido por el Ministerio de Educación y con la activa colaboración de algunas Comunidades Autónomas. Más adelante, con la LOGSE y la introducción de los temas transversales, la educación para la paz y el interculturalismo alcanzaron cierta relevancia. Y, finalmente, con la LOE, la Educación para la Ciudadanía constituyó una puerta abierta para hablar de estas cuestiones. Hoy, con la LOMCE, la última reforma educativa, nada de nada: un absoluto desierto. Quizás si PISA se ocupara de la evaluación de todo ello, otro gallo cantaría. Pero tengo mis dudas que entre en ello.

¡Un respeto a IU, por favor!

En vísperas de la última reunión de la Coordinadora Federal de Izquierda Unida, celebrada el sábado 14 de enero, la dirección se vio obligada a eliminar del orden del día una resolución que tenía ya ultimada “sobre la guerra de Siria”. El texto fue retirado a hurtadillas ante las múltiples reacciones contrarias –¡hasta de la propia dirigencia del PCE!-, pues se trataba de una propuesta simplista, sin rigor e incluso evidenciando un grave desconocimiento de la realidad (el Gobierno sirio no es “laico” – como decía el texto de la resolución- sino aconfesional, e ignorando el carácter multiconfesional de la sociedad siria, algo clave para entender la crisis abierta en ese país. Pero, sobre todo, marcaba una equidistancia en cuanto a la intervención extranjera que no sólo era errónea, por ignorar el grado de implicación de unas potencias y otras, sino que además situaba en un mismo lugar los apoyos a un gobierno legítimo con los que sustentan a organizaciones terroristas. En definitiva, aquella resolución era un desvarío que sepultaba la nítida política antiimperialista de IU y su histórico posicionamiento anti OTAN.

Este error, que es de bulto, no es algo excepcional en la actual IU. Y es precisamente por ese carácter de normalidad con el que se vienen produciendo situaciones que podrían considerarse anómalas en IU por lo que es necesario advertir de ello. Cuando una o varias personas están al frente de una organización, el nivel de exigencia aumenta exponencialmente. No sólo porque actúan como imagen, como proyección pública de esa formación, sino porque ostentan la representación de miles de

militantes y simpatizantes con unas raíces muy fuertes y profundas. La flexibilidad por razones coyunturales, incluso en lo orgánico o en la política de alianzas, puede ser discutible, pero también necesaria. No obstante las ideas que sostienen y alimentan esa organización no pueden admitir esos cambios ni negociaciones al albur de si los vientos soplan en una dirección u otra, a no ser que nuestros principios sean aquellos de los que hablaba Marx… Groucho.

En IU, al menos que sepamos, siempre ha habido una serie de ideas y valores profundamente compartidos por todos sus militantes, simpatizantes y, creemos, también por sus “votantes de a pie”. Nos referimos a valores relacionados con el antiimperialismo, el NO a la OTAN que estuvo en el alumbramiento de IU, el republicanismo, la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres -por el aborto también, por supuesto-, la Memoria Histórica, la defensa del medio ambiente y varias más. Al margen de las políticas y debates que toque mantener en cada momento por razones de actualidad política – no somos tan ingenuos como para demandar que se hable de todo esto a cada momento, por si acaso alguien está tentado de pensarlo-, estas son algunas de las raíces que siempre nos han sujetado a ese árbol común que es IU y al que todos hemos contribuido en su nacimiento y desarrollo.

Viene a cuento este recordatorio al hilo de la intervención en el encuentro “Espacios del cambio” – una reflexión pública sobre el estado y el futuro de las confluencias- de la persona que dirige y que siempre suele proyectar la imagen de Izquierda Unida en cada momento, su actual coordinador federal. En varios momentos llega a afirmar que “es una virtud la incapacidad que tiene el votante de a pie de diferenciar entre los discursos” de

Podemos, IU y las confluencias, o que “hay gente que ya no sabe si yo soy de IU o de Podemos y eso no es un perjuicio, es una buena noticia”.

De entrada, siempre es deseable que un dirigente político tenga claros los principios de precaución, responsabilidad y respeto ante lo que significa su propia figura. De lo contrario las cosas se mezclan y confunden hasta deformar la imagen de lo que se dice querer representar. Estas confusiones suelen terminar siempre en ese lugar donde se mezclan lo público y lo privado, el discurso comúnmente acordado y las ocurrencias de coyuntura. Estas cosas, cuando ocurren, dejan entrever distanciamiento del sentir de la organización, cuando no de un sostenimiento caprichoso.

No, no es bueno que haya gente que no sepa si nuestro coordinador federal es de IU o de Podemos, porque eso supone que algo no estamos haciendo bien, que nuestro perfil y nuestro programa se ha desdibujado y pueden percibirnos como un mismo proyecto cuando no los somos. ¿Tiene claro Podemos el discurso republicano que de forma tan inconfundible defiende IU? ¿Tiene claro Podemos que la OTAN es el brazo armado del capitalismo y que, por tanto, un discurso anticapitalista es incompatible con el belicismo de sometimiento, criminal y saqueador, de la organización atlantista? ¿Cuándo una importante dirigente de Podemos dice que “el aborto no es un tema que construya potencia política y de transformación, por lo tanto, no es prioritario”, está trasladándonos su particular pensamiento o haciéndonos partícipes de una posición elaborada entre muchos y muchas? ¿Cuándo Podemos coincide con Ciudadanos en proponer legalizar la prostitución, hemos de asumir también desde IU que uno de los ejes centrales de la nueva política consiste en esclavizar a las mujeres? ¿También

hemos de compartir desde IU que se esté trabajando para hacer desaparecer cualquier proyecto que se vincule de forma determinante a los objetivos de la clase obrera? ¿O que, en lo concreto, dejen de ser prioritarias hasta difuminarse las políticas de creación de empleo, digno y de calidad?

Valorar como una buena noticia el hecho de que haya “gente que ya no sabe si yo soy de IU o de Podemos”, sitúa en un más que dudoso papel a la propia dignidad del proyecto autónomo de IU, trastoca severamente su línea política y mete en una vía muerta su viabilidad como organización. ¡Si no es esto lo que se pretende, al menos eso es lo que parece!, por lo que alguien debiera dar las oportunas explicaciones a la militancia de IU, ¡a la sufriente y heroica militancia de IU!, a la que tanto deben sus dirigentes y a la que, últimamente, tanto se olvida o incluso se desprecia.


MACHISMOS LOCALES

Los cargos públicos deben ser conscientes de que representan a toda la población tanto a sus votantes, como a los que nunca les votarían y dejar a su paso por las instituciones huellas de corrección en el trato y respeto hacia sus compañeros y compañeras tanto de partido como de oposición.

Ahora nos despertaremos del sueño y bajaremos al día a día de las mujeres en Malpica de Tajo y allí nos encontramos con que su alcalde (un señor de largo y variado recorrido político), no solo excluye a las vecinas en las ofertas PUBLICAS de empleo, ningunea el trabajo de las empleadas del ayuntamiento, amenaza a las mujeres de baja maternal e insulta y menosprecia a la representante y portavoz de IU a la mas mínima ocasión, también firma bandos con faltas de ortografía como excusa para tapar su machismo. Su comportamiento se sale del caciquismo rancio para instalarse directamente en el machismo rancio, un machismo siempre encaminado a ofender y atacar a mujeres, dudando de su trabajo, de su capacidad e incluso de sus derechos ya que ha amenazado con descontar del sueldo de la trabajadora de baja maternal, lo que cueste su sustitución.

Lo pasmoso, lo terrible, lo vergonzoso del caso es que este comportamiento no es único, es habitual, está refrendado por su partido (su silencio así lo indica) y a la sociedad en general no le resulta repugnante.

Isabel Álvarez
Responsable del Área de Mujer

viernes, 20 de enero de 2017

LOS ERRORES COMPARTIDOS DE ADMINISTRACIÓN, EMPRESA Y TRABAJADOR@S

Una cuidadora ha sido despedida por la empresa encargada del servicio del transporte de escolares por dejarse olvidada a una niña de cuatro años durante unas cinco horas en el autobús que hacía la ruta escolar entre Mesones y el colegio público María Montessori de El Casar, en Guadalajara.

El delegado de Educación en Guadalajara, Faustino Lozano, ha valorado lo sucedido como un hecho «puntual, lamentable, para olvidar cuanto antes» y también «muy desagradable», que espera no se vuelva a producir.

Según ha explicado el delegado, este servicio está adjudicado a una empresa, no lo lleva la Junta directamente pero, en cualquier caso, en cuanto lo conoció la Dirección del centro escolar, se puso en marcha un protocolo y se incidió en las funciones de la propia compañía adjudicataria. 

En esta línea, recordamos que cuando se externaliza la gestión de servicios públicos como puede ser el transporte escolar,  los gobiernos de PP y PSOE han actuado más, como peones de vara de la gran empresa y de la especulación que como gestores de los intereses generales de la Ciudadanía. No es cierto que la gestión privada de un servicio público sea ni más barata ni más eficaz que la gestión pública. Es más, la administración acaba desentendiéndose de la calidad del empleo y en las garantías para la Ciudadanía ya que en la gestión privada de un servicio público es imposible la participación ciudadana, porque chocaría de plano con la libertad de la empresa.

Por todo ello, exigimos que la Junta de Comunidades recupere la gestión pública directa de todos los servicios incluyendo el transporte escolar, al vencimiento de la concesión o por incumplimiento de las obligaciones de la empresa concesionaria. No sólo hay responsabilidad en el error de un trabajad@r, la empresa como responsable de la gestión del servicio y los responsables políticos de la Junta que mantienen esa privatización de la gestión, también son responsables.

No hay nada más antidemocrático que las concesiones por la vía de los hechos, porque adjudican los servicios por un periodo superior al mandato, haciendo imposible la recuperación del servicio por gobiernos posteriores de otra sensibilidad.


lunes, 16 de enero de 2017

Rosa Luxemburgo, la rosa roja del socialismo

Espada y llama de la revolución, su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional


Mehring dijo una vez que Luxemburgo era “la más genial discípula de Carlos Marx”. Brillante teórica marxista y polemista aguda, como agitadora de masas lograba conmover a grandes auditorios obreros. Uno de sus lemas favoritos era “primero, la acción”, estaba dotada de una fuerza de voluntad arrolladora. Una mujer que rompió con todos los estereotipos que en la época se esperaban de ella, vivió intensamente su vida personal y política.

Era muy pequeña cuando su familia se muda desde la localidad campesina de Zamosc hacia Varsovia, donde transcurre su niñez. Rozalia sufrió una enfermedad de la cadera, mal diagnosticada, que la deja convaleciente durante un año y le produce una leve renguera que dura toda su vida. Perteneciente a una familia de comerciantes, siente en carne propia el peso de la discriminación, como judía y como polaca en la Polonia rusificada.

La actividad militante de Rosa comienza a los 15 años, cuando se integra al movimiento socialista. Según su biógrafo P. Nettl, tenía esa edad cuando varios dirigentes socialistas fueron condenados a morir en la horca, algo que impactó profundamente en la joven estudiante. “En su último año de escuela era conocida como políticamente activa y se la juzgaba indisciplinada. En consecuencia, no le concedieron la medalla de oro por aprovechamiento académico, a la que era acreedora por sus méritos escolares. Pero la alumna más sobresaliente en los exámenes finales no solo era un problema en las aulas; para entonces era, de seguro, un miembro regular de las células subsistentes del Partido Revolucionario Proletariado”.

Alertada de que había entrado en el foco de la policía, Rosa emprende una huida clandestina hacia Zúrich, donde se convierte en dirigente del movimiento socialista polaco en el exilio. Allí conoce a Leo Jogiches, quien será amante y compañero personal de Rosa durante muchos años, y su camarada hasta al final.

Después de graduarse como Doctora en Ciencias Políticas -algo inusual para una mujer en ese entonces-, finalmente decide trasladarse a Alemania para integrarse en el SPD, el centro político de la Segunda Internacional. Allí conoce a Clara Zetkin, con quien sella una amistad que dura toda la vida.

La batalla por las ideas
En Berlín desde 1898, Rosa se propone medir sus armas teóricas con uno de los integrantes de la vieja guardia socialista, Eduard Bernstein, quien había comenzado una revisión profunda del marxismo. Según él, el capitalismo había logrado superar sus crisis y la socialdemocracia podía cosechar victorias en el marco de una democracia parlamentaria que parecía ensancharse crecientemente, sin revoluciones ni lucha de clases.  El “debate Bernstein” sumó muchas plumas, sin embargo, fue Rosa Luxemburgo quien desplegó la refutación más aguda en el folleto “Reforma o Revolución”.  

La Revolución Rusa de 1905, la primera gran explosión social en Europa después de la derrota de la Comuna de París, fue sentida como una bocanada de aire fresco por Luxemburgo. Escribió artículos y recorrió mítines como vocera de la experiencia rusa en Alemania, hasta que logra introducirse de forma clandestina en Varsovia para participar de forma directa en los acontecimientos. Es el “momento en que la evolución se transforma en revolución”, escribe Rosa. “Estamos viendo la Revolución Rusa, y seríamos unos asnos si no aprendiéramos de ella”.

La Revolución de 1905 abrió importantes debates que dividieron a la socialdemocracia. En esta cuestión, Rosa Luxemburgo coincidía con Trotsky y Lenin frente a los mencheviques, defendiendo que la clase trabajadora tenía que jugar un papel protagónico en la futura Revolución Rusa, enfrentada a la burguesía liberal. El debate sobre la huelga política de masas atravesó a la socialdemocracia europea en los años que siguieron. El ala más conservadora de los dirigentes sindicales en Alemania negaba la necesidad de la huelga general mientras que el “centro” del partido la consideraba como una herramienta únicamente defensiva, válida para defender el derecho al sufragio universal. Rosa Luxemburgo cuestiona el conservadurismo y el gradualismo de esa posición en su folleto “Huelga de masas, partido y sindicatos”, escrito desde Finlandia en 1906. Este debate reaparece hacia 1910, cuando Luxemburgo polemiza directamente con su anterior aliado, Karl Kautsky.

Socialismo o regresión a la barbarie
La agitación contra la Primera Guerra Mundial es un momento crucial en su vida, un combate contra la defección histórica de la socialdemocracia alemana que apoya a su propia burguesía, en contra de los compromisos asumidos por todos los Congresos socialistas internacionales.

En su biografía, Paul Frölich señala que cuando Rosa se entera de la votación del bloque de diputados del SPD, cae por un momento en una profunda desesperación. Pero, como mujer de acción que era, rápidamente responde. El mismo día que se votaban los créditos de guerra, en su casa se reunían Mehring, Karski y otros militantes. Clara Zetkin envía su apoyo y poco después se suma Liebcknecht. Juntos editan la revista La Internacional y fundan el grupo Spartacus.

En 1916 Rosa Luxemburgo publica “El folleto de Junius”, escrito durante su estadía en una de las tantas prisiones que se han transformado en residencia casi permanente. En este trabajo plantea una crítica implacable a la socialdemocracia y la necesidad de una nueva Internacional. Retomando una frase de Engels, Luxemburgo afirma que si no se avanza hacia el socialismo solo queda la barbarie. “En este momento basta mirar a nuestro alrededor para comprender qué significa la regresión a la barbarie en la sociedad capitalista. Esta guerra mundial es una regresión a la barbarie.”

En mayo de 1916, Spartacus encabeza un mitin del 1 de mayo contra la guerra, donde Liebknecht es arrestado, pero su condena a prisión provoca movilizaciones masivas. Se anuncia un tiempo nuevo.

1917: atreverse a la revolución
La revolución rusa de 1917 encontró en Rosa Luxemburgo una firme defensora. Sin dejar de plantear sus diferencias y críticas sobre el derecho a la autodeterminación o acerca de la relación entre la asamblea constituyente y los mecanismos de la democracia obrera --sobre esta última cuestión cambia de posición después de salir de la cárcel en 1918--, Luxemburgo escribe que “los bolcheviques representaron todo el honor y la capacidad revolucionaria de que carecía la socialdemocracia occidental. Su Insurrección de Octubre no sólo salvó realmente la Revolución Rusa; también salvó el honor del socialismo internacional.”

Cuando la sacudida de la revolución rusa impacta directamente en Alemania en 1918 con el surgimiento de consejos obreros, la caída del káiser y la proclamación de la República, Rosa aguarda impaciente la posibilidad de participar directamente de ese gran momento de la historia.

El Gobierno queda en manos de los dirigentes de la socialdemocracia más conservadora, Noske y Ebert, dirigentes del PSD --este partido se había escindido con la ruptura de los socialdemócratas independientes, el USPD--. En noviembre de ese año, el gobierno socialdemócrata llega a un pacto con el Estado mayor militar y los Freikorps para liquidar el alzamiento de los obreros y las organizaciones revolucionarias. Rosa y sus camaradas, fundadores de la Liga Espartaco, núcleo inicial del Partido Comunista Alemán desde diciembre de 1918, son duramente perseguidos.

El 15 de enero, un grupo de soldados detuvieron a Karl Liebknecht y a Rosa Luxemburgo cerca de las nueve de la noche. Rosa "llenó una pequeña valija y tomó algunos libros”, pensando que se trataba de otra temporada en la cárcel.  Enterado del arresto, el gobierno de Noske dejó a Rosa y a Karl en manos de los enfurecidos Freikorps --cuerpo paramilitar de exveteranos del ejército del Kaiser--. Se organizó una puesta en escena: al salir de las puertas del Hotel Eden, los dirigentes Espartaquistas fueron golpeados en la cabeza con la culata de un rifle, arrastrados y rematados a tiros. El cuerpo de Rosa fue tirado al río desde el puente de Landwehr a sus sombrías aguas. Fue encontrado tres meses después.

Un año antes, en una carta desde la prisión dirigida a Sophie Liebknecht, en la víspera del 24 de diciembre de 1917, Rosa escribía con un profundo optimismo sobre la vida: "Es mi tercera navidad tras las rejas, pero no lo tome a tragedia. Yo estoy tan tranquila y serena como siempre. (…) Ahí estoy yo acostada, quieta y sola, envuelta en estos múltiples paños negros de las tinieblas, del aburrimiento, del cautiverio en invierno (...) y en ese momento late mi corazón con una felicidad interna indefinible y desconocida. (…) Yo creo que el secreto no es otra cosa más que la vida misma: la profunda penumbra de la noche es tan bella y suave como el terciopelo, si una sabe mirarla.”

Clara Zetkin, tal vez quien más la conocía, escribió sobre su gran amiga y camarada Rosa Luxemburgo, compartiendo ese optimismo después de su muerte: “En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear. La única ambición grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revolución que había de dejar el paso franco al socialismo. El poder vivir la revolución y tomar parte en sus batallas, era para ella la suprema dicha (…) Rosa puso al servicio del socialismo todo lo que era, todo lo que valía, su persona y su vida. La ofrenda de su vida, a la idea, no la hizo tan sólo el día de su muerte; se la había dado ya trozo a trozo, en cada minuto de su existencia de lucha y de trabajo. Por esto podía legítimamente exigir también de los demás que lo entregaran todo, su vida incluso, en aras del socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional”.


Josefina L. Martínez es historiadora y periodista. Pertenece a la redacción de La Izquierda Diario y es miembro del Colectivo Burbuja.

AUTORA: Josefina L. Martínez

JUNTO A LAS TRABAJADORAS DE OPTIMAL CARE


Las trabajadoras de Optimal Care siguen movilizándose en defensa de sus derechos. Hoy han bajado a apoyar @AhoraGuada y @AGProvincial





sábado, 14 de enero de 2017

CHARLA SOBRE EL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA

LA ESCUELA DE FORMACIÓN DE IU GUADALAJARA CONTINUARÁ EL JUEVES 19, CON LA PRESENCIA DE ENRIQUE DE SANTIAGO EN UNA CHARLA SOBRE EL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA

La  Escuela de Formación de IU sigue caminando, su próxima parada el jueves 19 de enero a las 18:30 horas en el salón de actos de Comisiones Obreras en Guadalajara capital. IU se asoma fuera de nuestras fronteras eligiendo un asunto que ha sido máxima actualidad durante el 2016: el Proceso de Paz de Colombia, de la mano de uno de sus protagonistas. Enrique de Santiago Romero, dirigente y abogado de Izquierda Unida y PCE, ha participado en calidad de asesor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el proceso de conversaciones con el Gobierno colombiano en La Habana.

De Santiago ha sido uno de los actores principales a nivel europeo que han participado durante todo el proceso de negociación con el reconocimiento de todas las partes, destacando tras la firma el pasado noviembre que  con este acuerdo “se han sentado perfectamente las bases para acabar no sólo con la lucha armada en Colombia, sino con las violaciones de derechos humanos que durante tanto tiempo ha tenido que sufrir la sociedad colombiana”.

Para el Coordinador Provincial de IU, Julián Atienza, conocer de primera mano a través de uno de sus protagonistas, como se ha gestado este proceso hasta la firma de la paz tras 50 años de conflicto, es un asunto que trasciende fronteras y un ejemplo a seguir que desde IU hemos querido compartir con todos aquellos guadalajareños y guadalajareñas que quieran acercarse para conocer y participar junto con Enrique, este capítulo de la historia más reciente”.

Desde la Escuela de Formación han avanzado las próximas convocatorias, también con temas de máxima actualidad, las citas, el viernes 10 de febrero en Cabanillas del Campo, con la proyección de la película “Corrupción: el Organismo Nocivo” y el 23 de febrero, en la capital, contarán con el economista Eduardo Garzón Espinosa, para hablar del presente y futuro de las pensiones públicas.

miércoles, 4 de enero de 2017

ECONOMÍA DEL CUIDADO


Si se pregunta a diversas personas, cuya profesión no sea la economía, por la definición del concepto de trabajo, lo más probable es que las respuestas no sean fáciles e inmediatas y, además, se obtenga una variada gama de posibilidades que abarquen aspectos tales como actividad, tiempo, energía, cansancio, dinero, necesidades, reproducción, subsistencia, etc. Pero, si el mismo ejercicio se realiza con estudiantes de economía que lleven cursada la mitad de la carrera, entonces lo más probable es que, sin lugar a muchas dudas, la respuesta sea rápida y precisa: trabajo es toda actividad que se intercambia por dinero. Esta posibilidad de respuestas distintas nos lleva a una primera reflexión. Si el trabajo es la actividad básica de mujeres y hombres, que se ha tenido que realizar desde nuestros orígenes históricos para poder subsistir, que es parte de la vida misma de todas las personas, ¿cómo es posible que para la mayoría de las personas su definición presente tantas ambigüedades y, en cambio, para los estudiantes  de economía el concepto sea tan claro? ¿Qué ha sucedido para que una idea tan compleja haya devenido en la economía en una definición tan precisa como estrecha?

Mundo Rural. Tradición e innovación para un modelo sostenible y democrático


En el modelo neoliberal, urbano e hiperconsumista el mundo rural va quedando como un espacio residual, amenazado por la despoblación y la desarticulación territorial. No obstante, dinámicas emergentes pugnan por promover nuevas propuestas para transitar hacia un modelo más sostenible desde el punto de vista social, ambiental y democrático. Estos cambios socio-culturales (mujeres rurales, neoruralidades, nuevas tecnologías, agroecología, cambio generacional en el campesinado) rebasan la vieja dicotomía agrarismo-ruralismo, abriendo posibilidades de que ciudades y campo dejen darse la espalda, abriendo puentes de apoyo mutuo entre ecologismo urbano, la reforma redistribucionista y las nuevas identidades que articulan social y tecnológicamente memorias populares, saberes ancestrales y preocupaciones urbanas sobre alimentación y patrimonio ecológico.



martes, 27 de diciembre de 2016

EL LIBRO DE NIÑOS Y NIÑAS

El libro Niños y niñas.

‘Niños y niñas‘, de Aingeru Mayor y Susana Monteagudo, publicado por Lit-Era, es un libro que rompe todos los prejuicios a martillazos. 27 rostros reales, que nos demuestran la amplia diversidad que existe en el mundo de la infancia, que cada niño y cada niña es único e irrepetible. Un libro que reivindica la visibilidad y es ideal para trabajar la educación/diversidad sexual y para dar con él en las narices de todos aquellos adultos que se llenan la boca con frases rancias del estilo de: “eso son cosas de niños y eso son cosas de niñas”.
Que nadie se confunda por la portada de este libro. ¿O sí? No estamos ante la última campaña multicolor de Benetton, sino ante la más real y preciosa realidad. La realidad de 27 rostros, 27 nombres y 27 historias que nos van a demoler nuestros prejuicios más profundos. Y demostrar que desde niños y niñas despuntan nuestros ramalazos. Que desde niños y niñas día a día vamos formando nuestra personalidad y demostrando que hemos venido a este mundo a ganarnos el derecho a ser únicos. Un derecho que muchas veces negamos los adultos al marcar con nuestros estereotipos los estilos de los más pequeños. Ideas absurdas que cuestionan que una niña lleve el pelo corto, que un niño elija una muñeca como compañera de juegos o que un niño se sienta más identificado al vestir faldas y tacones que al ponerse un traje de bomberos. Todos los niños y todas las niñas necesitan el juego para aprender. El juego para experimentar, conocerse y descubrirse. Muchas veces son solo etapas, pero otras muchas veces son momentos fijos y decisiones concretas que toman nuestros niños y niñas y que van a contracorriente de la mayoría. Decisiones que los adultos censuramos, que con nuestra intolerancia y actitudes condenamos a la soledad, al aislamiento, a la humillación. Frases que, además de incorrectas y rancias, resultan ofensivas e hirientes. E impiden el avance de nuestra sociedad.

En tiempos donde a los menores se les pixelan los rostros y se les esconde, llega este libro para reivindicar su derecho a visibilizarse. Su derecho a ser niños y niñas. Un derecho que tantas veces negamos, porque los adultos creemos que nuestro trabajo es hacer adultos para el futuro, cuando los niños y las niñas, niños y niñas son.

Un libro que por el norte ya está causando sensación y sensaciones. El Departamento de Educación del Gobierno de Navarra ha pedido a la editorial 900 ejemplares (600 en castellano y 300 en euskera). Así, un buen número de escuelas y bibliotecas navarras van a tenerlo, y miles de niñas y de niños van a poder leerlo.

Al profesor universitario Aingeru Mayor siempre le ha interesado mucho todo lo que tiene que ver con el amor y con los sexos. Por eso lleva tiempo aprendiendo, reflexionando e investigando sobre ello. En la actualidad, aparte de las clases, comparte sus conocimientos en cursos y talleres. Tiene dos hijas, una con vulva y otra con pene, que muchas veces le sacan de quicio, y de ahí que piense que ser padre tiene bastante de locura. Tras conocernos en la presentación de su libro en Madrid, hemos hablado con Aingeru de su libro.

¿Cómo nace la idea del libro?
Los últimos 10 años he realizado labores de divulgación, a través de conferencias y cursos, sobre sexualidad infantil y su acompañamiento. Y algo que vengo constatando es la escasez o incluso diría carencia de materiales de calidad para trabajar la educación sexual y los hechos de diversidad. Los últimos dos años además me he sumergido en el campo de la transexualidad infantil, viendo la absoluta necesidad de crear materiales y recursos que posibiliten la comprensión de esta realidad. Reflexionando sobre ello, observo también la necesidad apremiante de crear materiales donde las niñas y los niños en situación de transexualidad puedan ver a otras niñas y niños como ellos. Que vean que no son el único o la única en el mundo. Que puedan verse reflejados en otros niños, que son reales, que existen. Y mejor aún, que sonríen.

Por ello, el último año me he enredado a través de la Asociación Chrysallis Euskal Herria en la elaboración de un material audiovisual en el que aparecen niñas y niños reales en situación de transexualidad, que verá la luz en enero, y que sigue la senda de un material didáctico en el que se usan ilustraciones titulado Chicas y chicos. Identidad y cuerpo para trabajar la transexualidad infantil en las aulas y que se hizo viral en las redes sociales.

Y mientras estoy trabajando en la creación de esos dos materiales, sueño con un libro de fotografías, en el que enseguida me doy cuenta -tras una conversación con una amiga sobre el proyecto- que lo que quiero es un libro en el que se muestre toda la diversidad, y digo toda entre comillas, porque para ello haría falta hacer un libro con todas las niñas y niños del mundo. Empiezo a soñar un libro en el que aparezcan niñas y niños, donde se vea que cada una y cada uno es diferente, y de esta formulación surge el título. Un libro cuyo foco sea mostrar la diversidad en el hecho de ser niñas y niños.

¿Por qué crees que es necesario este libro?
Creo que es un libro necesario porque no hay ninguno con estas características: que muestre los hechos de diversidad sexual, a través de fotografías reales de niñas y niños reales, que hablan en primera persona. Un libro accesible para cualquier edad, puesto que posibilita muchos niveles de lectura; para quienes no sepan leer aún, se pueden mirar las fotografías, o un adulto puede leer fragmentos o todo el texto… Y con cualquier edad posibilita generar un diálogo muy fértil sobre diversos aspectos del hecho sexual humano, a partir de lo que las imágenes y los relatos de vida que se muestran en el libro inspiran a cada lector en relación a su propia vivencia de la identidad, el cuerpo, las relaciones con otros, las imposiciones de género, etcétera.

¿Por qué un libro con fotografías de niños y niñas reales en estos tiempos donde tanta gente cree que, al publicar sus fotos, vulneramos su derecho a la intimidad?

Los relatos que aparecen en el libro son de niñas y niños reales. Si lo hubiésemos hecho con ilustraciones, se alejaría de la realidad y los relatos dejarían de tener el anclaje en la voz, en la mirada, en el estar de la niña o el niño que habla. Este libro muestra, desde la sencillez de su formulación, la complejidad de la vida real de niñas y niños reales. Este libro es un reflejo de la realidad.

Además, es un libro de fotografías porque es la manera en que se puede convertir en un espejo. Para que cuando una niña o un niño se sienta identificado con alguna anécdota o alguna peculiaridad que aparezca en el libro pueda decir: “Mira mamá, a Candela le pasa como a mí” o “A Unai le gustan las mismas cosas que a mí”, porque Candela es una niña real, Unai es un niño real, como lo es quien está leyendo el libro.

En relación a la intimidad, a lo largo de todo el proceso de elaboración del libro hemos tenido un cuidado exquisito de la intimidad de cada una de las niñas y niños que aparecen en él. Ellas y ellos han decidido qué fotos querían enviar y han contado las cosas que querían contar; han supervisado en cada fase de desarrollo del proyecto lo que aparecía sobre cada uno, pudiendo decidir si con algo no se sentían del todo cómodos quitarlo y cambiarlo, y así lo han hecho (cuestión que en momentos ha significado un trabajo enorme de reelaboración, al tener que cambiar piezas del puzzle que suponía hacer el libro). De esta manera, han sido sujetos de decisión (excepto el bebé recién nacido) en relación a lo que iban a compartir de su intimidad.

Y yo creo que han hecho un acto de generosidad enorme, y la mayoría son conscientes de ello, porque al participar en este libro van a posibilitar que haya niñas y niños para quienes el libro puede convertirse en una herramienta para poder ser como realmente son. Un acto de generosidad que para cada peque ha tenido la recompensa de aparecer como protagonista en un libro, algo con lo que están encantados.

¿Por qué nos cuesta tanto hablar de la diversidad infantil? ¿A qué le tenemos miedo?
El miedo a la diversidad es el miedo a lo desconocido. Es también el miedo a que las cosas puedan ser de otra manera, y no “como tienen que ser”, “como Dios manda”. Seguramente los adultos nos sentimos más cómodos manejando la educación de nuestros peques, cuando su forma de ser cuadra con nuestras expectativas, con lo que “suele ser”, con “lo que es normal”. ¡La tranquilidad que nos da que “sean normales”! Y no nos damos cuenta de que dentro de la palabra “normal” se encuentra la noción de “norma”. Y el léxico aquí nos juega una muy mala pasada, porque sin darnos cuenta, cuando hablamos de “normal” queriéndonos referir a lo “habitual” (la noción de “normal” estadística), terminamos hablando de lo “normal “ de “norma”, de lo que tiene que ser, inoculando a un término estadístico toda la carga moral que establece lo que está bien y lo que no. Y a través de la noción normal nos deslizamos de “lo que suele ser” a “lo que debe ser”; por ejemplo, como es más habitual que a los hombres les atraigan las mujeres, esto es “lo normal” y de ahí pasamos a que eso es lo que tiene que ser, porque lo otro es lo “anormal”, lo que no tiene que ser, lo que está mal.

Pero la realidad es muy testaruda, porque en la realidad lo que hay es diversidad. Siempre. Pero socialmente, la idea de “lo normal” es una apisonadora que va a pasar por encima de los hechos de diversidad intentando uniformizarlos.

¿Dejamos a los niños y niñas ser niños y niñas?
No les dejamos ser, no, y en dos sentidos, además. Por un lado no les dejamos ser niños, porque como en todo momento les decimos lo que tienen que hacer, y como les tenemos sentados en pupitres mirando una pizarra, memorizando datos que no les interesan, en horas escolares y extraescolares…, no les dejamos jugar, no les dejamos fantasear, imaginar, crear su mundo, seguir sus intereses, aprender, vivir, ser.

Además, no les dejamos ser el niño o la niña que cada uno y cada una es. Porque a través de roles y estereotipos les imponemos cómo han de ser, los niños de una manera y las niñas de otra, los niños masculinos y sólo masculinos, y las niñas femeninas y sólo femeninas. Y de esta manera no van a poder desarrollar su peculiar manera de ser. La manera de ser el niño que soy yo con mis modos y maneras. La manera de ser la niña que soy yo con mis modos y maneras.

¿Cómo rompemos determinados prejuicios?
Para romper los prejuicios hay que dejar de establecer lo que está bien y lo que está mal. Dejar de decidir que las cosas han de ser como yo creo que deben ser. Bajándonos de la tarima, del púlpito. Cerrando la boca y abriendo los ojos, las orejas y nuestra mente. Escuchando y viendo la realidad. Descubriendo y asombrándonos de la maravilla de vida que se despliega delante nuestro. Dándonos cuenta de que la niña, que el niño que tenemos delante de nosotros es un sujeto en peligro de extinción, porque entre los más de 7.000 millones de personas que hay en el planeta no hay nadie como ésa o ése que está delante mío. Es más, en toda la historia de la humanidad no ha habido nunca una persona como ésa, y nunca la va a haber. Asombrarnos ante esta maravilla y ponerlo en valor. El valor de la diversidad. De que cada una, que cada uno, es diferente. Único. Y esto es, además, lo que nos hace bellos, atractivos.

¿Por qué las sencillas frases de los niños y de las niñas nos resultan tan contundentes?
Si bien su elaboración se ha llevado a cabo gracias a una muy trabajada conceptualización sexológica, creo que una de las virtudes que tiene este libro ha sido poder ver y escuchar la realidad sin prejuicios, sin juicios. Y así poder escuchar lo que expresan estas niñas y estos niños. Y lo que dicen es tan contundente porque la realidad es así de contundente. Porque sin necesidad de retóricas complejas, al dejarles hablar, estas niñas y estos niños nos hablan de su identidad, de cómo viven, de sus gustos, de sus miedos, de sus deseos, de los obstáculos con que se encuentran en la vida. ¡Y es tan sencillo y a la vez tan grande lo que dicen! Claro que para poder llegar a ello hay que ponerse en actitud de escucha y darles posibilidad de hablar.

Y este libro además aspira a que madres, padres y educadores, al leer este libro con niñas y niños, se pongan en esta actitud de escucha, abrazando al peque con el que estamos con todas sus vivencias, y se establezca esa comunicación tan necesaria para que puedan crecer y para que podamos acompañarles en su proceso biográfico.

¿Qué dificultades tuviste a la hora de encontrar a los niños y las niñas?
Dificultad, ninguna. Cuando empecé a soñar con este libro y una vez que en mis sueños iba delineándose el formato que podía tomar, me puse en contacto con unas 300 personas de todo el Estado con las que había trabajado en cursos y talleres y compartí con ellas la aventura en la que estaba soñando. De ahí aparecieron las familias que decidieron embarcarse conmigo en esta aventura, que se convirtió así en un proyecto colectivo. En un momento dado, contaba para el libro con bastantes más niñas que niños, y como quería que el número de niñas y niños estuviese equilibrado, busque en círculos más cercanos algunos niños más y enseguida los encontré.

En ese sentido, para mí es bonito constatar que los protagonistas del libro son una muestra de la realidad, más o menos al azar. Que no hemos buscado a los peques que ilustrasen una historia que habíamos decidido contar. Queríamos mostrar la realidad, y este libro es como es porque aparecen las niñas y los niños que aparecen, porque ellas y ellos son no sólo los protagonistas, sino los autores del la historia que se cuenta.

La transexualidad infantil aparece como uno más de los crisoles de diversidad infantil del libro. ¿Los adultos estamos preparados para afrontar este tema?

Como no podía ser de otra manera, y más aún debido a mi propia biografía, la transexualidad es un hecho de diversidad más de los que aparecen en el libro. Afortunadamente, en estas latitudes y en estos tiempos (nada que ver con nacer casi en cualquier otro lugar del mundo, o aquí hace 50 años por ejemplo) es un tema que cada vez está visibilizándose más y para el que cada vez hay más conocimiento para poder comprenderlo y acompañarlo. Por supuesto, hay mucho trabajo por hacer y, de hecho, espero que este libro suponga un paso más en el camino de comprensión y aceptación social de esta realidad. ¡Ah!, los que por supuesto están preparados para afrontar este tema son los peques, que no tienen ningún problema en aceptar esta realidad como otra más de las infinitas realidades que van descubriendo en el mundo.

Cada vez siento más que este libro puede convertirse en una referencia absoluta como recurso básico para trabajar la educación sexual con niñas y niños, tanto en casa como en el aula.

Javier Pizarro
Maestro de Educación Infantil, desde hace más de 15 años en la escuela pública. Acompaño a los niños/as así como a sus familias en el proceso de aprender. Apasionado por la literatura infantil y juvenil, que vista desde un punto desde la aproximación adulta, resulta llena de ironía, sentido común y nos ayuda a reflexionar sobre la educación, la vida y nuestras fantasías. 

Decía José Saramago en su cuento para niños La flor más grande del mundo: “¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tanto tiempo, venimos enseñando?” 

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